Cómo las remesas promueven la estabilidad del consumo

Cómo las remesas promueven la estabilidad del consumo
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Nuestro ensayo sobre las remesas en el último Panorama económico mundial (publicado ayer) examina las características cíclicas de las remesas y analiza su potencial para contrarrestar las fluctuaciones y estabilizar el consumo. Las remesas a los países en desarrollo son significativas tanto como proporción del PIB como en comparación con la inversión extranjera directa (IED) y la asistencia oficial para el desarrollo. Desde 2000, las remesas totales han promediado alrededor del 60 por ciento del volumen total de la IED. Para un gran número de países en desarrollo, las remesas constituyen la mayor fuente individual de divisas.

Se espera que la importancia relativa de las remesas como fuente de financiación externa siga aumentando si las entradas de capital a los países en desarrollo se ralentizan cuando se normalicen los tipos de interés en las economías avanzadas, o si el crecimiento de las economías en desarrollo sigue siendo débil. Las remesas se asocian con importantes efectos en el desarrollo, como la aceleración de la reducción de la pobreza, un mejor acceso a los servicios de educación y salud y un mayor desarrollo financiero, así como efectos multiplicadores derivados del aumento del gasto de los hogares. En suma, la contribución del estudio consta de tres aspectos:

  • Las remesas son relativamente estables y acíclicas y, por tanto, pueden desempeñar un papel estabilizador durante las fluctuaciones económicas en la mayoría de los países receptores. En casi cuatro quintas partes de los países de nuestra muestra, los ingresos por remesas no guardan una relación significativa con el ciclo económico, a diferencia de los flujos de deuda y la inversión extranjera directa, que son procíclicos.

  • Las remesas se han mantenido estables durante episodios de volatilidad financiera en los que los flujos de capital cayeron bruscamente. Por ello, se sostiene que las remesas ayudan a contrarrestar las fluctuaciones causadas por el debilitamiento de las entradas de capital a los países en desarrollo. Por ejemplo, mientras que las entradas de capital a los mercados emergentes disminuyeron, en promedio, alrededor del 25 por ciento durante el año inicial de un episodio de interrupción súbita, las remesas aumentaron un 7 por ciento durante ese mismo año. El contraste fue aún más evidente durante la crisis de 2008, cuando las remesas aumentaron más del 10 por ciento, mientras que las entradas de capital cayeron más del 80 por ciento (Figura 1 y Figura 2). El análisis sugiere que los efectos estabilizadores son mayores en los países receptores de remesas cuya población migrante está más dispersa.

Este artículo se publica en colaboración con The World Bank’s People Move Blog. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autor: Dilip Ratha es gerente de la Unidad de Migración y Remesas y director ejecutivo de la Alianza Mundial de Conocimientos sobre Migración y Desarrollo (KNOMAD), dentro del Grupo de Perspectivas de Desarrollo del Banco Mundial.

Imagen: Un empleado cuenta billetes de rupias indias en una oficina privada de cambio de divisas en Nueva Delhi, el 5 de julio de 2013. REUTERS/Adnan Abidi.

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