Preocúpese por los pequeños detalles: por qué toda corrupción importa

Preocúpese por los pequeños detalles: por qué toda corrupción importa
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Cuando se piensa en la corrupción en el sector privado, es probable que vengan a la mente escenas grandiosas de directivos que pagan sobornos, licitadores que mienten para ganar contratos y contables sénior que abren cuentas bancarias secretas. Sin embargo, en realidad, la forma más común de corrupción es el soborno a pequeña escala, que involucra a personas en todos los niveles de una empresa.

El soborno a pequeña escala puede adoptar muchas formas, como no revelar conflictos de interés, organizar acuerdos que benefician a determinadas personas o pagar un poco más para agilizar un trámite que normalmente es lento. Puede que no piense que importan los pagos cotidianos que la gente hace a inspectores de edificios, funcionarios de aduanas, sus amigos de la acera de enfrente o a sí misma, pero pueden crear una cultura de corrupción y generar expectativas de pagos futuros.

Este fue uno de los puntos principales de un debate titulado «El papel del cumplimiento de la integridad y la acción colectiva para convertir al sector privado en un aliado en la lucha contra la corrupción», celebrado en laInternational Corruption Hunters Alliance del Banco Mundial, del 8 al 10 de diciembre de 2014. Los panelistas fueron el Dr. Andreas Pohlmann, Billy Jacobson y Cecilia Müller Torbrand. Galina Mikhlin-Oliver, de la Oficina de Integridad Institucional del Banco Mundial, moderó el debate.

El soborno a pequeña escala genera efectos en cadena: se pierde dinero y se desdibuja la línea entre el comportamiento ético y el corrupto. Es fundamental explicar por qué el soborno a pequeña escala es inaceptable para ponerle fin. Hay que desplegar dos líneas de acción: la comunicación interna con los empleados de una empresa y la comunicación externa con sus socios.

A nivel interno, una empresa debe capacitar, establecer procedimientos de diligencia debida y comunicar a su personal las normas éticas de la empresa. Los programas de capacitación deben ser fieles a los objetivos anticorrupción y a los procesos de cumplimiento y, al mismo tiempo, traducirse y adaptarse a los contextos locales. Es relativamente fácil emitir órdenes para implementar procesos de cumplimiento, pero muchas transacciones tienen lugar lejos de la sede de una empresa, en entornos empresariales muy difíciles. Esto es especialmente cierto en el caso de las grandes empresas internacionales o de las que operan en sectores intrínsecamente internacionales, como el transporte y el transporte marítimo. Por lo tanto, la capacitación debe tener en cuenta la diversidad cultural y la enorme variedad de capacidades de lectoescritura y cálculo de los empleados.

A nivel externo, el diálogo y la acción colectiva son necesarios para sanear un sector y sus socios auxiliares. Las empresas pequeñas y medianas a menudo necesitan unir fuerzas como parte de asociaciones empresariales, tratados o acuerdos de colaboración para aprovechar los recursos y repartir los costos de los procesos de cumplimiento. Aunque los pactos de integridad no siempre son exigibles, aun así cambian el tono de los negocios y pueden presionar a las organizaciones para que combatan la corrupción. La participación de múltiples partes interesadas también es necesaria para garantizar que los terceros no incurran en prácticas corruptas que puedan socavar los objetivos generales de una organización. El personal debe saber con quién trata y solo debe hacer negocios con «entidades conocidas», porque el cumplimiento implica que todas las unidades y partes integrantes de una empresa, incluidos los terceros, deben ajustarse a las mismas normas. La lucha contra la corrupción solo es tan sólida como su eslabón más débil.

Este artículo se publica en colaboración con el blog People, Spaces, Deliberation del Banco Mundial. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autora: Roxanne Bauer es consultora del departamento de Comunicaciones Operativas de Relaciones Externas y Corporativas del Banco Mundial (ECROC).

Imagen: Una niña iraquí sostiene su dinero mientras hace cola para comprar el pan de primera hora de la mañana en la fábrica de pan de Bagdad, el 20 de mayo de 2003. REUTERS/Kieran Doherty.

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