Cuando pensamos en bancos, normalmente imaginamos la sucursal de nuestro banco local, que recibe depósitos y concede hipotecas o préstamos a empresas. Prima facieno hay nada de malo en esa imagen. Al fin y al cabo, todavía hay casi 6.000 bancos comerciales distintos en Estados Unidos especializados en captar depósitos y conceder préstamos; si incluimos las cajas de ahorro y las cooperativas de crédito, esta cifra se duplica con creces. Sin embargo, solemos olvidar que la mayoría de los bancos comerciales son filiales de sociedades de cartera bancarias (BHC, por sus siglas en inglés) más grandes y, de hecho, que casi todos los activos de la banca comercial están bajo el control de estas sociedades. Esta publicación presenta el primer análisis en profundidad de la evolución de la estructura organizativa de las sociedades de cartera bancarias de Estados Unidos durante los últimos veinticinco años. Presentamos una nueva base de datos única que detalla la estructura de las BHC con un nivel que hasta ahora no estaba disponible de forma sistemática.
Los dos gráficos de abajo formalizan la descripción del párrafo anterior. El panel de la izquierda muestra el número total de bancos comerciales (dorado más rojo) y la proporción de esos bancos que pertenecen a BHC (solo dorado). El panel de la derecha muestra el desglose equivalente, pero medido en términos de activos totales. Esta característica organizativa del sector plantea numerosas preguntas: ¿Cuáles son los límites de una entidad bancaria moderna? ¿Son las BHC simplemente estructuras que agrupan diversas entidades financieras, incluidos bancos comerciales? ¿Se extienden las actividades tradicionales de la banca comercial (como la transformación de vencimientos, los servicios de liquidez y la concesión de crédito) a una gama más amplia de empresas financieras propiedad de la misma BHC? Y, lo que es más importante, ¿cómo deberíamos replantearnos nuestra definición operativa de banco (¿ahora una BHC?) y qué implicaciones tiene el cambio del alcance organizativo?
Investigaciones recientes de economistas del Banco de la Reserva Federal de Nueva York sobre la evolución de la intermediación financiera durante los últimos treinta años, centradas específicamente en los bancos grandes y complejos, documentan la transformación progresiva del sector: de bancos a conglomerados financieros cada vez más complejos. Los economistas observaron que, mientras la intermediación financiera pasaba de la captación de depósitos y la concesión de préstamos, relativamente simples y tradicionales, a cadenas de intermediación más complejas asociadas con la banca en la sombra, los bancos evolucionaron al mismo ritmo e incorporaron bajo una propiedad común estas nuevas clases de entidades. Así, los grandes bancos siguieron ocupando el centro de estos nuevos mercados y de la intermediación moderna.
Una nueva base de datos
Hemos elaborado un panel completo y coherente en el tiempo de todas las BHC existentes desde 1990. Para cada organización, conocemos todas sus filiales, sus actividades comerciales y su estructura organizativa dentro de la BHC (en otras palabras, quién es propietario de qué en cada rama del árbol organizativo). También disponemos de registros de entradas y salidas que indican si las nuevas filiales se crearon de novo o se adquirieron, y si las filiales salientes o las BHC completas se vendieron o simplemente se liquidaron.
En cuanto a la actividad comercial, conocemos la actividad principal de cada filial (y la secundaria, si corresponde), según su clasificación de seis dígitos del código NAICS . Por ejemplo, dentro de la intermediación crediticia (NAICS 522), podemos determinar si una BHC posee prestamistas especializados no depositarios, como empresas de arrendamiento financiero de automóviles (NAICS 522220) o emisores de tarjetas de crédito (NAICS 522210), además de bancos comerciales tradicionales (NAICS 522110). Asimismo, podemos distinguir filiales financieras como sociedades de intermediación de valores (NAICS 5231), aseguradoras (NAICS 5241), corredurías de seguros (NAICS 5242) y gestores de carteras (NAICS 52392). El análisis con este nivel de detalle mejora enormemente nuestra comprensión de la especialización de las BHC y de su expansión sectorial. Por último, el conjunto de datos permite desentrañar complejas cadenas de filiales anidadas y distinguir entre conglomerados horizontales y verticales.
Esta increíble riqueza de información se recoge en formularios regulatorios que presentan todas las BHC de Estados Unidos. Al igual que el formulario 10-K presentado ante la Comisión de Bolsa y Valores, el formulario FR Y-6 de la Reserva Federal es el medio por el que las BHC presentan sus informes anuales. Cada uno de estos informes contiene un organigrama de las filiales, y esos gráficos constituyen la base de este nuevo conjunto de datos. Además, cuando una BHC modifica su estructura organizativa, debe presentar el formulario FR Y-10; utilizamos estos formularios para actualizar la estructura de las BHC. El Sistema de la Reserva Federal recopila esta información desde la entrada en vigor de la Ley de Sociedades de Cartera Bancaria de 1956, pero hasta ahora nunca se había consolidado de forma sistemática. Puede hacerse una idea de la información disponible visitando la base de datos del Centro Nacional de Información (NIC), que detalla la estructura de cada BHC. Sin embargo, la base de datos NIC de acceso público solo ofrece una parte del rico panel que hemos logrado reunir.
Con estos nuevos datos, podemos caracterizar la evolución de las BHC y aportar información fundamental sobre su «fontanería» interna. Como las BHC pequeñas tienen estructuras muy sencillas, nos centramos en las que poseen activos totales de al menos 150 millones de dólares. Comenzamos con una descripción simple y agregada de la composición de las filiales de las BHC y su evolución en el tiempo. El panel de la izquierda, más abajo, muestra que, pese a su nombre, las BHC han sido propietarias de algo más que bancos comerciales durante todo el período. Al principio, las filiales financieras no bancarias y las filiales no financieras representaban alrededor de la mitad de todas las filiales. Sin embargo, su presencia se ha disparado en los últimos veinticinco años, mientras que el número de filiales bancarias comerciales se ha estancado. Desde 1990 hasta el estallido de la crisis financiera en 2008, el número de filiales creció un 150 %, impulsado exclusivamente por sectores no bancarios. Al observar más de cerca las entidades financieras no bancarias en el panel de la derecha, vemos el predominio de los prestamistas especializados («Otros intermediarios») y la aparición de corredores y agentes durante la década de 1990, seguidos del crecimiento de los seguros y de una enorme expansión de la gestión de activos («Fondos, gestión de carteras, etc.») en la década siguiente.
Estas representaciones agregadas ocultan una heterogeneidad considerable en las estructuras organizativas de las BHC. Para hacernos una idea de esta diversidad, definimos las tradicionales como aquellas BHC en las que los bancos comerciales representan más de la mitad de sus filiales. En 1990, de aproximadamente 1.000 organizaciones con más de 150 millones de dólares en activos, unas 800 cumplían los requisitos para clasificarse como BHC tradicionales. Esta proporción disminuyó progresivamente, de modo que ahora menos de la mitad de esas BHC pueden clasificarse como tradicionales (panel de la izquierda, más abajo). El panel de la derecha muestra que las BHC tradicionales son desproporcionadamente más pequeñas en términos de activos, y que esta diferencia se acentuó con el tiempo.
En cambio, definimos las BHC diversificadas como aquellas que tienen filiales en todos los principales sectores financieros (entidades de depósito, prestamistas especializados, corredores y agentes, seguros y gestión de activos). Investigaciones anteriores demostraron que las BHC incorporaron filiales de estas categorías para dar cabida a las cadenas modernas de intermediación crediticia. Esto se aprecia en los dos gráficos de abajo, que muestran cómo el número de BHC diversificadas pasó de apenas un puñado en 1990 a unas 150 en su punto máximo, en 2009 (panel de la izquierda). Los activos de las BHC (panel de la derecha) revelan el notable auge de este nuevo modelo diversificado de intermediación financiera.
Flujos de entrada y salida de filiales
Además de la composición transversal, podemos utilizar la información sobre las entradas y salidas de filiales para comprender el proceso dinámico por el que las BHC se transforman en organizaciones más complejas. El gráfico de abajo muestra el número de filiales que entran y salen de las BHC en un trimestre cualquiera (las barras por encima de cero indican entradas y las barras más oscuras por debajo de cero, salidas). Por ejemplo, las barras doradas claras muestran que las BHC incorporaron entidades de depósito durante toda la década de 1990, aunque esta expansión se fue ralentizando. Al mismo tiempo, las barras doradas oscuras correspondientes, situadas debajo, muestran que las salidas de entidades de depósito de las BHC fueron, de hecho, mayores que las entradas durante todo el período de la muestra.
Fuera de las entidades de depósito, la década de 1990 fue un período de crecimiento considerable y rotación significativa para los prestamistas especializados (barras rojas). En la gestión de activos, el crecimiento de las entradas comenzó a mediados de la década de 1990, mientras que las salidas se mantuvieron moderadas; desde la crisis financiera, se han producido muchas más salidas en este sector (barras verdes).
Algunas de las tasas de entrada (definidas como el flujo indicado arriba dividido por el número correspondiente de entidades existentes) resultan aún más reveladoras: durante la mayor parte de la década de 1990, la tasa media de entrada tanto de los prestamistas especializados como de las sociedades de intermediación de valores fue de un considerable 5 %. El crecimiento de estas últimas incluso se aceleró, hasta alcanzar una asombrosa media del 15 % durante los tres años que comenzaron en 1998. Asimismo, el número de gestores de activos creció una media del 10 % entre 1995 y 2005, mientras que el número de entidades aseguradoras aumentó un 6 % en el mismo período.
Estas tendencias sugieren que está en marcha una transformación importante del sector financiero. Apenas hemos arañado la superficie de esta nueva base de datos, pero creemos que seguir perfeccionándola ayudará a responder preguntas fundamentales sobre la transformación estructural de este sector crucial de la economía: ¿Qué impulsa los cambios en la estructura organizativa de las BHC? ¿Hay factores del entorno —cambios normativos, innovación del sector, ciclo macroeconómico— detrás de las transformaciones observadas? ¿Quiénes son los «innovadores» y los «seguidores» en esta evolución, y se relacionan entre sí? ¿Y qué implican los cambios en la estructura organizativa financiera para el rendimiento, el crecimiento o el riesgo futuros? ¿Cómo afecta la estructura de la sociedad de cartera matriz a la conducta de sus filiales? Aunque las tendencias anteriores nos tienen fascinados, el verdadero potencial de este nuevo conjunto de datos reside en lo que aún no se ha explorado.
Esta publicación apareció originalmente en el blog Liberty Street Economics del Banco de la Reserva Federal de Nueva York con el título «Mismo nombre, nuevos negocios: la evolución de las sociedades de cartera bancarias» y se reproduce aquí con autorización del Banco. Las opiniones expresadas en esta publicación son las de sus autores y no reflejan necesariamente la postura del Banco de la Reserva Federal de Nueva York ni del Sistema de la Reserva Federal. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde esas opiniones.
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Autor: Nicola Cetorelli es vicepresidente adjunto del Grupo de Investigación y Estadística del Banco de la Reserva Federal de Nueva York. Samuel Stern es analista sénior de investigación del Grupo.
Imagen: Un trabajador llega a su oficina en el distrito financiero de Canary Wharf. REUTERS/Eddie Keogh.




