Hacer que el bienestar en el lugar de trabajo sea la norma

Hacer que el bienestar en el lugar de trabajo sea la norma
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John Dineen defiende un entorno de trabajo saludable

Mientras los países de todo el mundo se esfuerzan por crear sistemas de salud sostenibles, las conversaciones se desplazan hacia un ámbito en el que muchas personas pasan una parte considerable de su tiempo: el trabajo. La integración del bienestar y la salud en el lugar de trabajo está demostrando ser un factor de gran influencia para ayudar a los empleados a llevar vidas más saludables y para mejorar el impacto económico a largo plazo en los costos de atención médica.

Los empleadores tienen un punto de vista privilegiado: existen pruebas sólidas de que una plantilla sana es fundamental para la competitividad, la productividad y el bienestar de una empresa y de un país. En los últimos tres años, el Foro Económico Mundial ha explorado esta premisa a través de su iniciativa Workplace Wellness Alliance, en la que se compartieron los resultados de su último informe, “Making the Right Investment: Employee Health and the Power of Metrics,” durante esta semana en la Reunión Anual en Davos.

Con los resultados de la recopilación de datos de 2012 de la Alianza, que abarca casi dos millones de empleados de 25 empresas y 125 ubicaciones en todo el mundo, este informe también presenta nueve estudios de caso corporativos sobre los tipos de rendimiento observados en programas específicos de salud y bienestar en el lugar de trabajo. Las empresas incluidas son: Discovery Health, General Electric, Humana, Johnson & Johnson, Jubilant, Novartis, Saudi Aramco, Unilever y US Preventive Medicine (USPM).

Entre los temas del informe de la Alianza se encuentra el “retorno de la inversión (ROI) en el bienestar en el lugar de trabajo”, que es aplicable en todo el mundo, independientemente del grado de desarrollo de las iniciativas de bienestar. Mediante métricas tanto cualitativas como cuantitativas, los empleadores están comprendiendo el valor de involucrar a sus empleados en su salud y el probable impacto a largo plazo en los costos de atención médica para las empresas y los empleados.

Esto no es teórico. Las empresas pueden —y deben— liderar con el ejemplo. Mientras los gobiernos de todo el mundo buscan mejorar la salud de sus ciudadanos, los empleadores locales pueden contribuir de forma significativa con programas de bienestar en el lugar de trabajo accesibles y sostenibles. No solo es bueno para la salud de sus empleados, sino que también es un buen negocio.

La Workplace Wellness Alliance ha iniciado su transición del Foro Económico Mundial a un nuevo hogar: el Institute of Health and Productivity Management (enlace a www.ihpm.org), que seguirá impulsando las métricas para el bienestar en el lugar de trabajo. Lo que me llama la atención es el número y la diversidad de empresas, organizaciones e individuos que participan en el debate. El consenso es que el bienestar en el lugar de trabajo ya no será una oferta excepcional de los empleadores, sino la norma. En el entorno económico actual, facilitar el desarrollo de estrategias eficaces de salud para los empleadores es una inversión inteligente.

Autor: John Dineen es presidente y director ejecutivo de GE Healthcare

Imagen: Un hombre bosteza durante el horario laboral en Tokio REUTERS/Issei Kato

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