Cómo puede África fomentar la inversión extranjera

Cómo puede África fomentar la inversión extranjera
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Desde la década de 1990, solo uno de cada 40 dólares de inversión extranjera directa (IED) se ha destinado al África subsahariana. Esta cifra palidece frente a uno de cada ocho dólares destinados a América Latina y el Caribe, o, más aún, uno de cada cuatro dólares invertidos en países asiáticos. Sin embargo, estudios recientes apuntan a un creciente interés de los inversores en los países africanos. En la última década, el continente ha experimentado una notable expansión de las entradas de IED, que en 2012 casi igualaron los niveles de la asistencia oficial neta para el desarrollo. Los inversores internacionales parecen estar advirtiendo las oportunidades que ofrece un mercado africano en rápida expansión.

IED y asistencia para el desarrollo en el África subsahariana

Fuente: cálculos de los autores basados en los Indicadores del Desarrollo Mundial

En un esfuerzo por impulsar las relaciones comerciales y de inversión entre África y Estados Unidos, el presidente Barack Obama organizó este verano en Washington, D. C., la primera Cumbre Estados Unidos-África. La reunión dio lugar a compromisos públicos y privados por valor de 33.000 millones de dólares para ampliar el comercio y la inversión en el continente africano. Cabe destacar que las empresas estadounidenses representaron la mitad de estos compromisos, incluidos los compromisos de General Electric, Blackstone Group (en una operación conjunta con la empresa nigeriana Dangote Industries) y Carlyle Group de invertir en infraestructura energética y complementar los 300 millones de dólares anuales anunciados por el presidente Obamapara ampliar la iniciativa energética de su administración, Power Africa. El Banco Mundial y el Gobierno de Suecia anunciaron otros 6.000 millones de dólares para mejorar el acceso a la electricidad en África.

Esta es una buena noticia para África. Sin duda, las entradas de IED contribuirán al desarrollo tecnológico, la diversificación industrial y el crecimiento económico de los países receptores. Y el objetivo específico de estas inversiones —la infraestructura— resulta especialmente alentador. El estado de la infraestructura africana constituye una importante limitación al desarrollo económico del continente.

Expertos, incluidos los de la Unión Africana y el Banco Mundial, han señalado que la oferta insuficiente de electricidad y la mala calidad de las carreteras, los ferrocarriles y otras infraestructuras de transporte —así como las tecnologías de la información y la comunicación obsoletas— limitan gravemente la productividad de las empresas y obstaculizan el comercio intrarregional. Por tanto, ampliar y modernizar el transporte y otras infraestructuras relacionadas con el comercio contribuirá al objetivo de larga data de lograr la integración comercial y económica en África.

Además, los compromisos anunciados por empresas estadounidenses prometen atraer («crowd in») más inversión directa, no solo de otras economías desarrolladas, como la UE y Japón, sino también de grandes economías emergentes. De hecho, las empresas transnacionales de economías emergentes y, en particular, de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) se han convertido en una fuente cada vez más importante de entradas de IED al continente africano. En 2010, la proporción de los BRICS en las entradas de IED a África alcanzó el 25 %, mientras que su participación en el volumen acumulado de IED fue del 14 %. Una proporción significativa de esta inversión se destina a la industria manufacturera y los servicios; solo el 26 % del valor de los proyectos de IED de países BRICS corresponde a sectores relacionados con los recursos naturales.

Como mostramos en nuestro próximo libro, «New Voices in Investment», escrito en coautoría con Thomas Kenyon, Yotam Margalit y Jose Guilherme Reis, los inversores de mercados emergentes tienen mucho que ganar con la mejora de la infraestructura en África. Cuando preguntamos a inversores y posibles inversores de Brasil, India, Corea y Sudáfrica cuál era su principal motivación para invertir en África, la mayoría respondió «acceder a nuevos mercados». No solo consideran el tamaño de los mercados internos de los países receptores, sino también las oportunidades de acceder a mercados regionales más amplios mediante el comercio. Dada su importancia para facilitar tanto el comercio exterior como la actividad comercial dentro de los países, la infraestructura será clave para estas empresas.

Además, nuestro análisis muestra que las empresas que invierten en África tienden a estar más internacionalizadas y a depender más del comercio que las que no lo hacen. Para que estas empresas dependientes del comercio aprovechen mejor el potencial de los mercados regionales e internos, necesitan infraestructuras adecuadas de transporte y logística que reduzcan los costos comerciales. Aquí reside una importante complementariedad entre la inversión en infraestructura y una mayor IED.

Nuestro estudio sugiere que hay margen para aumentar el atractivo del mercado africano tanto para los posibles inversores como para las empresas que hasta ahora no han considerado invertir a través de las fronteras. Menos del 10 % de las 713 empresas incluidas en la muestra tenía inversiones en un país africano. Al preguntarles por los factores específicos que las disuadían de invertir en África, las empresas de nuestra muestra señalaron la «infraestructura y logística inadecuadas» como una de sus principales preocupaciones. Para casi el 20 % de los encuestados, la calidad de las carreteras, los ferrocarriles y otras infraestructuras de transporte, la disponibilidad limitada de electricidad y las deficiencias de la infraestructura de telecomunicaciones eran las principales limitaciones para invertir en el continente africano. Además, el 31 % de los encuestados afirmó que la inseguridad, la debilidad institucional, la falta de estabilidad política y los problemas con el estado de derecho eran las principales limitaciones para invertir en un país africano.

Obstáculos a la inversión en África

Nota: Este gráfico se basa en empresas que identificaron obstáculos relacionados con condiciones específicas de África (total: 145 empresas).
Fuente: cálculos de los autores basados en la encuesta a posibles inversores.

Los países africanos se encuentran en una encrucijada, ante oportunidades sin precedentes para acelerar el crecimiento y el desarrollo y mejorar su composición productiva y exportadora. Atraer financiación extranjera de alta calidad es crucial para estos fines. Los responsables de formular políticas deben estar preparados para incorporar a los nuevos actores del mercado de la IED: los inversores de mercados emergentes. Para ello, un primer paso es garantizar que se materialice el aumento anunciado de la inversión en infraestructura.

Esta publicación apareció primero en The World Bank Blog

Autoría: Laura Gómez-Mera es consultora del Banco Mundial. Gonzalo Varela es economista especializado en comercio del Banco Mundial.

Imagen: Trabajadores nivelan el terreno en el proyecto de construcción de la carretera Mombasa-Nairobi, en Athi River, a 20 km (12 millas) de Nairobi, el 18 de noviembre de 2009. REUTERS/Elizabeth Nganga

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