¿Cómo han transformado las economías emergentes la economía mundial?

¿Cómo han transformado las economías emergentes la economía mundial?
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Este artículo se publica en colaboración con Wellesley College.

En las últimas décadas, la economía mundial se ha transformado con el auge de las economías de mercado emergentes. Su crecimiento sacó de la pobreza a millones de personas y dio a sus gobiernos el derecho a reclamar una voz más destacada en los debates sobre la gobernanza económica internacional. Por ello, no es de poca importancia comprender si las recientes caídas en las tasas de crecimiento de estos países son un fenómeno cíclico o una transición más duradera hacia un estado nuevo y más lento. Que esta desaceleración tiene amplias repercusiones quedó patente cuando la presidenta de la Reserva Federal Janet Yellen citó preocupaciones sobre el crecimiento en los mercados emergentes como motivo del retraso en la subida del objetivo de tipos de interés de la Fed en septiembre.

Los datos muestran la brecha entre el desempeño de las economías avanzadas y el de los mercados emergentes. Utilicé la base de datos World Economic Outlook del FMI para calcular los promedios de las tasas de crecimiento anual del PIB constante de ambos grupos.

2001-07 2008-09 2010-15 Avanzadas 2,46% -1,62% 1,82% Emergentes y en desarrollo 6,62% 4,48% 5,47% Diferencia: (Emergentes + en desarrollo) – Avanzadas 4,16% 6,1% 3,65%

La diferencia en las tasas medias de crecimiento fue notable antes de la crisis financiera mundial y aumentó durante la crisis. Desde entonces, sus tasas de crecimiento han caído ligeramente, pero siguen superando a las de las escleróticas economías avanzadas. Dado que el FMI agrupa las economías de mercado emergentes con las economías en desarrollo, las diferencias serían mayores si solo considerásemos el desempeño de mercados emergentes como China, India e Indonesia.

Y, sin embargo: detrás de los promedios hay caídas preocupantes en las tasas de crecimiento, cuando no contracciones reales, en algunos miembros de los BRICS, así como en otros mercados emergentes. El FMI prevé una caída de la actividad económica en Brasil del -3,03 % para 2015 y en Rusia del -3,83 %, lo que hace que el aumento previsto del 1,4 % en Sudáfrica parezca vigoroso. Incluso el crecimiento previsto del 6,81 % en China es inferior a sus extraordinarias tasas de años anteriores, y queda superado por el crecimiento proyectado del 7,26 % en India. El FMI prevé para el año en curso un crecimiento económico del 4 % en las economías emergentes y en desarrollo, frente al 4,6 % del año pasado.

¿Qué explica la caída y puede revertirse? El cambio en la orientación económica de China, que pasa de una economía impulsada por la inversión y las exportaciones a otra basada en el gasto de consumo, ha frenado a ese país. La menor demanda china de materias primas para transformarlas en bienes terminados destinados a la exportación se extiende por las economías de los principales exportadores de materias primas, como Australia y Brasil. The Economist ha afirmado que la consiguiente caída de los precios de las materias primas constituye un “gran mercado bajista”.

Esta desaceleración puede agravarse por un fallo de las instituciones. Bill Emmott escribe que los mercados emergentes necesitan instituciones políticas que “…medien con fluidez entre los grupos de interés y los bloques de poder en competencia para permitir que prevalezca un interés público más amplio.” Cita específicamente los liderazgos de Brasil, Indonesia, Turquía y Sudáfrica como ejemplos de gobiernos que no han logrado cumplir esa tarea.

El modelo básico de crecimiento económico, el modelo de Solow-Swan, predice que los ingresos de los países más pobres deberían converger con los de las economías avanzadas a medida que los primeros adoptan la tecnología avanzada de estas últimas. Este resultado básico se modifica si hay tasas de crecimiento demográfico más altas o niveles de ahorro más bajos, lo que puede conducir a niveles menores de renta per cápita. Por otro lado, los países asiáticos emplearon tasas de ahorro elevadas para acelerar su crecimiento económico mientras sus tasas de natalidad caían.

Pero la convergencia no se ha logrado en la mayoría de las economías, a pesar de los periodos de crecimiento rápido. Algunos economistas han postulado la existencia de “trampas de renta media”. Maria A. Arias y Yi Wen, del Banco de la Reserva Federal de St. Louis, describen este fenómeno en un número reciente de la publicación de la institución, The Regional Economist. Explican que, mientras los ingresos se acercaron a los niveles de Estados Unidos en los “Tigres asiáticos” (Hong Kong, Singapur, Corea del Sur y Taiwán), así como en Irlanda y España, la renta per cápita no muestra signos de aumento en economías latinoamericanas como Brasil y México. También podría existir una “trampa de bajos ingresos” para las economías en desarrollo que nunca logran salir de su renta per cápita, mucho más baja.

¿Por qué la incapacidad de elevar los niveles de vida? Arias y Wen, tras analizar varias razones propuestas, como las instituciones deficientes, comparan los casos de Irlanda y México. Sostienen que el gobierno irlandés abrió la economía a los mercados globales de forma gradual en décadas anteriores y fomentó la inversión extranjera directa para hacer crecer su sector manufacturero. Esto permitió al país beneficiarse de la tecnología incorporada en los bienes de capital. México, en cambio, recurrió a los mercados de capital extranjeros para financiar la deuda pública, lo que dejó a la economía vulnerable a crisis cambiarias y a la fuga de capitales. Arias y Wen concluyen que los gobiernos deberían gestionar la composición de las entradas de capital y controlar los flujos que buscan ganancias a corto plazo, en lugar de los que favorecen el desarrollo del sector manufacturero.

Pero quizá esté produciéndose un fenómeno más básico. En 2013, Lant Pritchett y Lawrence Summers, de Harvard, presentaron un trabajo con el intrigante título: “Asiaphoria Meets Regression to the Mean.” Examinaron las tasas de crecimiento de un gran número de países en periodos de 10 y 20 años, que se remontan a la década de 1950. Demostraron que hay ”…muy poca persistencia en las diferencias de las tasas de crecimiento entre países a lo largo del tiempo y, en consecuencia, el crecimiento actual tiene muy poco poder predictivo sobre el crecimiento futuro.” Aunque reconocen los logros de China e India, advirtieron de que “…el grado típico de regresión a la media implica desaceleraciones sustanciales en China e India, incluso en relación con las previsiones actualmente más prudentes y menos optimistas.” Llamaron especialmente la atención sobre la falta de instituciones sólidas en ambos países.

Si el crecimiento se desacelera en la mayoría de las economías de mercado emergentes, entonces la reciente acumulación de deuda corporativa en esos países podría ser un legado preocupante del periodo reciente, más robusto. Las cargas de deuda que parecían manejables cuando los costes de financiación eran bajos y las perspectivas de futuro ilimitadas son menos controlables cuando ese escenario cambia. Aunque puede que no haya una crisis generalizada que afecte a todos los mercados emergentes, los países con sectores financieros amplios son vulnerables a la volatilidad internacional.

La publicación no implica el respaldo de las opiniones por parte del Foro Económico Mundial.

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Autor: Joseph P. Joyce es catedrático de Economía en Wellesley College, donde ocupa la cátedra M. Margaret Ball de Relaciones Internacionales.

Imagen: Un hombre camina frente a edificios del distrito financiero central de Singapur. REUTERS/Nicky Loh.

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