La comunicación es un aspecto importante de la política monetaria. Una comunicación clara mejora la transparencia, que es vital para que el banco central rinda cuentas adecuadamente, no solo ante el Parlamento, sino también ante la opinión pública.
Por eso, es bienvenido que el Banco de Inglaterra haya encargado a Kevin Warsh, exgobernador de la Junta de la Reserva Federal, que revise sus prácticas de comunicación. Estas prácticas ayudan al banco central a moldear las expectativas y aumentar la eficacia de la política (Geraats 2002, 2014; Dincer y Eichengreen 2008, 2014). Sin embargo, en respuesta al informe de Warsh (Warsh 2014), el Banco propone cambios en sus procedimientos que no superan la prueba de transparencia (Bank of England 2014).
Actualmente, el Banco ofrece sus comunicados de forma escalonada. Primero publica su decisión de política monetaria; una semana después, su Informe trimestral de inflación y, con dos semanas de retraso, las actas de la reunión del Comité de Política Monetaria. Ahora, el Banco propone publicar estos elementos todos a la vez, en un único anuncio de política monetaria.
Pero sustituir una publicación escalonada por un aluvión hará más difícil asimilar la información proporcionada. Irónicamente, el resultado será que la mayoría de los observadores estarán menos informados sobre los motivos de las decisiones de política monetaria. Los investigadores académicos y, de hecho, el propio Banco ya no podrán identificar el efecto separado de la decisión de política, el Informe de inflación y las actas observando cómo reaccionan los precios de los activos a cada uno, ya que todos se publicarán a la vez.
Además, para publicar las actas junto con el anuncio de política, el Banco tendrá que modificar el proceso de toma de decisiones de maneras poco convenientes. Actualmente, el Comité de Política Monetaria (MPC) se reúne durante dos días consecutivos. A las deliberaciones abiertas del primer día les siguen, el segundo día, presentaciones formales conocidas como «debate sobre política», en las que cada miembro del MPC explica su decisión de política. La decisión respaldada por la mayoría de los miembros se anuncia ese mismo día, y las actas se publican dos semanas después.
Ahora, el Banco propone sustituir esta reunión de dos días del MPC por tres reuniones separadas a lo largo de una semana, para permitir que las actas estén listas a tiempo para el anuncio de política. Las deliberaciones auténticas tendrían lugar siete días antes del anuncio de la política y quedarían excluidas de las transcripciones completas que se publicarán al cabo de ocho años. El «debate sobre política» se celebraría tres días antes del anuncio. Después, el MPC votaría la víspera de la gran publicación que reuniría todo en uno.
Con este esquema, los miembros del MPC tendrían restricciones para participar en actos públicos durante un período prolongado. El período de silencio sobre declaraciones públicas, que comienza cinco días antes de la reunión del MPC y termina el día posterior al anuncio de política, tendría que ampliarse a 14 días. Esto daría a los miembros del MPC menos oportunidades de explicar la política monetaria en discursos y entrevistas, reduciendo paradójicamente la transparencia.
Además, nuevos datos económicos, acontecimientos geopolíticos y novedades en los mercados financieros podrían alterar considerablemente las consideraciones de política a lo largo de siete días. En el mejor de los casos, esto sería ineficiente, ya que el MPC tendría que repetir sus deliberaciones. En el peor, las decisiones de política se distorsionarían si los miembros del MPC, tras haber deliberado ya, hicieran caso omiso de la nueva información.
Además, publicar las actas del MPC junto con la decisión de política no es un buen sustituto de una declaración concisa que resuma los motivos de la decisión mayoritaria. Las actas ya tienen alrededor de una docena de páginas. Ahora abarcarían una semana entera, durante la cual las circunstancias irían cambiando y afectarían a la coherencia de cualquier explicación.
Una propuesta
En cambio, la decisión de política debería ir acompañada de una declaración breve que resuma la situación actual y los motivos de la decisión, tal como recomendó la revisión de Warsh. Mejor aún, sería seguir la recomendación de Warsh de publicar rápidamente una declaración de política en tres partes: la decisión, un resumen de sus motivos y los votos individuales del MPC. Cuando también haya un Informe de inflación, podría publicarse poco después y presentarse en una rueda de prensa, de modo que pudieran evaluarse por separado su efecto y el de la declaración de política. Las actas podrían publicarse entonces una semana después del anuncio de política. Con estos cambios, podría conservarse el formato actual de las deliberaciones del MPC: la reunión de dos días.
Todo esto supondría una mejora genuina de la transparencia. Al facilitar la comprensión de la política monetaria, estos cambios aumentarían su eficacia.
El Banco de Inglaterra está cometiendo el pecado capital de hacer menos eficiente su proceso de toma de decisiones, supuestamente en aras de la transparencia. Pero la transparencia no es un fin en sí misma. Es, más bien, una herramienta para mejorar la rendición de cuentas y, algo igualmente importante, promover el objetivo último de lograr una política monetaria más eficiente y eficaz.
Este artículo se publica en colaboración con Vox EU. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Barry Eichengreen es profesor de Economía y Ciencias Políticas en la Universidad de California, Berkeley. Petra Geraats es
profesora de Economía en la Universidad de Cambridge
Imagen: El Banco de Inglaterra, con una estatua en primer plano, en la City de Londres, el 16 de diciembre de 2014. REUTERS/Toby Melville



