Judith Rodin, presidenta de The Rockefeller Foundation, comparte sus reflexiones sobre el dinamismo resiliente
El dinamismo resiliente es un tema apropiado para la reunión anual de este año del Foro Económico Mundial, porque cada año vemos más que nunca que no podemos predecir dónde ni cuándo se manifestará la próxima gran conmoción o perturbación para nuestro bienestar.
Quizás surja de nuestro sistema financiero mundial, como vimos cuando la burbuja inmobiliaria estadounidense estalló y la crisis crediticia posterior en Reikiavik se propagó por todo el mundo. Quizás sea consecuencia de nuestro cambiante clima mundial, que provocó las inundaciones en Bangkok o la supertormenta que sigue devastando comunidades costeras del noreste de Estados Unidos. O podría producirse en algo tan simple como un apretón de manos, que en una ocasión llevó una pandemia desde Asia por todo el planeta a la velocidad de un 747.
Las amenazas y tensiones para nuestro mundo del siglo XXI adoptan todas las formas y tamaños, como lo han hecho desde el inicio de la existencia humana. Pero lo que distingue las amenazas actuales de las del pasado es la velocidad creciente con la que se producen, sin tener en cuenta la geografía ni las fronteras creadas por el hombre. Hoy en día, la vulnerabilidad en un ámbito conduce a la vulnerabilidad en otros. Los problemas que antes se identificaban y analizaban por separado —nuestro medio ambiente, la economía y los retos sociales— están ahora inextricablemente interconectados. Si bien la globalización y el libre comercio han aumentado la eficiencia de los mercados, es muy posible que estén reduciendo la resiliencia de las economías y, de hecho, de las sociedades.
A pesar de todo lo que sabemos sobre la resiliencia y de la amplia cantidad de investigaciones y literatura escritas sobre el tema, muy pocas sociedades, organizaciones y sistemas logran aplicar la resiliencia de manera acertada. Queda mucho por hacer; compartamos y aprendamos para convertir la resiliencia en una realidad omnipresente. Por eso The Rockefeller Foundation se complace en participar en la reunión anual de este año y también por qué me entusiasma una nueva publicación de The Rockefeller Foundation que explora estos temas y más, titulada Rebound: Building a More Resilient World.
En esta publicación hemos pedido a líderes de diversas disciplinas —entre ellos los copresidentes de la Reunión Anual del WEF 2013, Muhtar A. Kent y Andrew N. Liveris— que compartan sus lecciones sobre lo que significa la resiliencia y lo que nos exige. A través de la perspectiva de sus propias experiencias, podemos empezar a explorar algunas de las formas en que podemos ayudar a prepararnos, resistir y salir más fuertes de las perturbaciones agudas y las tensiones crónicas del siglo XXI. No cabe duda de que esto está a nuestro alcance colectivo.
Construir resiliencia no es, ni puede ser, tarea de un único actor ni de un solo sector. Más bien, construir resiliencia requiere socios de todos los sectores: gobiernos con las políticas, planes e inversiones en infraestructura adecuados; comunidades e instituciones cívicas que sean flexibles, receptivas y sólidas; y organizaciones e individuos que posean las capacidades básicas necesarias para adaptarse y afrontar la situación.
Construir resiliencia no es un lujo: es un imperativo del siglo XXI
Autora: Judith Rodin es presidenta de The Rockefeller Foundation y está previsto que participe en la Reunión Anual 2013 del Foro Económico Mundial.
Imagen: Una niña pasea con su perro en Londres REUTERS/Luke Macgregor


