Se necesitan décadas para desarrollar la infraestructura de un país. Los primeros años son los más difíciles y están llenos de riesgos. El proceso de planificación y de establecimiento del marco de aprobaciones puede tardar años en completarse.
En este contexto, lo que el Gobierno de Myanmar ha logrado en muy poco tiempo es tan notable como singular. Cuando comenzó, varios factores que algunos consideran esenciales para un desarrollo exitoso de la infraestructura de un país estaban gravemente subdesarrollados. Pese a ello, el país ha adoptado medidas audaces en múltiples sectores de forma simultánea. El factor más importante que impulsa este cambio es la firme y clara voluntad del gobierno de hacer lo necesario para mejorar la infraestructura, de modo que se convierta en un catalizador del crecimiento económico.
En este sentido, consideramos que los cinco pasos siguientes, que el gobierno está en proceso de implementar, ayudarían aún más a alcanzar sus objetivos:
Crear claridad y previsibilidad en su marco regulatorio para los sectores de infraestructura – la promulgación de la Ley de Inversión Extranjera (FIL) y la redacción de la Ley de Telecomunicaciones, la Ley de Zonas Económicas Especiales y la Ley de Propiedad Horizontal son pasos en esta dirección;
Desarrollar la capacidad institucional dentro del gobierno para priorizar y adquirir la infraestructura necesaria que proporcione “valor por dinero” – la experiencia adquirida por el sector energético y el conocimiento que se está desarrollando actualmente en los sectores de telecomunicaciones y transporte en métodos de contratación servirían de modelo a los equipos de contratación de otros sectores de infraestructura;
Fomentar activamente el desarrollo de alianzas entre participantes extranjeros y locales para reunir el conocimiento internacional y el contexto local – la FIL convierte las empresas conjuntas en la modalidad preferida en varios sectores, garantizando así que los proveedores de infraestructura cuenten con conocimiento y contexto locales. Esto contribuye al desarrollo de empresas locales y a la transferencia de tecnología y capacidades de gestión;
Desarrollar el sistema bancario y los mercados financieros para permitir el libre flujo de capital que respalde la inversión en infraestructura – la Ley del Banco Central de Myanmar, una vez aprobada, debería abordar algunas de las cuestiones pendientes en el sector;
Fomentar la buena disposición del público hacia los proyectos de infraestructura, demostrando sus beneficios económicos y su potencial para crear empleo – el requisito de que todos los grandes proyectos futuros sean ambientalmente sólidos y tengan un impacto socioeconómico positivo contribuirá a lograr un desarrollo sostenible e inclusivo.
Autor: Satya Ramamurthy, director de Gobierno e Infraestructura de KPMG en Asia-Pacífico
Imagen: Un trabajador en una obra de construcción en Yangón. REUTERS/Soe Zeya Tun


