Durante la última década, los países de América Latina y el Caribe se han beneficiado de un crecimiento dinámico, con avances significativos en el ámbito social, lo que se ha reflejado en la disminución de los niveles de pobreza y desigualdad. La mayoría de las sociedades de la región ha colocado la necesidad de una mayor igualdad, entendida como un principio rector a través del cual el Estado debe garantizar los derechos de la ciudadanía, como una prioridad en sus agendas de desarrollo social.
Estas tendencias positivas se deben a una combinación de factores: un contexto externo de crecimiento favorable gracias al dinamismo de China y otras economías emergentes; políticas macroeconómicas más sólidas; mejores condiciones en el mercado laboral, respaldadas por políticas laborales y de formación más eficaces; un gasto social mayor y sostenido; e iniciativas sociales innovadoras y políticas distributivas impulsadas por los gobiernos, en particular con la expansión de los programas de transferencias monetarias condicionadas (TMC). Al vincular las transferencias directas de efectivo a determinadas condiciones, como la asistencia escolar y los controles médicos, las TMC han actuado como una puerta de acceso a la protección social.
En consecuencia, una parte significativa de la población de la región ha salido de la pobreza y se ha beneficiado de un mejor acceso a una canasta de bienes más diversificada. Este avance es sumamente positivo y diversas instituciones y observadores lo han definido como la aparición de una “nueva clase media latinoamericana”. Aunque esto es cierto hasta cierto punto, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), de las Naciones Unidas, pide cautela.
En primer lugar, muchas personas viven apenas por encima de la línea de pobreza y siguen siendo vulnerables a volver a caer en la penuria como consecuencia de shocks externos, por ejemplo, un aumento de los precios de los alimentos o de la energía. Además, aunque puedan tener acceso a una gama más amplia de bienes de consumo, no siempre ocurre lo mismo con servicios clave como la educación, la salud, la seguridad ciudadana y el transporte público.
Pese a las mejoras en algunos países de América Latina, persiste una marcada brecha entre los bienes y servicios de alta calidad que prestan proveedores privados a los sectores más acaudalados de la sociedad, y los bienes y servicios de baja calidad a los que acceden los sectores de menores ingresos y más desfavorecidos.
Para cerrar esta brecha, la CEPAL considera necesaria una nueva ecuación entre el Estado, el mercado y la sociedad civil, en la que los actores públicos y privados sean llamados a colaborar en alianzas innovadoras. América Latina cuenta con activos significativos en este sentido.
América Latina necesita una segunda generación de políticas sociales y del mercado laboral que vayan más allá de las TMC; políticas que rediseñen los sistemas de educación y formación mediante colaboraciones productivas entre distintos niveles de gobierno, el sector privado, las organizaciones de la sociedad civil y las comunidades locales.
Es bien sabido que la región se encuentra rezagada frente a los países industrializados y otras economías en desarrollo en cuanto a innovación productiva, pero que los supera en la promoción de iniciativas de innovación social. Los actores públicos, privados y de la sociedad civil han cambiado significativamente en la última década, y ya han comenzado a surgir enfoques innovadores gracias al dinamismo de la región.
Hay ejemplos de nuevas formas de colaboración en toda América Latina. Por ejemplo, gracias al establecimiento de alianzas público-privadas en sectores agroalimentarios específicos, diversas industrias exportadoras están aumentando actualmente su capacidad para medir su huella de carbono y ambiental y, lo que es más importante, empiezan a comprender mejor las sinergias existentes entre la competitividad empresarial, la eficiencia productiva y la sostenibilidad ambiental.
Otro ejemplo se encuentra en Brasil, con el programa ProUni (Universidad para Todos) que busca promover el acceso a la educación terciaria de los estudiantes de bajos ingresos. Se financia con el apoyo de instituciones privadas de educación terciaria, incentivadas mediante exenciones fiscales. Desde su inicio en 2005 hasta el primer semestre de 2013, el programa ha concedido más de 1,8 millones de becas.
Un tercer caso interesante es el Regional Broadband Dialogue, un foro para debatir y compartir experiencias relacionadas con políticas públicas e iniciativas concretas orientadas a reducir el costo y mejorar la calidad del servicio de banda ancha en América Latina, con el fin de poner a disposición los beneficios económicos y sociales a gran escala. Este foro reúne a representantes de 11 gobiernos de la región, las principales empresas de telecomunicaciones, expertos académicos y organizaciones internacionales que trabajan en el sector.
Algunos gobiernos latinoamericanos ya han puesto en marcha nuevas formas de elaboración de políticas y de colaboración con otros socios de la sociedad. Parte del sector privado también se está involucrando en cuestiones de desarrollo social y sostenible; está diseñando nuevas estrategias y modelos de negocio para generar valor en estas áreas. El sector académico también aporta nuevas ideas, investigación y plataformas. Por último, el papel de otras organizaciones se ha disparado, incluidas las fundaciones filantrópicas y los emprendedores sociales, que están cambiando la forma en que se abordan estos temas.
La combinación de competencias y conocimientos específicos de todos estos actores contribuirá a orientar nuevas políticas que aborden un desarrollo económico, social y ambientalmente sostenible. Los gobiernos de la región deberían trabajar en la construcción de confianza, en la creación de incentivos para la colaboración y en el desarrollo de visiones comunes a largo plazo.
Autor: Alicia Bárcena es Secretaria Ejecutiva de la CEPAL y vicepresidencia del Consejo de la Agenda Global sobre América Latina.
Imagen: Cientos de personas bailan al ritmo de las canciones de “I love Tijuana” durante el evento Tijuana Innovadora 2010 (Innovative Tijuana 2010) en Tijuana, el 21 de octubre de 2010. REUTERS/Jorge Duenes
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El Consejo de la Agenda Global sobre América Latina lanzará un informe sobre este tema, titulado Creating New Models. Innovative Public-Private Partnerships for Inclusive Development in Latin America, con motivo del Foro Económico Mundial sobre América Latina, que se celebrará del 1 al 3 de abril en la ciudad de Panamá.
Conozca el informe Creating New Models aquí.



