Bangladesh se ha fijado el ambicioso objetivo de convertirse en un país de ingreso mediano para 2021, año en que celebrará el 50.º aniversario de su independencia. Tan importante como alcanzar el codiciado estatus de ingreso mediano es garantizar que todos los habitantes de Bangladesh participen del crecimiento acelerado necesario para lograr este objetivo, en particular las personas pobres. La Visión 2021 del Gobierno de Bangladesh y el correspondiente Plan de Perspectiva 2010-2021 establecen una serie de metas de desarrollo que deben alcanzarse si Bangladesh quiere transformarse en un país de ingreso mediano. Una de las metas centrales para seguir el avance hacia este objetivo es alcanzar una tasa de pobreza por recuento de personas del 14 por ciento para 2021. Si se supone que el crecimiento demográfico seguirá disminuyendo al mismo ritmo que durante el período 2000-2010, alcanzar esta meta de pobreza implica sacar de la pobreza a aproximadamente 15 millones de personas en los próximos 8 años. ¿Puede Bangladesh alcanzar esta meta? No necesariamente. La simple continuación de las políticas y los programas que han demostrado ser eficaces para lograr un crecimiento sostenido y reducir la pobreza en la última década no bastará para alcanzar la meta de pobreza fijada para 2021.
Durante la década de 2000 a 2010, Bangladesh registró un crecimiento constante y sólido del PIB, con un promedio del 6 por ciento anual. En el mismo período, las tasas de pobreza también mostraron una mejora sostenida, con una disminución promedio de 1,7 puntos porcentuales al año. Aunque no fue tan rápida como la notable reducción de 2,5 puntos porcentuales anuales registrada por China durante este período, la reducción de la pobreza en Bangladesh fue, aun así, casi el doble de rápida que la del resto del mundo. Entre 1999 y 2008, se estima que la tasa de pobreza por recuento de personas en India y en el resto del mundo en desarrollo, excluida China, cayó 0,9 puntos porcentuales al año. El número de personas pobres en Bangladesh disminuyó sustancialmente durante este período, de casi 63 millones en 2000 a 47 millones en 2010: una reducción del 26 por ciento. Un rasgo extraordinario de esta experiencia de reducción de la pobreza es que el consumo real per cápita aumentó proporcionalmente en todos los grupos de ingreso, manteniendo así estable la desigualdad.
Esta impresionante tendencia de reducción de la pobreza ha ayudado a Bangladesh a alcanzar el Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM) relativo a la pobreza dos años antes de lo previsto. El ODM estipula que la proporción de personas que vivía en la pobreza en 1990 (57 por ciento) debe reducirse al menos a la mitad para 2015. En todos los escenarios de crecimiento realistas, la tasa de pobreza por recuento de personas de Bangladesh en 2015 estará muy por debajo de la meta del ODM, del 28,5 por ciento. Incluso en un escenario pesimista con una tasa de crecimiento del PIB del 3,8 por ciento anual, la proyección de la tasa de pobreza por recuento de personas superaría la meta del ODM por dos puntos porcentuales. Sin embargo, las mismas proyecciones de pobreza muestran que alcanzar la meta de pobreza del 14 por ciento establecida en la Visión 2021 requiere que el PIB de Bangladesh crezca al menos un 8 por ciento anual.
Para lograr una tasa de crecimiento al menos 2 puntos porcentuales superior a la observada en los últimos años, el Gobierno debe elevar el nivel de exigencia de su modus operandi actual. Se espera que una gestión macroeconómica prudente y el impulso del crecimiento en tres áreas —las exportaciones, las remesas y la inversión pública— ayuden a pasar de una trayectoria de crecimiento promedio del 6 por ciento a una del 8 por ciento. Pero, para alcanzar las metas de reducción de la pobreza, las personas pobres deben participar de este crecimiento. Afortunadamente para Bangladesh, las intervenciones que ayudan a aumentar la tasa de crecimiento también pueden mantener el ritmo de reducción de la pobreza… si se llevan a cabo bien. La reducción sostenida de la pobreza requerirá acciones coordinadas en tres áreas que también favorecen el crecimiento económico.
En primer lugar, Bangladesh deberá mantener el crecimiento de los ingresos, que sigue siendo uno de los dos factores clave que impulsan la reducción de la pobreza. Esto exigirá inversiones públicas para ayudar a aumentar la productividad agrícola y promover el crecimiento de la demanda de empleo asalariado en la manufactura y los servicios. Para ello, es de vital importancia invertir de inmediato en mejorar el transporte, la electricidad y el gas, apoyar el emprendimiento reduciendo los costos de transacción de hacer negocios y fortalecer la transparencia y la rendición de cuentas tanto en el sector público como en el privado.
En segundo lugar, Bangladesh debería intensificar el desarrollo de las habilidades de su creciente población joven para aprovechar plenamente la «oportunidad demográfica» derivada de la caída de las tasas de fecundidad, el otro factor clave que impulsa la reducción de la pobreza. Vincular esta mano de obra, la mayoría de la cual trabaja en la economía informal, con empleos productivos en los mercados laborales nacionales y mundiales contribuirá tanto a reducir la pobreza como a aumentar el flujo de remesas. Dar un nuevo impulso a la facilitación de una migración remunerativa, asequible y segura, en grandes números, tanto para trabajadores semicalificados como calificados, es una prioridad urgente.
En tercer lugar, Bangladesh puede aprovechar mejor sus cuantiosos gastos en redes de protección social mejorando el diseño de los programas para que hagan hincapié en la acumulación de capital humano (como la nutrición infantil y el desarrollo cognitivo, la educación y las habilidades) y el empleo productivo. Orientar estos beneficios y servicios a las personas más pobres y mejorar el momento en que se activan las respuestas de las redes de protección social para mitigar los efectos de diversos desastres naturales y perturbaciones mundiales garantizará que el crecimiento siga siendo inclusivo.
Consolidar los esfuerzos para obtener resultados en estas tres áreas tanto a corto como a mediano plazo podría proporcionar a Bangladesh una poderosa fórmula para aumentar el crecimiento con equidad.
Esta publicación apareció originalmente en el blog del Banco Mundial
Autor: Dean Jolliffe es economista sénior del Grupo de Investigación sobre el Desarrollo del Banco Mundial. Iffath Sharif es líder del Programa de Inclusión Social para los programas de trabajo por país de Bangladesh, Bhután y Nepal
Imagen: Personas abordan embarcaciones de pasajeros en Dhaka. REUTERS/Andrew Biraj



