Los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) para 2030 están a menos de seis años y su consecución solo será posible si adoptamos un enfoque con múltiples perspectivas.
Los cambios demográficos añaden complejidad: a medida que aumenta la esperanza de vida, muchas personas no tienen ahorros suficientes para jubilaciones más largas, mientras que la esperanza de vida con buena salud se queda atrás y las desigualdades siguen afectando a la calidad de vida.
Adoptar los seis principios de la economía de la longevidad puede ayudar a abordar los desafíos fundamentales que enfrenta el mundo con una sociedad envejecida.
Erradicar la pobreza, el hambre y la desigualdad, combatir el cambio climático y lograr la paz mundial para 2030 –objetivos fijados en el marco de la Agenda de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas – parecen difíciles de alcanzar. Para avanzar, debemos abordar estos desafíos desde una variedad de perspectivas atípicas.
En los cinco años que nos quedan para cumplir los ODS, debemos atender las necesidades cambiantes de nuestra sociedad envejecida y abordarlas teniendo en cuenta la longevidad.
Para muchas personas, el aumento de la esperanza de vida trae consigo toda una serie de dificultades físicas, mentales y financieras. Las investigaciones muestran que las personas pueden esperar vivir alrededor de una quinta parte de sus vidas con enfermedad, y muchas personas también carecen de ahorros suficientes para sostenerse a lo largo de sus vidas más largas.
Además, los beneficios y los riesgos de la longevidad no se distribuyen por igual. Para garantizar que todas las personas puedan aprovechar al máximo sus años adicionales, debemos promover la longevidad como la “larga duración de la resiliencia individual”.
En 2024, el Foro Económico Mundial publicó un informe sobre los seis principios de la economía de la longevidad, que ofrece una perspectiva útil para abordar los desafíos fundamentales que plantea la longevidad. Al actuar conforme a estos principios, podemos avanzar de manera significativa hacia el logro de múltiples ODS.

Objetivo 1: Fin de la pobreza
Los niños de cinco años de hoy tienen probabilidades de vivir hasta los 100 años. Suponiendo que la edad de jubilación se mantenga en torno a los 60 años, es posible que esos niños de cinco años necesiten financiar una jubilación de 40 años. Sin embargo, una encuesta de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos mostró que alrededor del 40 % de los adultos no tiene más de seis meses de ahorros, lo que equivale a unos 474 meses menos de lo necesario para cubrir por completo su jubilación (sin contar las crisis financieras imprevistas).
Y, si bien los programas sociales, incluidas las pensiones públicas, desempeñan un papel importante para mantener a las personas mayores fuera de la pobreza, el envejecimiento demográfico, las dificultades económicas y la inestabilidad política hacen incierta su viabilidad a largo plazo.
Poner fin a la “pobreza en todas sus formas” exigirá que nos aseguremos de que la creciente población de personas mayores no caiga en la pobreza, promoviendo la resiliencia financiera y la educación financiera universal. Con una educación financiera adecuada, las personas pueden desenvolverse eficazmente en los sistemas financieros y acumular ahorros, lo que aumenta su resiliencia económica y reduce su dependencia de pensiones públicas que podrían no ser solventes cuando se jubilen.
Objetivo 3: Salud y bienestar
La esperanza de vida ha aumentado, pero la esperanza de vida con buena salud (los años vividos libres de enfermedad) no ha seguido el mismo ritmo: la brecha entre ambas es actualmente de nueve años. Estos años adicionales de mala salud agotan tanto emocional como financieramente. Un número creciente de personas mayores necesitará cuidados de larga duración costosos que, contrariamente a lo que muchos creen, no están cubiertos por los seguros médicos habituales.
Como resultado, muchas personas pueden encontrarse en la difícil situación de tener que elegir entre la atención que necesitan y su bienestar financiero.
Las prácticas de envejecimiento saludable y la resiliencia financiera serán fundamentales para aumentar la buena salud y el bienestar de todas las personas.
Promover prácticas de envejecimiento saludable ayudará a cerrar la brecha entre la esperanza de vida y la esperanza de vida con buena salud, reduciendo la necesidad de cuidados de larga duración costosos en los años posteriores. Pero, incluso con la aplicación perfecta de prácticas de envejecimiento saludable, siguen siendo posibles los problemas de salud graves o la necesidad de cuidados de larga duración. Por eso es importante garantizar que las personas tengan la resiliencia financiera suficiente para tratar y soportar cualquier problema de salud sin agotar sus recursos.

Objetivos 4 y 8: Educación de calidad, trabajo decente y crecimiento económico
El edadismo y la falta de competencias adecuadas en nuestro mundo digital, que evoluciona rápidamente, están expulsando prematuramente a las personas mayores de la fuerza laboral, limitando su capacidad para ahorrar y eliminando una fuente de conexión y propósito.
Aquí hay un llamado claro a la acción: ofrecer oportunidades de desarrollo de competencias a lo largo de toda la vida puede garantizar que todas las personas, independientemente de su edad, cuenten con las habilidades necesarias para conservar un trabajo decente.
Al igual que con la salud, una vida larga y próspera requiere intervenir antes de llegar a la vejez. Las investigaciones muestran que la educación en la primera infancia está vinculada a mayores ingresos más adelante en la vida, lo que significa que la educación que recibe un niño de cinco años podría influir considerablemente en su capacidad para encontrar un trabajo decente y acumular riqueza a los 65 años.
Al igual que ocurre con las personas mayores, la oportunidad de desarrollar competencias a lo largo de la vida es fundamental para garantizar que las personas puedan adquirir las habilidades pertinentes para el empleo, independientemente de las circunstancias en las que nacieron. Este caso también pone de relieve la importancia de la resiliencia financiera para promover el acceso a la educación y el crecimiento económico: si las familias cuentan con los recursos para enviar a sus hijos a la escuela sin que tengan que dejar de estudiar para ayudar a la familia a generar ingresos, esos niños tendrán mejores oportunidades de prosperar a lo largo de vidas más largas.
Objetivo 10: Reducción de las desigualdades
Es posible que en los párrafos anteriores no se haya mencionado explícitamente la desigualdad, pero atraviesa todos los aspectos de la longevidad: las comunidades marginadas suelen tener tasas de pobreza más altas, peores resultados de salud, menos acceso a una educación de calidad y, con frecuencia, sufren discriminación cuando buscan empleo. En resumen, la desigualdad limita la resiliencia individual de unos más que de otros.
Reducir la desigualdad exigirá que abordemos de forma deliberada las desigualdades en materia de longevidad. Debemos reconocer las diferencias significativas en la equidad de las pensiones, las oportunidades de empleo e incluso la esperanza de vida.
Solo en Estados Unidos, la esperanza de vida en barrios con población mayoritariamente negra, en comparación con la de poblaciones blancas, separadas por menos de 16 kilómetros, puede llegar a presentar una diferencia de hasta 30 años de diferencia en la esperanza de vida. Al promover los seis principios de la economía de la longevidad, podemos contribuir a reducir la desigualdad en todas sus formas.
Avanzar en el desarrollo sostenible
La resiliencia financiera y la educación, junto con las oportunidades de desarrollo de competencias a lo largo de la vida, pueden ayudar a romper los patrones de desigualdad sistémica y proporcionar a las personas las herramientas necesarias para mejorar su situación económica.
El envejecimiento saludable y la conexión social pueden cerrar las brechas de salud, permitir que las personas trabajen durante más tiempo y fomentar el sentimiento de inclusión y pertenencia para todas las personas.
Con solo cinco años y medio para alcanzar 17 ODS, es posible que no lo consigamos, pero podemos lograr avances significativos promoviendo una longevidad saludable y próspera para todas las personas.



