7 sesgos conductuales comunes que impulsan las decisiones de los inversores

7 sesgos conductuales comunes que impulsan las decisiones de los inversores
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No importa lo racional que se crea.

Tiene un cerebro, y las sustancias químicas de este a menudo le obligan a tomar decisiones irracionales. Esto afecta a todas sus decisiones, ya sea en su vida amorosa o en su cartera de inversiones.

«Los inversores son “normales”, no racionales», afirma Meir Statman, uno de los principales pensadores de las finanzas conductuales.

Las finanzas conductuales son un campo de estudio en auge que busca conciliar la discrepancia entre la valoración racional y la fijación irracional de precios en los mercados. Entre los principales gurús de las finanzas conductuales que quizá conozca figuran el de la Universidad de Chicago Richard Thaler, premios Nobel Robert Shiller y Daniel Kahneman, y el de Credit Suisse Michael Mauboussin.

Con la ayuda del libro de Hersh Shefrin «Beyond Greed and Fear», hemos recopilado una lista de los siete sesgos conductuales comunes que impulsan las decisiones de los inversores. Léalos y comprenderá enseguida por qué toma decisiones financieras tan malas.

Los inversores creen que son geniales invirtiendo.

Exceso de confianza

El exceso de confianza puede ser el concepto más evidente de las finanzas conductuales. Se da cuando se confía demasiado en la propia capacidad para predecir los resultados de las decisiones de inversión.

Los inversores con exceso de confianza suelen tener una diversificación insuficiente y, por tanto, son más vulnerables a la volatilidad.

Los inversores se dan mal al procesar nueva información.

Anclaje

El anclaje está relacionado con el exceso de confianza. Por ejemplo, se toma la decisión de inversión inicial con la información disponible en ese momento. Más adelante, llega una noticia que afecta de forma sustancial a cualquier previsión que se hubiera hecho inicialmente. Pero, en lugar de realizar un nuevo análisis, simplemente se revisa el análisis anterior.

Como se mantiene anclado en el razonamiento anterior, el análisis revisado no reflejará plenamente la nueva información.

Los inversores relacionan erróneamente unas cosas con otras.

Representatividad

Una empresa puede anunciar una serie de excelentes resultados trimestrales. Como consecuencia, se supone que el próximo anuncio de resultados también será probablemente excelente. Este error se engloba en un concepto amplio de las finanzas conductuales llamado representatividad: se piensa erróneamente que una cosa significa otra.

Otro ejemplo de representatividad es suponer que una buena empresa es una buena acción.

A los inversores no les gusta en absoluto perder dinero.

Aversión a la pérdida

La aversión a la pérdida, es decir, la renuencia a aceptar una pérdida, puede ser letal. Por ejemplo, una de sus inversiones puede haber caído un 20 % por una buena razón. La mejor decisión podría ser simplemente registrar la pérdida y seguir adelante. Pero no puede evitar pensar que la acción podría recuperarse.

Este último razonamiento es peligroso porque a menudo lleva a aumentar la posición en la inversión que pierde dinero. Este comportamiento se asemeja al del jugador que hace una serie de apuestas cada vez mayores con la esperanza de recuperar lo perdido.

A los inversores les cuesta olvidar los malos recuerdos.

Minimización del arrepentimiento

La forma en que se opera en el futuro suele verse afectada por los resultados de las operaciones anteriores. Por ejemplo, puede que haya vendido una acción con una ganancia del 20 %, solo para ver cómo sigue subiendo tras la venta. Y se dice a sí mismo: «Si tan solo hubiera esperado». O quizá una de sus inversiones pierde valor y se detiene en el momento en que podría haberla vendido con beneficios. Todo ello genera sensaciones desagradables de arrepentimiento.

La minimización del arrepentimiento se produce cuando se evita invertir por completo o se invierte de forma conservadora porque no se quiere sentir ese arrepentimiento.

A los inversores les gusta dejarse llevar por la corriente.

Dependencia del marco

La capacidad para tolerar el riesgo debe determinarse en función de su situación financiera personal, de su horizonte temporal de inversión y del peso de una inversión dentro de su cartera. La dependencia del marco es un concepto que hace referencia a la tendencia a modificar la tolerancia al riesgo según la dirección del mercado. Por ejemplo, la disposición a asumir riesgos puede disminuir cuando los mercados caen. Por el contrario, la tolerancia al riesgo puede aumentar cuando los mercados suben.

Esto suele llevar al inversor a comprar caro y vender barato.

Los inversores son muy hábiles para inventar excusas. Mecanismos de defensa

A veces sus inversiones pierden dinero. Por supuesto, no es culpa suya, ¿verdad? Los mecanismos de defensa en forma de excusas están relacionados con el exceso de confianza. Estas son algunas excusas habituales:

  • «si tan solo»: Si tan solo no hubiera ocurrido aquello, habría acertado. Por desgracia, no se puede demostrar el contrafactual.

  • «casi acertado»: Pero a veces, quedarse cerca no basta.

  • «todavía no ha ocurrido»: Por desgracia, «los mercados pueden seguir siendo irracionales más tiempo del que usted y yo podemos seguir siendo solventes.»

  • «predictor único»: Solo porque se equivocara en una cosa no significa que vaya a equivocarse en todo lo demás, ¿verdad?

Este artículo se publica en colaboración con Business Insider. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autor: Sam Ro es subdirector editorial de Business Insider. Sus artículos han aparecido en Forbes, DealBreaker y The Fiscal Times.

Imagen: Un hombre mira un panel electrónico que muestra los precios de las acciones. REUTERS/Yuriko Nakao.

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