El resto del mundo tiene un gran interés en cómo China gestiona su delicada transición de un régimen de controles de capital vinculantes a otro de mayor integración con el mercado y el sistema financieros mundiales. Entonces, ¿en qué punto se encuentra China actualmente en su integración financiera con el resto del mundo? ¿Cuán abierta financieramente está China en comparación con su propio pasado reciente o con sus principales pares de mercados emergentes, como India?
Para responder a esta pregunta, Robert N. McCauley y yo realizamos un estudio que analiza ocho medidas de apertura de la cuenta de capital (cuatro basadas en precios y cuatro no basadas en precios). Nuestras cuatro medidas basadas en precios se fundamentaban en la «ley del precio único»: el mismo activo financiero debería cotizar aproximadamente al mismo precio en los mercados nacionales y extraterritoriales. El estudio abarcó el mercado de divisas a plazo, el mercado monetario, el mercado de bonos y el mercado de valores.
Los indicadores no basados en precios abarcaron la apertura macroeconómica, los flujos y posiciones financieros transfronterizos, la integración del mercado bancario y la internacionalización de la moneda.
El estudio muestra que, en promedio, China ha sido financieramente menos abierta que India durante la última década, lo que contradice la sabiduría convencional y otras medidas de apertura financiera más conocidas. Esto puede deberse en gran medida a una combinación de factores: la necesidad de financiar los déficits por cuenta corriente de India; el mayor rigor con que se aplican los controles de capital en China; las operaciones multinacionales de larga data de las empresas privadas indias, que pueden practicar arbitraje entre los mercados nacionales y extraterritoriales; y una mayor presencia de los bancos mundiales en el mercado bancario interno de India.
Con los años, ambas economías han avanzado en su integración financiera con el mundo, aunque tras la crisis financiera mundial China ha ido recortando distancia con India. Esto podría deberse en parte al hecho de que las economías emergentes con déficits por cuenta corriente, como India, se enfrentan a una restricción de financiación externa más vinculante, especialmente en un mundo de flujos de capital muy procíclicos y volátiles. La internacionalización del renminbi, respaldada por políticas en los últimos años, también ha abierto brechas en el muro chino de controles de capital.
Sin embargo, tanto China como India aún tienen un largo camino por recorrer en la apertura de sus mercados financieros al exterior, lo que sugiere que la tarea de abrir el capital es un auténtico desafío. Los controles de sus cuentas de capital pueden ser permeables, pero siguen siendo sustancialmente restrictivos. Esto es cierto no solo en comparación con las economías avanzadas, sino también frente a un referente formado por las principales economías de mercados emergentes.
Las pruebas indican una fuerte presión de entrada sobre los flujos de bonos y bancarios en China tras la apertura total de la cuenta de capital, al menos a corto plazo. Esto se debe a que los instrumentos de renta fija chinos han sido más baratos en el mercado nacional que en el extraterritorial. Este hallazgo contrasta con las previsiones de consenso, que han pronosticado que, a medio plazo, es probable que China registre salidas netas de capital privado por los canales de inversión directa y de cartera. Además, nuestra lectura de la presión de entradas netas a corto plazo y la lectura de consenso de la presión de salidas netas a medio plazo podrían implicar que los flujos de capital en ambos sentidos pueden ser muy volátiles durante el proceso de liberalización.
Esto implica tres aspectos importantes para los responsables de políticas chinos.
En primer lugar, hay que tener cuidado al extraer lecciones y conclusiones de algunas de las medidas populares y de libre acceso sobre apertura financiera. Estas no indican de forma fiable los avances en la apertura de la cuenta de capital.
En segundo lugar, es necesario vigilar de cerca los riesgos que surgen en el camino de la liberalización de la cuenta de capital. Deben establecerse sistemas estadísticos y de presentación de informes más sólidos y transparentes, de modo que las posiciones generales del mercado y los flujos transfronterizos puedan rastrearse de manera oportuna y sistemática. En particular, deben supervisarse de cerca los flujos bancarios, y deben explicarse las aparentes incoherencias entre los datos nacionales y los datos de los socios, como los recopilados por el Banco de Pagos Internacionales.
Por último, los responsables de políticas deben gestionar de forma proactiva los riesgos que conlleva la liberalización. Un aumento sostenido de la variabilidad del tipo de cambio antes de una apertura sustancial del capital podría servir para que el renminbi resulte menos atractivo como objetivo de las operaciones de carry trade. La ampliación de la banda diaria de negociación permitida del renminbi —de ±1 % a ±2 % en marzo de 2014— podría ayudar a aliviar la presión de entradas a corto plazo y facilitar la transición hacia salidas netas a medio plazo tras la apertura total del capital.
Publicado en colaboración con Bruegel.
Autor: Guonan Ma, investigador visitante de Bruegel. Antes de ello, fue economista sénior durante trece años en la Oficina Regional para Asia y el Pacífico del Banco de Pagos Internacionales (BPI).
Imagen: Billetes chinos de 100 yuanes en esta ilustración fotografiada en Shanghái. REUTERS/Carlos Barria


