Londres ha sido durante mucho tiempo una de las ciudades más congestionadas del mundo. Antes de introducir un «peaje por congestión» de £5 para los vehículos que entraban en el centro de la ciudad, los coches pasaban un tercio del tiempo en las horas punta completamente parados. El peaje, introducido en 2003, fue celebrado como un triunfo de la economía porque obligaba a quienes contribuían a la congestión a pagar un precio que reflejaba su coste. Como cabría esperar desde la economía, el tráfico disminuyó y los trayectos se hicieron más rápidos.
Los accidentes de tráfico y las lesiones y muertes relacionadas con ellos no eran el objetivo principal del peaje por congestión, pero podrían haberse visto afectados por él. Por un lado, una menor congestión significa que hay menos coches en el centro de Londres y cabe esperar que se produzcan menos accidentes. Por otro, menos tráfico implica velocidades de circulación más altas, lo que suele provocar más accidentes, sobre todo en una zona densamente poblada como el centro de Londres, donde coches, ciclistas y peatones comparten la vía.
Mi investigación con John Heywood de la University of Wisconsin-Milwaukee y Maria Navarro de Lancaster University es el primer estudio importante sobre el efecto del peaje por congestión en los accidentes de tráfico y su gravedad.
Uno de los problemas es que simplemente no sabemos qué habría ocurrido con los accidentes en la zona de peaje si este no se hubiera aplicado. No basta con comparar el número de accidentes antes y después de implantarlo, pues quizá solo estemos observando algo que habría sucedido de todos modos. Es bien sabido que el número de accidentes de tráfico ha ido disminuyendo de forma constanteen todo el Reino Unido durante la última década.
Esto significa que tenemos que definir grupos de comparación o control adecuados. En este caso, utilizamos las 20 ciudades más pobladas de Gran Bretaña, sin incluir Londres. Comparamos el cambio en los accidentes en la zona de peaje con el cambio registrado durante el mismo periodo en esas otras ciudades. Aprovechamos el hecho de que la tendencia descendente de los accidentes se da tanto en Londres como en el grupo de comparación para identificar con mayor precisión la influencia del peaje.
El peaje por congestión redujo los accidentes de tráfico en el centro de Londres en 30 al mes, una enorme reducción del 40 %. También disminuyeron los accidentes que causan la muerte o lesiones graves, en algo menos de cuatro al mes, o 45 al año. Esto significa que unas 500 personas han evitado lesiones graves o la muerte gracias al peaje por congestión.
A continuación, analizamos los posibles efectos negativos indirectos de la política. ¿Se limitó la zona de peaje a desplazar el tráfico a otras partes de Londres, a otras horas del día o a vehículos exentos del pago? Si la respuesta es sí, la reducción de accidentes podría quedar contrarrestada por más colisiones y muertes en otros lugares y horarios.
Sin embargo, no es el caso. Examinamos las zonas que rodean la zona de peaje por congestión, tanto en un radio de 2 km como de 5 km, y comprobamos que, además de no aumentar los accidentes en esas zonas, hubo un efecto indirecto claramente positivo. El peaje redujo drásticamente los accidentes en las zonas circundantes: unos 20 accidentes menos en total al mes, con 3,5 accidentes graves o mortales menos. Nuestras estimaciones también muestran que los accidentes y las lesiones disminuyeron en los horarios sin peaje (antes de las 7 am y después de las 6 pm) y entre los vehículos exentos (principalmente bicicletas, motocicletas, taxis y autobuses).
El peaje hizo que más personas fueran en bicicleta al centro de Londres; ese era el objetivo. Nuestra investigación confirmó que un efecto inicial imprevisto del peaje por congestión fue un pequeño aumento de los accidentes con ciclistas, de aproximadamente 1,5 al mes hasta 2005. Sin embargo, a finales de 2006 observamos que la tendencia se había invertido y que el aumento no continuó. Nos parece probable que, en un primer momento, el peaje por congestión llevara a más ciclistas sin experiencia a circular por las calles. Con el tiempo, o dejaron de hacerlo o adquirieron más experiencia.
¿Está el peaje por congestión fijado en el nivel adecuado? Desde el peaje inicial de £5 en 2003, se ha aumentado dos veces: a £8 en 2005 y a £10 en 2011. Estos cambios y la inflación nos permiten ver qué efecto tiene un aumento real de £1 en los accidentes. Nuestros resultados muestran que cada libra de aumento en el gravamen reduce los accidentes en 5 al mes. Aunque no podemos decir cuál es el peaje «adecuado», nuestro trabajo sugiere que no solo importa que exista. Quizá no sea una buena noticia para quienes se desplazan al trabajo, pero un peaje más caro podría reducir aún más los accidentes de tráfico.
Publicado en colaboración con The Conversation
Autor: Colin Green se incorporó al Departamento de Economía de Lancaster University en julio de 2007, donde es profesor.
Imagen: El tráfico cruza el nuevo paso diagonal de Oxford Circus, en Londres, el 2 de noviembre de 2009. REUTERS/Stefan Wermuth




