¿Cómo podemos evitar otra crisis financiera? La respuesta depende de cuándo se formule la pregunta. Antes de la crisis financiera mundial, la supervisión regulatoria evaluaba el riesgo potencial de los bancos y otras empresas de servicios financieros principalmente de forma individual. Tras la crisis, la supervisión también busca identificar vulnerabilidades comunes entre las mayores instituciones financieras del sistema. En su mayoría, los supervisores lo hacen porque, desde 2008, aprendieron por las malas que esa perspectiva «macroprudencial» es necesaria.
Hoy, quienes supervisan saben que ya no están solos al adoptar esta perspectiva. El lunes 18 de mayo, 15 directores ejecutivos, presidentes de consejos y altos ejecutivos de grandes instituciones financieras de Europa y Norteamérica respaldaron una declaración en apoyo de las políticas macroprudenciales, concebida para reducir el riesgo sistémico. La declaración fue elaborada y publicada por el Foro Económico Mundial en colaboración con Oliver Wyman como parte de la iniciativa El papel de los servicios financieros en la sociedad , y se desarrolló en detalle junto con líderes financieros de los sectores público y privado durante la Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos, en enero pasado.
Entre los firmantes figuran líderes de HSBC, UBS, Zurich Insurance Group, BlackRock, Deutsche Bank y Swiss Re, así como representantes del ámbito académico y de la sociedad civil. Consideran que las políticas macroprudenciales podrían contribuir a reducir el riesgo de otra crisis financiera y, con ello, beneficiar a la sociedad y la economía. En palabras de Douglas Flint, presidente del grupo HSBC: «Uno de los aspectos más significativos de la retrospectiva posterior a la crisis fue reconocer el posible papel de la política macroprudencial para identificar y abordar el riesgo sistémico, así como para proporcionar un marco coherente para las iniciativas prudenciales necesarias a fin de equilibrar la estabilidad financiera con un crecimiento económico sostenible».
Los tipos de políticas que respaldan los ejecutivos financieros pueden agruparse en dos categorías principales: políticas estructurales que están vigentes en todo momento y políticas variables en el tiempo destinadas a limitar la acumulación excesiva de crédito en los momentos de euforia del ciclo. La detección y mitigación del riesgo sistémico son fundamentales para una formulación eficaz de políticas macroprudenciales.
Con los tipos de interés a corto plazo de las economías avanzadas rondando el cero, la incorporación de herramientas macroprudenciales al conjunto de instrumentos de los reguladores podría ser crucial para reducir los desequilibrios sistémicos. Si bien la baja inflación y el alto desempleo presagian la continuación de una política monetaria acomodaticia por parte de los bancos centrales, los riesgos derivados de la posible formación de burbujas de activos en determinadas clases de activos son una preocupación creciente que podría abordarse mediante la regulación macroprudencial.
Las políticas macroprudenciales permiten a los responsables de formular políticas adoptar un enfoque más calibrado para abordar los excesos en clases de activos o sectores específicos de la economía. Por ejemplo, herramientas variables en el tiempo, como ajustar los límites de préstamo sobre valor y de deuda sobre ingresos para los préstamos inmobiliarios, podrían ayudar a frenar la acumulación excesiva de crédito y reducir la amplitud de un ciclo de auge y caída, al tiempo que permiten mantener bajos los tipos de interés.
Desde la década de 1990, los responsables de formular políticas en mercados emergentes han recurrido con frecuencia a este tipo de políticas (por ejemplo, México, Singapur y Corea), mientras que las políticas macroprudenciales han resurgido en las economías avanzadas desde la crisis financiera (en el Reino Unido, Suecia y Nueva Zelanda) como una forma de abordar posibles desequilibrios financieros. «Las políticas macroprudenciales podrían contribuir a la estabilidad de los mercados financieros y, por tanto, a la capacidad de los inversores a largo plazo para aportar capital de riesgo a la economía real», afirmó Michel Liès, director ejecutivo de Swiss Re. Añadió que «debe evitarse, sin embargo, aplicar un enfoque único para todos los casos y deben vigilarse las consecuencias imprevistas».
Por tanto, afirman los ejecutivos en su declaración, es esencial actuar con cautela, ya que estas políticas entrañan una serie de riesgos. Como se señala en la declaración, los conocimientos actuales sobre el impacto de las políticas macroprudenciales siguen siendo limitados, especialmente en lo que respecta a su eficacia en sistemas financieros complejos como los de Estados Unidos y Europa.
Además, la sociedad en su conjunto afrontará importantes disyuntivas, ya que las políticas monetarias y macroprudenciales pueden tener un impacto distributivo drástico. Al mismo tiempo, los reguladores quizá carezcan del mandato político necesario para legitimar sus decisiones. Como señaló Axel Weber, presidente de UBS y antiguo presidente del Bundesbank alemán, quien también respaldó la declaración, la gobernanza de las políticas macroprudenciales será esencial para que el uso de estas herramientas tenga éxito.
Según los firmantes de la declaración, hasta la fecha se han logrado avances importantes, pero queda mucho por hacer. En particular, se necesita más investigación para garantizar que las herramientas macroprudenciales sean eficaces y no generen riesgos imprevistos. Se propone un enfoque gradual que incluya una experimentación prudente.
La declaración pretende contribuir al diálogo en curso entre responsables de formular políticas, líderes del sector, académicos y la sociedad en general sobre cómo lograr el equilibrio adecuado entre estabilidad financiera y crecimiento económico.
La iniciativa El papel de los servicios financieros en la sociedad y, en términos más generales, el Foro Económico Mundial seguirán reforzando la contribución del sistema financiero al crecimiento económico sostenido y al desarrollo social mediante un proceso más profundo de cooperación público-privada.
La declaración a la que hace referencia este artículo forma parte de la iniciativa más amplia «El papel de los servicios financieros en la sociedad» del Foro Económico Mundial, desarrollada en colaboración con Oliver Wyman.
Autor: Matthew Blake es director de Banca y Mercados de Capitales del Foro Económico Mundial. Anthony Charrie es gerente de proyectos de la iniciativa El papel de los servicios financieros en la sociedad del Foro Económico Mundial.
Imagen: Trabajadores en silueta caminan frente a torres de oficinas en el distrito financiero de Canary Wharf, en Londres, el 16 de febrero de 2011. REUTERS/Luke MacGregor



