El desarrollo del sector privado (DSP) desempeña un papel crucial en el desarrollo económico posterior a los conflictos y la reducción de la pobreza. Sin embargo, los Estados frágiles afrontan grandes desafíos, como el difícil acceso a la financiación, la energía y los mercados; una infraestructura deficiente; altos niveles de corrupción; y falta de transparencia en el entorno regulatorio.
El sector privado ha demostrado su resiliencia frente a los conflictos y la fragilidad: opera en el ámbito informal y presta servicios que tradicionalmente corresponden a las instituciones públicas. Sin embargo, en situaciones posteriores a un conflicto, el DSP puede tener aspectos depredadores, al prosperar en el vacío institucional y regulatorio imperante. El sector privado tendrá que crear el 90 por ciento de los empleos en todo el mundo para cumplir los objetivos de lucha contra la pobreza de la comunidad internacional; por ello, las estrategias favorables a los pobres y orientadas al crecimiento deben centrarse en fortalecer los aspectos positivos del DSP, sin dejar de abordar los negativos.
Promover un clima de inversión dinámico es una de esas estrategias positivas. Las intervenciones bien diseñadas, como las implementadas por el Grupo Banco Mundial y otras instituciones de desarrollo, buscan mejorar el entorno empresarial en su conjunto para impulsar la inversión local y extranjera y, en última instancia, estimular el crecimiento y generar empleo.
La mayoría de los Estados frágiles y las economías posteriores a conflictos —la mayor parte de los cuales se encuentran en África subsahariana— ocupan los últimos lugares de la clasificación del Banco Mundial Doing Business (véase la figura 1). Mejorar el entorno empresarial facilitando las condiciones para hacer negocios puede fortalecer las actividades formales del sector privado, la autoridad estatal y la prestación de servicios. A su vez, el aumento de la actividad económica y la inversión sostenible pueden incrementar los ingresos del Estado mediante la tributación. También puede reforzar la credibilidad del sector privado ante la ciudadanía.
Figura 1. En promedio, las economías del g7+ y las afectadas por situaciones de fragilidad y conflicto (FCS) se sitúan en el tercio inferior en todas las áreas medidas por Doing Business.

Jane Nelson, de la Universidad de Harvard, señala que en los Estados frágiles y las economías posteriores a conflictos a menudo existe una profunda desconfianza entre el gobierno y el sector privado, fruto de prácticas generalizadas de búsqueda de rentas, favoritismo y falta de legitimidad. Para superar estas deficiencias y fortalecer la confianza pública, es esencial involucrar al sector privado en un diálogo sobre las reformas. Con este fin, los mecanismos de diálogo público-privado (DPP) han demostrado ser instrumentos eficaces, especialmente en los Estados frágiles y afectados por conflictos (FCS).
Diálogo público-privado en Estados frágiles
Michael Porter, de la Escuela de Negocios de Harvard, sostiene que la regulación gubernamental «es necesaria para que los mercados funcionen bien y que el tipo adecuado de regulación puede, de hecho, fomentar la creación de valor económico». Sin embargo, esa afirmación presupone que existen regulaciones eficaces. Los marcos regulatorios mal diseñados, especialmente aquellos que no incorporan la perspectiva del sector privado, pueden tener efectos adversos y obstaculizar las inversiones, el crecimiento económico y la creación de empleo.
El DPP es un mecanismo estructurado de participación que busca reunir a todas las partes interesadas pertinentes de manera equilibrada e inclusiva. Su objetivo es evaluar y priorizar los problemas y, en última instancia, lograr resultados positivos y sostenibles, todo mediante una plataforma de convocatoria sustentada en la confianza.
Según un reciente informe del Grupo Banco Mundial sobre el DPP en Estados frágiles, el DPP es fundamental para compensar la falta de instituciones legítimas en los FCS, contribuir a generar transparencia y confianza entre las partes interesadas e identificar la necesidad de reformas e intervenciones que puedan mejorar el entorno empresarial y atraer inversiones.
Entonces, ¿cuáles son los principales obstáculos para alcanzar los objetivos del DPP en los Estados frágiles? Los factores clave son la debilidad de las instituciones gubernamentales y la fragmentación del sector privado (véase la figura 2).
Figura 2. Desafíos para alcanzar los objetivos del DPP en Estados frágiles

Estos hallazgos han llevado a los organismos de desarrollo a centrarse en desarrollar la capacidad institucional y apoyar los diálogos entre actores públicos y entre actores privados antes de reunir a todas las partes interesadas pertinentes. Por ejemplo, el Grupo Banco Mundial asesora y apoya procesos de DPP en tres niveles:
DPP para la participación en toda la economía: Se emplean intervenciones de gran escala que abarcan toda la economía para establecer una plataforma sostenible para un diálogo más amplio sobre las agendas de reforma y desarrollo. Se utilizan con mayor frecuencia en países de bajos ingresos, especialmente en los FCS, donde pueden constituir el punto de partida de la participación y, en ocasiones, su modalidad principal.
DPP sectorial: Los DPP sectoriales ofrecen una respuesta integral a los factores que limitan el crecimiento de los sectores. Los estudios muestran que el DPP centrado en la industria puede ser especialmente útil para mejorar la competitividad y ofrecer una plataforma valiosa para la colaboración a lo largo de la cadena de suministro y entre gobiernos, empresas y comunidades. Los DPP sectoriales también pueden implementarse a nivel subnacional o regional.
Movilización de las partes interesadas: A menudo se recurre a DPP «ligeros» y de corto plazo para cumplir los objetivos de proyectos. Estas intervenciones están diseñadas para apoyar iniciativas de DPP que contribuyan a fortalecer un sector privado débil, facilitar el diálogo entre las partes interesadas del sector privado y ampliar el alcance hacia la sociedad civil o las comunidades desvinculadas.
Este enfoque multidimensional ha permitido crear soluciones de DPP adaptadas al contexto, que garantizan la apropiación local, la inclusión y la sostenibilidad de las reformas.
El DPP en acción
El Foro Empresarial de Nepal (NBF, por sus siglas en inglés), una modalidad de DPP que abarca toda la economía, ayuda a abordar los factores clave que impulsan el DSP y a mejorar las oportunidades de mercado. Hasta la fecha, tres reformas en los sectores tributario, de crédito a la exportación e hidroeléctrico han generado ahorros de 8 millones de dólares para el sector privado. Se espera que el NBF genere ahorros de 10 millones de dólares para el sector privado mediante su apoyo a las reformas. El foro ha sido fundamental para crear una cultura de diálogo entre los sectores público y privado. También ha sido crucial para generar confianza entre las partes interesadas durante un período posterior al conflicto marcado por la inestabilidad política.
Otro ejemplo de cómo el DPP puede mejorar el entorno empresarial para el crecimiento del sector privado es el Foro para Mejorar los Negocios de Liberia (LBBF, por sus siglas en inglés). Hasta ahora, las reformas han generado ahorros de 4,7 millones de dólares para el sector privado; creado 20.400 nuevos empleos; aumentado en un 20 por ciento los registros de empresas; y atraído 13 millones de dólares en inversión del sector privado.
Los mecanismos de DPP han demostrado ser plataformas eficaces para generar confianza y reconstruirla en entornos posteriores a conflictos. Ofrecen a todas las partes interesadas pertinentes una forma de trabajar conjuntamente y con transparencia para identificar las limitaciones del DSP y crear soluciones sostenibles de reforma de políticas.
Sin duda, no es pan comido, pero es un ingrediente clave de la receta.
Esta publicación apareció originalmente en el blog del Banco Mundial
Autor: Steve Utterwulghe es especialista sénior en desarrollo del sector privado del Grupo de Prácticas de Comercio y Competitividad, donde también se desempeña como líder global de diálogo público-privado (DPP).
Imagen: Un comerciante zimbabuense vende frutas y verduras en un mercado rural de Domboshava, a las afueras de la capital, Harare, el 5 de abril de 2008. REUTERS/Mike Hutchings.



