Con previsiones de un mercado de 8,9 billones de dólares para 2020 y de una creación de valor de hasta 15 billones de dólares para 2030, no sorprende que el Internet Industrial haya despertado un interés febril últimamente.
Crear este mercado llevará tiempo y esfuerzo. «La idea de que esto estará presente en todas las fábricas y hogares es razonable, pero estamos al principio», afirma Geoffrey Fox, profesor de informática y ciencias de la computación en Indiana University. La mayoría de los ejecutivos, por ejemplo, aún no tiene claro cuáles son las implicaciones a largo plazo del Internet Industrial para su sector. La escasa información sobre el rendimiento obtenido de las inversiones en el Internet de las cosas también ha limitado la financiación por parte del conjunto de la economía industrial. Aunque el 46 % de los ejecutivos encuestados por la Economist Intelligence Unit asociaba el aumento de la productividad con el Internet de las cosas, solo el 27 % había realizado inversiones concretas en el sector. Los proyectos de demostración que puedan cuantificar los beneficios de un enfoque basado en el Internet Industrial serán fundamentales para aumentar la demanda, al igual que mostrar la capacidad de distintas plataformas y soluciones para trabajar conjuntamente. Ambos aspectos son cruciales para que llegue a surgir un ecosistema de servicios y soluciones. Bosch, Cisco y Tech Mahindra, por ejemplo, están probando actualmente cómo pueden trabajar conjuntamente sus respectivas herramientas, soluciones de red y sistemas operativos para optimizar la distribución geográfica de las herramientas eléctricas en las fábricas de aviones. El proyecto, iniciado en febrero como parte del Industrial Internet Consortium, también estudiará cómo la comunicación inalámbrica entre máquinas puede ayudar a aumentar y reducir el costo de cumplir con las normativas que establecen pares de apriete específicos en función de la ubicación del perno en el avión. Las empresas de servicios públicos también están poniendo a prueba el Internet Industrial con proyectos tan variados como la redes inteligentes, la tecnología de vehículo a red y la gestión inteligente del agua. Empezar desde cero puede ser útil en este sentido. Fox señala el desarrollo del concepto de ciudad inteligente en Corea del Sur, donde los sensores supervisan todo, desde el consumo de energía hasta el flujo del tráfico. «Empezaron antes que otros», afirma. «Tenían las ventajas de su tamaño y de no contar con mucha infraestructura heredada». El Reino Unido y Estados Unidos, donde la producción vuelve a trasladarse al país, cuentan con ventajas similares. «Ha desaparecido gran parte de la manufactura, así que prácticamente están en posición de reconstruirla», afirma David Stonehouse, tecnólogo del Cambridge Technology Centre de PA Consulting Group. Los desafíos son inevitables, incluida la falta de estándares, que dificulta la interoperabilidad e impide el crecimiento orgánico de los ecosistemas. Esa falta es uno de los desafíos que grupos como el Industrial Internet Consortium, la AllSeen Alliance y la OPC Foundation intentan abordar mediante la creación de estándares comunes y mejores prácticas. Otro elemento importante, señala el Foro Económico Mundial, será abordar las preocupaciones en materia de ciberseguridad . Como ocurre con muchos grandes cambios, el comienzo suele ser lento, afirma Manfred Hauswirth, director ejecutivo del Fraunhofer Institute for Open Communication Systems: «Pero, una vez que alcancemos una masa crítica, habrá una fase de transición en la que todo ocurrirá al mismo tiempo». Este artículo se publica en colaboración con GE LookAhead. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas. Para mantenerse al día con la Agenda, suscríbase a nuestro boletín semanal. Autora: Sarah Murray es una escritora especializada en negocios, sociedad y medioambiente. Imagen: Se ve un cable de Internet en una sala de servidores. REUTERS/Kacper Pempel. RTR2WVIQ



