5 formas de impulsar el crecimiento de EE. UU.

El desafío será forjar un acuerdo político en torno a un conjunto de ideas que cuente con el respaldo de ambos lados del espectro político. Los avances recientes —como la Ley Bipartidista de Presupuesto— indican que es posible alcanzar un acuerdo bipartidista, sobre todo dada la coincidencia entre propuestas del Gobierno y del Congreso en ámbitos como la reforma del impuesto a las empresas, la infraestructura y los programas de capacitación laboral, así como la reforma migratoria. El crecimiento a largo plazo de Estados Unidos dependerá fundamentalmente de que se actúe sobre esa base común.
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Hubo un tiempo, no hace mucho, en que la ciencia ficción nos hacía esperar un mundo mejor. Teníamos visiones alentadoras del futuro en programas como

Star Trek

y

Regreso al futuro . Hoy, el menú de opciones solo ofrece un mundo distópico arruinado por la pobreza y la violencia (piensen en Los juegos del hambre

, Divergente o Elysium).

Es fácil volverse pesimista hoy en día. Seis años después de la crisis financiera, la recuperación en Estados Unidos ha sido frágil y más débil que cualquier otra que hayamos visto en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial. En gran medida, las cifras de crecimiento han decepcionado una y otra vez, interrumpidas por cierres del Gobierno, enfrentamientos por el techo de la deuda o desaceleraciones provocadas por factores meteorológicos.

¿Estamos ante una «nueva mediocridad»?

En nuestro último

balance

anual de la economía de EE. UU., proyectamos que el crecimiento potencial futuro será de apenas un 2 por ciento en los próximos años, una reducción significativa respecto de la tasa media de crecimiento potencial superior al 3 por ciento que hemos observado durante las últimas una o dos décadas.

  • Entonces, ¿qué está pasando? Hay dos fuentes principales de este panorama más débil: una

  • expansión más lenta de la fuerza laboral

  • y una

  • desaceleración de la productividad

  • .

Durante las últimas tres décadas, la fuerza laboral creció a una tasa anual del 1¼ por ciento. Ahora se proyecta que la tasa de crecimiento se estabilice por debajo del ½ por ciento. Gran parte de la caída se explica por el envejecimiento: hoy, aproximadamente 10.000 personas de la generación del baby boom cumplirán 65 años, y unas 10.000 más cruzarán ese umbral cada día durante los próximos 19 años.

Pero la reducción de la población trabajadora también se ve agravada por un menor crecimiento de la productividad. Tras dispararse a finales de la década de 1990 —en gran medida como resultado de la revolución de la tecnología de la información—, el crecimiento de la productividad laboral se ha desacelerado de forma innegable. En esta etapa, es difícil decir si se trata de un fenómeno temporal o si ha llegado para quedarse. Sin duda, cabe sostener que en los próximos años habrá una nueva ronda de avances tecnológicos o quizá mejoras de la productividad vinculadas a una nueva «revolución energética». Sin embargo, incluso si adoptamos una posición intermedia —suponiendo que la productividad laboral repuntará desde el mínimo del ½ por ciento de 2013, pero se mantendrá por debajo de la tasa media de crecimiento del 2¾ por ciento observada entre 1998 y 2007—, seguimos ante un panorama notablemente más débil para el crecimiento potencial.

Hoja de ruta para un «nuevo impulso»

Contener la caída del crecimiento potencial depende de manera crucial de la voluntad del Gobierno de EE. UU. y del Congreso de adoptar una agenda de políticas que aliente la inversión productiva y la innovación, revierta la tendencia descendente del crecimiento de la productividad e impulse la oferta laboral.

Nuestra lista de los «cinco principales» para alcanzar ese objetivo incluye: Inversión en infraestructura para revertir la tendencia descendente tanto en la cantidad como en la calidad del capital público de Estados Unidos.

Reforma tributaria para simplificar el código, ampliar la base y reducir las tasas marginales, en particular las del impuesto sobre la renta de las sociedades.

Fomentar la innovación y mejorar los resultados educativos restableciendo el crédito fiscal para investigación y desarrollo, promoviendo y financiando la educación en la primera infancia y brindando mayor apoyo a los programas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.

Una reforma migratoria integral basada en las competencias, para garantizar que EE. UU. mantenga una fuerza laboral que satisfaga las necesidades de los empleadores de trabajadores altamente cualificados, instruidos e innovadores.

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