Casi cada día nos enfrentamos a mensajes alarmantes sobre el futuro de las personas mayores que no cuentan con pensiones o ahorros adecuados. Expresiones como «crisis de las jubilaciones», «fondos de pensiones insostenibles» e incluso «millones de personas mayores que caen en la pobreza» aparecen con frecuencia en la cobertura de los medios. Pero ¿son correctas estas predicciones o, al fin y al cabo, podemos asegurar ingresos dignos y mejores niveles de vida en nuestra vejez?
Lea nuestro nuevo informe: Un marco para unos sistemas de seguridad sostenibles
Ante los desafíos que amenazan al mundo actual, entre ellos el envejecimiento de la población, el aumento de la migración, la vulnerabilidad de los mercados de capitales, la falta de educación financiera, los mercados laborales informales y las actitudes negativas hacia las personas mayores en el lugar de trabajo, existe sin duda la necesidad de fortalecer y hacer más sostenibles los sistemas de jubilación.
En muchos países de la OCDE, donde la tendencia demográfica hacia el envejecimiento de la población es más pronunciada, es especialmente necesario un cambio de paradigma. Estos países deben introducir una mayor flexibilidad en lo relativo al trabajo y la jubilación, y promover activamente el empleo de las personas mayores. Otra estrategia clave sería «empezar joven» y educar a las nuevas generaciones; estas tienen una esperanza de vida cada vez mayor y deben planificar pronto unos ingresos y unas condiciones de vida dignas.
A nivel mundial, existe una necesidad urgente de garantizar el acceso a la cobertura de la seguridad social, en particular en varios países de África, Asia, el Pacífico y las Américas, donde la cobertura de los regímenes de pensiones sigue siendo baja y la pobreza en la vejez está muy extendida. El establecimiento de suelos de protección social, que garanticen al menos ingresos básicos de pensión para todos, debería ser un imperativo para los gobiernos. De acuerdo con el modelo de la ONU/OIT para dichos suelos, estas prestaciones invierten en el capital individual y humano mediante la seguridad de ingresos, la mejora de la salud y una mejor educación, y contribuyen así de manera importante a la estabilidad social y al desarrollo económico. Además, estas prestaciones contribuyen a aumentar la formalidad y un empleo más estable, por lo que para muchos serán el primer paso hacia una cobertura contributiva más completa.
Es evidente que, para ser sostenible, el sistema de pensiones de un país necesita incluir distintos pilares, complementando una sólida provisión pública obligatoria con planes privados y ocupacionales. La provisión pública es esencial para garantizar una cobertura amplia y ofrece un alto grado de seguridad, pero recientemente se ha reducido en varios países para disminuir el gasto y los pasivos públicos. El ahorro privado o los planes ocupacionales desempeñan un papel importante en la suavización del consumo y en la compensación de las recientes reducciones de las prestaciones de los regímenes públicos, pero exponen a las personas a riesgos financieros e inflacionarios considerables.
Garantizar la combinación adecuada de los distintos pilares, así como un amplio acceso a ellos, es de importancia fundamental. Cada vez más gobiernos y partes interesadas lo reconocen y, si se adoptan medidas decisivas, aún podría ser posible revertir la tendencia y hacer realidad unos sistemas de pensiones sostenibles, tanto para las generaciones actuales como para las futuras.
Autor: Hans-Horst Konkolewsky es el Secretario General de la Asociación Internacional de la Seguridad Social (ISSA) y también preside, en el Foro Económico Mundial, el Global Agenda Council on Social Security Systems
Imagen: Un pensionista camina por el monumento «Templete de la Virgen de los Dolores» (santuario de la Virgen de los Dolores), en el centro de Ronda, cerca de Málaga, en el sur de España, el 9 de mayo de 2013. REUTERS/Jon Nazca



