¿Cambiaría alguno de nosotros, si tuviera la oportunidad, unos pocos centavos de costos sanitarios por un dólar de ahorros futuros en atención sanitaria y mejores resultados de salud? La respuesta es tan obvia que apenas es necesario plantear la pregunta.
Durante demasiado tiempo, la salud bucal no ha recibido la atención que merece. En parte, esto refleja un sistema educativo en el que la formación odontológica está separada de la formación médica, lo que ha perpetuado la idea de que, de algún modo, la boca no forma parte del cuerpo. La prestación separada de la atención médica y la odontológica también refleja dinámicas económicas, especialmente en Estados Unidos.
Pero tenemos motivos para creer que la marea está a punto de cambiar. Una nueva investigación, impulsada más por la economía que por la medicina, sugiere con firmeza que el dinero invertido en atención bucal se rentabiliza con creces al reducir el costo total de la atención a quienes padecen enfermedades crónicas. Además, las personas con enfermedades crónicas que sí reciben atención bucal también disfrutan de mejores resultados de salud, según investigaciones recientes publicadas en el American Journal of Preventive Medicine (AJPM).
El equipo detrás del estudio buscaba «estimar los efectos de la terapia periodontal sobre los costos médicos y las hospitalizaciones» en personas con diversas afecciones de salud diagnosticadas. Entre ellas se incluían la diabetes tipo 2, la enfermedad arterial coronaria, la enfermedad cerebrovascular, la artritis reumatoide y el embarazo. Los investigadores analizaron datos de reclamaciones de seguros de 338.891 personas en EE. UU. que tenían cobertura de seguro médico y dental entre 2011 y 2013.
Los resultados son reveladores; incluso podríamos decir que son asombrosos. Según el estudio, se encontraron «reducciones estadísticamente significativas» tanto en los costos médicos totales permitidos como en el número de hospitalizaciones durante el período de 2005 a 2009 para la diabetes tipo 2, la enfermedad arterial coronaria, la enfermedad cerebrovascular y el embarazo, en cuyos casos los costos fueron inferiores en un 40,2 %, un 40,9 %, un 10,7 % y un 73,7 %, respectivamente. Las cifras de descenso de las admisiones hospitalarias fueron comparables. (El estudio no encontró ningún efecto en relación con la artritis reumatoide.)
Los investigadores concluyen que «estos resultados basados en costos aportan nuevas pruebas independientes y potencialmente valiosas de que una terapia periodontal simple y no invasiva puede mejorar los resultados de salud en el embarazo y en otras afecciones sistémicas».
Las razones de ello no deberían sorprender a nadie. Como señala el estudio, la enfermedad periodontal es una «enfermedad inflamatoria crónica» que, si no se trata, puede dar lugar a una serie de otros problemas, como infecciones que complican el estado de las personas con enfermedades crónicas. En cuanto a la economía, el estudio también señala que «el tratamiento periodontal simple, tal como se analiza aquí, tiene un costo modesto y un riesgo mínimo».
Esto nos devuelve al punto de partida: la relación costo-beneficio de una mayor atención bucal. Aquí, en el Foro Económico Mundial, somos sensibles a esta cuestión, especialmente en lo que respecta a la enorme carga que las enfermedades crónicas imponen a la sociedad. Cada año, el Foro realiza una encuesta entre sus miembros y publica los resultados en su informe Global Risks . Las enfermedades crónicas aparecen con regularidad entre los riesgos. Como señaló el Foro en su informe de 2014, una «creciente carga de enfermedades y los costos a largo plazo del tratamiento amenazan los avances sociales recientes en esperanza y calidad de vida, al tiempo que sobrecargan economías ya tensionadas».
El Foro ha llegado incluso a cuantificarlo: 47 billones de dólares. Se trata del posible impacto económico mundial de las cinco principales enfermedades no transmisibles (ENT) –enfermedades cardiovasculares, enfermedades respiratorias crónicas, cáncer, diabetes y mala salud mental– en los próximos 20 años, según un estudio de 2011 publicado por el Foro en colaboración con la Harvard School of Public Health.
El estudio publicado en la AJPM sugiere que aumentar la frecuencia del tratamiento periodontal –que es seguro, sencillo y relativamente económico– se rentabiliza con creces al reducir los costos sanitarios totales y podría, con el tiempo, reducir de forma significativa la abrumadora carga de costos que supone la mala salud y sus complicaciones médicas asociadas.
Entonces, ¿cómo convencemos a los responsables políticos y a la ciudadanía para que aprovechen esta oportunidad?
La Harvard School of Dental Medicine prevé organizar en octubre de 2014 un simposio titulado Put Your Money Where Your Mouth Is: The Economic Imperative of Oral Health. Reunirá a pensadores de toda Harvard, ejecutivos de compañías de seguros e investigadores del estudio publicado en la AJPM para defender, como nunca antes, el argumento económico a favor de la salud bucal. (En aras de la plena transparencia, yo seré uno de los participantes.) Escucharemos a líderes empresariales, aseguradoras, proveedores de atención sanitaria, economistas y expertos en salud pública sobre los nuevos análisis que sugieren que el humilde cepillo de dientes podría estar entre las herramientas más pasadas por alto y menos valoradas que podemos utilizar para frenar la curva de costos de las enfermedades crónicas.
Si tuviéramos que elegir, ¿no preferiríamos gastar unos centavos en el dentista en lugar de dólares en el hospital? La respuesta es evidente.
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Autor: Stanley M. Bergman es presidente de la junta directiva y director ejecutivo de Henry Schein, Inc., y gobernador de Salud Mundial y Atención Sanitaria en el Foro Económico Mundial.
Imagen: Cepillos de dientes en la institución Vesnova, cerca de Minsk, 6 de junio de 2013. REUTERS/Vasily Fedosenko



