Por qué 2015 será el año de la sostenibilidad

Por qué 2015 será el año de la sostenibilidad
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2015 será un año histórico para las Naciones Unidas. La Organización celebrará su 70.º aniversario, una ocasión para repasar sus contribuciones a la paz, los derechos humanos y el desarrollo desde su creación en 1945. El año también ofrecerá la oportunidad de mirar hacia el futuro y, en particular, de preguntarnos cómo garantizar que las personas de todo el mundo puedan prosperar en nuestro único planeta. En 2015 trazaremos el rumbo hacia un futuro sostenible.

En esencia, la sostenibilidad significa garantizar la prosperidad y la protección del medioambiente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus necesidades. Un mundo sostenible es aquel en el que las personas pueden salir de la pobreza y disfrutar de un trabajo digno sin dañar los ecosistemas y recursos esenciales de la Tierra; en el que pueden gozar de buena salud y obtener los alimentos y el agua que necesitan; en el que todos pueden acceder a energía limpia que no contribuya al cambio climático; y en el que se garantizan los mismos derechos y oportunidades para las mujeres y las niñas.

No hay ningún país ni sociedad donde la sostenibilidad no sea importante o necesaria. Todos compartimos la responsabilidad de trabajar por un futuro sostenible y todos cosecharemos sus beneficios.

Tres reuniones internacionales de alto nivel en el año que comienza nos brindan la oportunidad de trazar una nueva era de sostenibilidad. La primera será la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo en Addis Abeba, en julio. La segunda será la Cumbre especial en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York, en septiembre, donde los líderes mundiales adoptarán una nueva agenda de desarrollo, que incluirá un conjunto de Objetivos de Desarrollo Sostenible, destinados a servir de hoja de ruta para la acción hasta 2030. Luego, en diciembre, el impulso creciente a favor de la acción contra el cambio climático culminará en la conferencia de la ONU sobre el clima en París, donde se adoptará un acuerdo climático universal y significativo.

Hace quince años, cuando los líderes mundiales adoptaron los Objetivos de Desarrollo del Milenio —los ODM—, metas mundiales para abordar la pobreza extrema y el hambre, reducir la mortalidad infantil y materna, prevenir enfermedades y promover la educación, ya se trataron muchas cuestiones de sostenibilidad. Los Objetivos reunieron a grupos diversos de todo el mundo para aunar esfuerzos en lo que se ha convertido en la campaña contra la pobreza más exitosa de la historia. La vida de millones de personas ha mejorado gracias a la labor en pro de los ODM.La pobreza mundial sigue disminuyendo, más personas tienen acceso a agua potable salubre, más niños que nunca asisten a la escuela primaria y las inversiones específicas para combatir la malaria, el sida y la tuberculosis han salvado millones de vidas.

Hemos logrado enormes avances, pero queda mucho por hacer, especialmente para llegar a las personas más marginadas y vulnerables: mujeres, hombres y niños que viven al borde de la pobreza, la injusticia y la inseguridad.

Aunque persisten los problemas que abordaban los ODM, el mundo afronta un desafío que no ocupaba un lugar suficientemente destacado en la agenda internacional cuando se formularon los ODM. Ahora debemos seguir luchando contra la pobreza y, al mismo tiempo, hacer frente a los efectos cada vez mayores de un mundo que se calienta.

La acción climática es esencial para un futuro sostenible. Así como más de 7 millones de personas han participado en la encuesta MyWorld para compartir su visión de un futuro sostenible, este año cientos de miles de ciudadanos expresaron su apoyo a la acción climática en las calles, en línea y mediante el poder de sus decisiones de consumo. En la ciudad de Nueva York, justo antes de la Cumbre sobre el Clima de septiembre, me uní a las multitudes que marchaban por un futuro más limpio y ecológico. Enviaron a los líderes un mensaje contundente: quieren que se actúe ahora. La Cumbre fue un acontecimiento histórico en el que coaliciones de múltiples partes interesadas anunciaron medidas importantes para reducir las emisiones, fortalecer la resiliencia y financiar la transformación de nuestras economías y sociedades.

El sector privado tiene un papel esencial en la consecución de un futuro sostenible. Muchos de los éxitos recientes en materia de desarrollo y cambio climático se han logrado mediante alianzas público-privadas capaces de movilizar financiación, conocimientos especializados y saberes. Un enfoque empresarial sostenible también puede ayudar a crear empleos dignos, mejorar la salud pública, empoderar a las mujeres y proteger el medioambiente. Es alentador ver que muchas empresas ya están cosechando los beneficios de la acción climática, por ejemplo, reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero y usando la energía de forma limpia y eficiente. Cada vez más empresas comprenden que la sostenibilidad no solo es un bien común, sino también sentido común.

Este mes presenté a todos los Estados Miembros de la ONU mi último informe, «El camino hacia la dignidad para 2030», cuyo propósito es ayudarlos a definir una visión inspiradora —que incluya un conjunto de Objetivos de Desarrollo Sostenible— para lograr una prosperidad compartida y no dejar a nadie atrás. Las Naciones Unidas están firmemente comprometidas con liderar y apoyar un esfuerzo transformador que ponga fin a la pobreza, combata las desigualdades, proteja nuestro planeta y promueva sociedades justas, seguras y pacíficas para todos.

Al mirar atrás, hacia 2014, vemos un año marcado por múltiples crisis de seguridad y humanitarias, muchas de las cuales pusieron en entredicho los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas. La ONU trabaja arduamente para encontrar soluciones a crisis complejas que, además del terrible costo humano, tienen un impacto devastador en el desarrollo. Cuando una sociedad se ve afectada por un conflicto, las escuelas tienen que cerrar, las campañas de vacunación deben detenerse, las enfermedades infecciosas se propagan sin control y las madres no tienen un lugar seguro donde dar a luz. Los problemas derivados del subdesarrollo también pueden ser, desde el principio, un factor desencadenante de conflictos. Sin paz y estabilidad, no puede haber sostenibilidad; y un mundo sostenible es más seguro.

Hace setenta años, quienes redactaron la Carta de las Naciones Unidas, en un mundo desgarrado por guerras y atrocidades de una escala nunca antes vista, plasmaron su visión de una vida mejor. En 2015 tenemos la oportunidad de encaminar a la humanidad hacia el futuro que queremos. Debemos superar esta prueba y dar paso a una nueva era de sostenibilidad para todos.

Este artículo se publica en colaboración con LinkedIn. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autor: Ban Ki-moon es el octavo Secretario General de las Naciones Unidas.

Imagen: Un arcoíris se alza sobre turbinas eólicas que producen electricidad cerca de la localidad vasca española de Durango, el 8 de diciembre de 2007. REUTERS/Vincent West.

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