Vivimos en una época en la que la potencia de cálculo redefine la forma en que las empresas generan dinero y en que las personas experimentan el entorno que las rodea. Los macrodatos y el cálculo sofisticado permiten a los líderes empresariales tomar apuestas más informadas sobre el futuro. Del mismo modo, arquitectos, ingenieros, planificadores y diseñadores emplean los métodos informáticos más avanzados para diseñar entornos más inteligentes e innovadores.
Los arquitectos que adoptan las herramientas de diseño computacional o paramétrico están transformando la ciencia del diseño. El diseño computacional permite a los arquitectos comprender mucho mejor cómo funcionarán sus ideas en la realidad, ya sea a escala de una ciudad, de un solo edificio o de una sola persona que entra en ese edificio. Ayuda a cuantificar factores medibles, desde el coste hasta el consumo energético o el impacto social, entre otros, al tiempo que aborda cuestiones estéticas como el valor artístico y el significado.
Consideremos tres ejemplos:
Los edificios son grandes consumidores de energía. Según casi todas las estimaciones, representan más del 33 % del consumo energético mundial total, y hasta el 67 % si se tienen en cuenta todos los dispositivos y sistemas que consumen recursos dentro de dichos edificios. El diseño computacional puede reducir ese impacto mediante la predicción científica del resultado de las «soluciones de diseño pasivo», es decir, factores que reducen el consumo energético, como materiales que retienen o desprenden calor, o dispositivos que dan sombra frente al sol y reducen la necesidad de aire acondicionado. Los arquitectos no tienen excusa para diseñar edificios que no hayan tenido en cuenta cuidadosamente la gestión energética de forma pasiva. Y la rentabilidad es enorme gracias a la reducción inmediata de los costes energéticos, que luego pueden amortizarse a lo largo de la vida útil del edificio.
La computación también puede conducir a una gestión eficiente de los materiales de construcción. Por ejemplo, en NBBJ, la firma para la que trabajo, utilizamos herramientas de diseño paramétrico para calcular el sistema estructural más eficiente de un estadio en China, lo que supuso una reducción del 65 % en el uso de acero en comparación con instalaciones similares. Ante la elevada demanda mundial de acero, conservar recursos de esta manera no solo es ético desde la perspectiva de la sostenibilidad, sino que también tiene mucho sentido financiero.
Los diseñadores se encuentran en las primeras etapas de utilizar herramientas paramétricas para mejorar las comunidades locales a escala micro, la de un edificio individual, y a escala macro, la de una ciudad entera. Los arquitectos pueden construir un plan urbano hipotético en un modelo informático y, a continuación, modificar parámetros (tamaño de las manzanas, normativas de zonificación) y la distribución de los espacios públicos (parques) para ejecutar simulaciones que predicen la probabilidad y el patrón de futuras inversiones. Al alterar los parámetros, los planificadores pueden ajustar con precisión un plan para fomentar el desarrollo económico y la innovación, facilitando al mismo tiempo que las personas se encuentren y establezcan vínculos sociales. El diseño computacional determina no solo cómo asignar recursos, sino también cómo construir el tejido social de una ciudad que sea saludable, segura, significativa e inspiradora; es entonces cuando esta herramienta se vuelve verdaderamente transformadora.
Suele decirse que la profesión arquitectónica evoluciona con lentitud, pero en este momento se está produciendo un cambio radical en la forma en que las empresas de diseño pueden seguir siendo relevantes y aportar valor. Siempre habrá un papel para la intuición creativa cuando los arquitectos interpreten los resultados del diseño computacional. Pero las firmas de arquitectura que liderarán la construcción de un mañana mejor serán aquellas capaces de unir el arte del diseño con la ciencia del diseño.
Autor: Steve McConnell es socio gerente de NBBJ, miembro de la Comunidad de Global Growth Companies del Foro Económico Mundial.
Imagen: Un diseñador trabaja en su ordenador en San Francisco. REUTERS/Robert Galbraith.



