Entrevista: los tres superciclos de América Latina

Entrevista: los tres superciclos de América Latina
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Todas las miradas están puestas en América Latina con motivo de la Copa Mundial, una celebración no solo del deporte, sino también del progreso que gran parte de la región ha disfrutado en la última década. Sin embargo, los años venideros resultarán más difíciles, advierte Moisés Naím, Asociado Sénior del Carnegie Endowment for International Peace en Washington DC.

En el vídeo anterior, grabado en el Foro Económico Mundial sobre América Latina de 2014, Moisés Naím afirma que las 34 naciones de la región se enfrentan al fin de tres ciclos importantes, o superciclos, que han contribuido a impulsar el crecimiento económico y a combatir la pobreza.

El primer superciclo es el de los precios de las materias primas:

Durante el siglo XX, los precios de las materias primas bajaron, de media, medio punto porcentual al año. En la primera década de este siglo, los precios de las materias primas se duplicaron, lo que supuso una ganancia inesperada para los países latinoamericanos exportadores de minerales y productos agrícolas, que disponían de amplio margen financiero y fiscal para llevar adelante sus políticas.

El segundo superciclo es la disponibilidad de financiación abundante y barata en la región:

América Latina pudo acceder a los mercados financieros en condiciones muy ventajosas que ya no estarán disponibles. Y ese es el fin de otra fuente de financiación que someterá a presión y pondrá a prueba a los países latinoamericanos en los años venideros.”

El populismo es el tercero de estos poderosos superciclos.

El populismo siempre ha estado presente en América Latina. De hecho, cabe afirmar que allí nació. Lo que ocurrió en la última década es que algunos gobiernos entraron en lo que yo llamo ex-populismo, es decir, populismo extremo… que llevó al límite el reparto de lo que no existe y dejó a los países muy endeudados. Son gobiernos que no han respetado las leyes de la gravedad que también existen en la economía. Hoy en día, muchos de estos países sufren las consecuencias de una década de populismo extremo. Por eso, creo que el superciclo del populismo también llega a su fin.

En la próxima década, la diversidad de la región bien podría convertirse en su fortaleza; los países que atraviesan los momentos más difíciles pueden fijarse en los éxitos de sus vecinos, reconocer sus fortalezas e intentar emularlos.

Es muy importante que los inversores, los responsables de políticas y los observadores reconozcan que América Latina no es un país. América Latina está formada por 34 países muy diferentes, entre los que hay algunos muy, muy problemáticos, como Haití, Venezuela y Argentina, y algunas historias de éxito, como Chile o Columbia, que en realidad son modelos para el resto del mundo. La próxima década, o algo más, será más difícil para América Latina que la última. Lo importante es que todos comprendan que, dentro de esta variedad, hay países en los que la inversión es intocable y otros que son modelos a seguir y merecen ser admirados y reconocidos como los casos de éxito que son.

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