Cada vez menos empresas optan por cotizar sus acciones en las bolsas de valores de todo el mundo.
Este año, el valor de las acciones cotizadas en bolsa se ha reducido en 120.000 millones de dólares; es el tercer año consecutivo de descenso.
Uno de los factores es la incierta perspectiva económica, que, según la última encuesta del Foro Económico Mundial a los economistas jefe, se ve agravada por los riesgos geopolíticos.
Invertir en acciones puede ser una forma rentable de crear patrimonio con el tiempo.
Quienes tienen la suerte de contar con algo de dinero disponible pueden consultar las páginas financieras, elegir empresas concretas en las que invertir y comprar sus acciones con la esperanza de que aumenten de valor. Es una forma atractiva de obtener rendimientos que superen la inflación.
Pero esta dinámica ha cambiado en las últimas décadas: cada vez menos empresas optan por cotizar sus acciones en las bolsas y ponerlas a disposición de un público amplio. Esto significa que los ahorradores tienen menos opciones y corren el riesgo de perder oportunidades de invertir en algunas de las empresas más innovadoras y de mayor crecimiento del mundo.
¿Por qué se está reduciendo la oferta de acciones cotizadas en bolsa?
Este año se ha producido una reducción neta de 120.000 millones de dólares en el valor de las acciones cotizadas en bolsa, según los analistas de JPMorgan. La cifra supera con creces la disminución de 40.000 millones de dólares del año pasado y marca el tercer año consecutivo de descenso.
Los datos de JPMorgan apuntan a una incertidumbre persistente entre las empresas de todo el mundo. Las recompras de acciones —cuando las empresas vuelven a comprar en el mercado sus propias acciones a los accionistas— se han mantenido estables, mientras que las emisiones de acciones han disminuido, lo que significa que hay menos acciones disponibles en general.
Menos incentivos para cotizar acciones en bolsa
También existe una tendencia mundial a la disminución del número de empresas que cotizan en bolsa, según Duncan Lamont, director de Investigación Estratégica de Schroders.
Entre la década de 1960 y finales de 2022, el número de empresas cotizadas en el mercado principal de la Bolsa de Londres cayó casi un 75%, afirma. Datos similares sobre las empresas cotizadas en Alemania muestran una caída de más del 40% desde 2007, y en Estados Unidos el descenso ha sido de alrededor del 40% desde 1996.
El mercado bursátil de Londres ha perdido el 25% de sus empresas en la última década, según Bloomberg, que cita datos de la Bolsa de Londres que incluyen los mercados principal y secundario.
Uno de los factores es que los directivos de las empresas disponen de muchas más alternativas cuando necesitan financiación.
El mercado de inversiones alternativas, que incluye fondos de cobertura, bienes raíces, activos digitales, crédito privado y capital privado, alcanzó los 26,1 billones de dólares en el primer trimestre de 2023, frente a los 25,5 billones de dólares de finales de 2022, según Nikolaos Panigirtzoglou, de JPMorgan.
Esto significa que los directivos de las empresas tienen más factores que sopesar al decidir dónde buscar inversiones. Cotizar en bolsa tiene aspectos tanto positivos como negativos.
La incertidumbre mundial hace que los directivos actúen con cautela
Las perspectivas económicas mundiales siguen siendo moderadas y están plagadas de incertidumbre, según la última encuesta del Foro Económico Mundial a los economistas jefe. El informe señaló que los riesgos geopolíticos agravan esa incertidumbre, mientras la fragmentación ensombrece las perspectivas.
Casi siete de cada diez economistas jefe (69%) esperan que el ritmo de la fragmentación geoeconómica se acelere este año.
«La incertidumbre que dominó las perspectivas durante el último año sigue ensombreciendo la evolución económica a corto plazo», afirmó el informe del Foro. «El 56% de los economistas jefe espera que la economía mundial se debilite durante el próximo año, mientras que otro 43% prevé que las condiciones se mantengan sin cambios o mejoren».
Todo indica que es probable que persistan los factores que sustentan la reducción de la disponibilidad de acciones.





