Cómo puede Yemen combatir la corrupción

Cómo puede Yemen combatir la corrupción
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La corrupción fiscal y administrativa sigue lastrando la economía yemení; la misma corrupción que fue uno de los principales motores de las protestas callejeras de 2011 y del derrocamiento del más reciente gobierno de unidad nacional. El período de transición de tres años no ha traído ninguna mejora apreciable en los esfuerzos anticorrupción. Al contrario, con un gobierno prácticamente ausente y de desempeño débil, la corrupción sigue siendo rampante y va en aumento. La cultura de la corrupción ha infectado todos los ámbitos de la actividad pública y privada y plantea un gran desafío que el gobierno debe reconocer y estar preparado para afrontar, especialmente si se tiene en cuenta que Yemen ocupa el puesto 14 en el Índice de Percepción de la Corrupción de 2014 de Transparency International y es el país más corrupto de la región del golfo Pérsico.

Las redes de corrupción y su impacto en la economía nacional

Hace unas dos décadas, la corrupción se volvió rampante bajo el antiguo régimen. Desde entonces, ante la ausencia de un sistema de control y rendición de cuentas, se refleja en todos los ámbitos de los asuntos públicos y privados. w. Las redes de corrupción y clientelismo dirigen los asuntos públicos del país, lo que ha provocado un desempeño deficiente del gobierno y la creación de bloques de poder corruptos que controlan los recursos públicos. Por ejemplo, la corrupción en la administración pública ha generado un gran número de «empleados fantasma», lo que ejerce una intensa presión sobre el presupuesto estatal mientras las tasas de desempleo juvenil siguen siendo elevadas. La corrupción en los sectores de la energía, las comunicaciones, la salud y la educación ha deteriorado la calidad de la prestación de servicios y, en algunas áreas, estos servicios incluso han dejado de existir.

La corrupción y su impacto en el sector privado

Yemen se ha convertido en un entorno de inversión desfavorable, no solo por las condiciones de seguridad, sino también por la intervención de personas corruptas e influyentes que imponen condiciones ilegales a los inversores. Se exige a los inversores que paguen grandes sumas de dinero para obtener facilidades y protección. Estas prácticas han provocado una falta de oportunidades laborales debido a la fuga de inversores y al temor incluso de empresarios yemeníes en el extranjero a regresar para invertir en su país de origen.

El papel del Parlamento en la lucha contra la corrupción

Los parlamentos de todo el mundo, especialmente en los países democráticos, son la voz del pueblo. Desempeñan un papel sustancial a la hora de determinar cómo debe gobernarse un país, mediante la promulgación de leyes o la supervisión de su aplicación.

Sin embargo, el papel que desempeña realmente el Parlamento yemení es en gran medida ineficaz. Entre las razones se encuentran su estructura actual y la debilidad y fragilidad de su capacidad interna como institución. En años anteriores, la mayoría parlamentaria se ha convertido en un obstáculo que impide exigir responsabilidades al gobierno, pues siempre se la utiliza para defender al gobierno y sus políticas.

Durante el tiempo que le queda de mandato, el Parlamento actual podría cumplir adecuadamente su función si demuestra estar comprometido con la rendición de cuentas. También será necesario que los distintos bloques parlamentarios resistan el atrincheramiento político y las disputas. De hecho, las herramientas de supervisión y lucha contra la corrupción de las que dispone el Parlamento son suficientemente sólidas.

El papel del Parlamento en la lucha contra la corrupción reviste hoy la máxima importancia. Yemen atraviesa un período de transición, con muchas redes de corrupción aún activas, mientras la autoridad ejecutiva está distraída por crisis políticas, económicas y financieras. Los organismos reguladores y de lucha contra la corrupción existentes son débiles.

Organismos oficiales contra la corrupción

La creación de la Autoridad Nacional Suprema para Combatir la Corrupción en 2006 fue un rayo de esperanza y un primer paso en la dirección correcta. Lamentablemente, su papel no se ha materializado plenamente. Se le impidió acelerar los procedimientos de investigación o remitir casos a las autoridades competentes. Además, en Yemen faltan tribunales especializados para juzgar casos de corrupción. Hasta la fecha, solo se han remitido 71 casos a los tribunales, de las 2.400 quejas y denuncias presentadas entre 2007 y finales de noviembre de 2014.

Creo que es posible luchar contra la corrupción cuando el liderazgo es firme. El problema debe abordarse de arriba abajo, con altos funcionarios de Yemen comprometidos con la lucha contra la corrupción. También es fundamental que toda persona condenada por corrupción afronte la sanción legal, independientemente de su condición política y social.

Esta publicación apareció primero en Voices and Views: Middle East and North Africa Blog del Banco Mundial

Autor: Abdulmoez Dbwan es activista de derechos humanos y de la sociedad civil, miembro del Parlamento yemení y relator del Comité de Información del Parlamento; participó en la redacción de leyes sobre medios de comunicación.

Imagen: Soldados custodian el edificio del Parlamento yemení durante una reunión de la junta sobre el plan del gobierno para la reconciliación nacional en Saná, el 24 de diciembre de 2011. REUTERS/Mohamed al-Sayaghi.

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