Puede que empiece un nuevo trabajo pensando que asumirá el control en apenas unos días. Pero, en realidad, el gerente promedio tarda 21 meses en pasar de ser un costo para la empresa a convertirse en un activo, según Corporate Executive Board.
Es decir, la mayoría de los gerentes tarda casi dos años en convertirse en líderes competentes que no necesitan mucha supervisión de su propio jefe.
El profesor de la Universidad Northwestern William White afirma que su experiencia le ha demostrado que esto se aplica no solo a los gerentes, sino también a empleados de todos los niveles. Enseña que un plan de «incorporación estratégica» elaborado entre un trabajo y otro puede reducir ese camino hacia el liderazgo a unos nueve meses.
En su curso de Coursera «Power Onboarding», que seleccionamos como uno de nuestros mejores cursos gratuitos en línea para hacer este otoño, White explica el proceso necesario para hacer una transición fluida y eficaz.
Dice que, idealmente, tendrá al menos un mes para prepararse para un nuevo trabajo, pero puede hacer una versión abreviada de lo siguiente incluso si solo dispone de unos pocos días.
Estos son los consejos de White para aprovechar al máximo el tiempo entre un trabajo y otro, así como las primeras semanas en el nuevo puesto:
Reflexione sobre sus fortalezas y debilidades.
«Reflexionar es lo más valioso que puede hacer antes de empezar un nuevo trabajo», nos dice White. Si conserva copias de las evaluaciones de desempeño de trabajos anteriores, búsquelas y reúnalas. Examine cada una con atención y anote cómo han evolucionado tanto sus fortalezas como sus debilidades. Busque patrones.
Después de analizar su desempeño en trabajos anteriores, dedique tiempo a escribir un plan para su transición. White ofrece plantillas en su curso, todas basadas en determinar cómo quiere que lo perciban en su nueva empresa. El ejercicio le permitirá evitar repetir malos hábitos y destacar sus mayores talentos.
Determine qué aspectos de su nuevo trabajo requieren habilidades que no haya puesto en práctica antes. Por ejemplo, un ascenso podría ponerle al frente de un equipo, lo que exigiría hacer presentaciones semanales. Ahora sería un buen momento para empezar a trabajar sus habilidades para hablar en público.
Familiarícese con su nuevo jefe.
«Es natural sentir cierta inquietud el primer día», dice White, «pero la “incorporación estratégica” puede reducir ese temor».
Recomienda reunirse con su nuevo jefe unas semanas antes de empezar el trabajo para quitarse algo de presión (lo ideal sería reunirse 30 días antes del primer día). Aproveche ese tiempo para romper el hielo y conocerse un poco, pero, sobre todo, para aprender cómo trabaja su nuevo gerente. Pregúntele, por ejemplo, a qué hora llega a la oficina y a qué hora se va, con qué frecuencia le gusta reunirse y cómo prefiere comunicarse durante el día.
El objetivo de esta conversación es eliminar el método de prueba y error y hacer que la adaptación al estilo de trabajo de su nuevo jefe sea lo menos difícil posible.
Aproveche también esta oportunidad para preguntarle con quién trabajará más allá de su equipo inmediato. Antes del primer día, puede reunirse con alguien de otro departamento, como un representante de recursos humanos, para resolver cualquier duda que tenga sobre los procesos de trabajo.
Hágase un lugar.
Tenga presente que, en cuanto entre en su nueva oficina, sus compañeros empezarán a formarse una impresión de usted a los pocos minutos de conocerle: es parte de la naturaleza humana.
White cita la investigación en ciencias del comportamiento de Amy Cuddy, profesora de Harvard, según la cual los dos factores más importantes en la percepción que los demás tienen de usted son la calidez y la competencia. Si es amable y cercano, facilita que las personas nuevas confíen en usted. Si demuestra competencia en su trabajo, transmite poder. White dice que es de esperar que cometa algunos errores relacionados con la competencia en su nuevo puesto, pero nunca hay excusa para hacer algo que reduzca el respeto que sus nuevos compañeros sienten por usted.
White dice que nunca podrá cambiar el lugar que ocupa fundamentalmente en el espectro entre la introversión y la extroversión. Sin embargo, puede y debe encontrar un buen equilibrio durante las primeras semanas en su nueva empresa para entablar nuevas relaciones.
Dice que, como un nuevo trabajo suele ser el resultado de un ascenso que conlleva más prestigio y responsabilidades, puede dar pie a que afloren rasgos negativos de la personalidad. Según White, dos de los errores más comunes que ha observado entre quienes empiezan un nuevo trabajo son mostrarse demasiado arrogantes y desagradables o centrarse demasiado en el trabajo e ignorar lo que ocurre a su alrededor. Identifique sus tendencias y procure no caer en esas trampas.
Y, por último, «Adopte la actitud adecuada», dice White. «Sepa que está ahí para contribuir.
Publicado en colaboración con Business Insider
Autor: Richard Feloni cubre estrategia de gestión, emprendimiento y liderazgo para Business Insider.
Imagen: Un trabajador llega a su oficina en el distrito empresarial de Canary Wharf, en Londres, el 26 de febrero de 2014. REUTERS/Eddie Keogh



