Cuando piensa en la palabra etiqueta, quizá se imagine un libro de Miss Manners de los años cincuenta. Sin embargo, la etiqueta empresarial adecuada abarca mucho más que usar el tenedor correcto para la ensalada. La etiqueta puede parecer anticuada, pero también es una herramienta empresarial esencial.
Si ignora la etiqueta empresarial adecuada, lo hace por su cuenta y riesgo. Cada vez más empleadores contratan en función de la afinidad con la cultura de la empresa y las habilidades de comunicación, así que realmente no puede permitirse mostrar malos modales. Tanto si intenta conseguir un gran empleo como si por fin quiere lograr ese ascenso, sus modales importan mucho más de lo que quizá crea.
Estas son 10 reglas de etiqueta empresarial que quizá nunca haya tenido en cuenta y que pueden ayudarle a avanzar en su carrera sin pisar a nadie:
1. Preséntese con su nombre completo. Cuando conozca a alguien por primera vez, ya sea en una sala de juntas o en un evento de contactos profesionales, preséntese siempre con su nombre completo. Sea cual sea la situación, lo importante es ser lo más memorable posible. Si solo usa su nombre de pila, quizá más adelante su nuevo contacto tenga dificultades para recordar qué Kevin o Rachel era usted. Esta es otra razón por la que siempre conviene tener tarjetas de visita a mano, sea cual sea la circunstancia. A menos que sea Madonna, incluya siempre su apellido al presentarse.
2. Descruce las piernas. Cruzar las piernas puede distraer e incluso resultar un poco demasiado sensual. Más importante aún son los riesgos para la salud. Cruzar las piernas puede ser muy perjudicial para la circulación.
3. Limite sus «gracias». Está muy bien ser agradecido, pero no conviene dar las gracias en exceso. Decir demasiadas veces «gracias» en una sola conversación puede surtir el efecto contrario al que pretende y restar impacto a su agradecimiento inicial. También puede hacer que parezca una persona necesitada e insegura de sí misma.
4. Deje el almuerzo en la cocina. Es fácil sentirse abrumado en el trabajo y decidir que ni siquiera tiene 20 minutos para almorzar. En cambio, termina comiendo encorvado sobre el escritorio mientras mira hojas de cálculo. No solo es una situación triste para usted, sino que tampoco es agradable para sus compañeros de trabajo. La mayoría no quiere oírle masticar lechuga ni oler las sobras recalentadas. Dedique un rato de su jornada a almorzar en la cocina o en las zonas comunes, aunque eso signifique hacer una pausa breve. Sus compañeros de trabajo, y su estómago, se lo agradecerán.
5. Pague siempre la cuenta si usted invitó. Si invitó a clientes o compañeros de trabajo a cenar, no espere que contribuyan cuando llegue la cuenta. Si usted fue el anfitrión de la velada, la etiqueta adecuada dicta que le toca pagarla.
6. No ponga objetos personales sobre la mesa. Hoy en día, todos estamos muy apegados al teléfono móvil… quizá demasiado. Muchos lo ponemos justo a nuestro lado cuando comemos, como si fuera un comensal no invitado. Si decide hacerlo, tenga en cuenta que probablemente su teléfono inteligente no sea el único invitado no deseado. De hecho, los teléfonos móviles sirven para compartir mucho más que fotos y actualizaciones de estado: también sirven para compartir bacterias.
7. No haga una cantidad abrumadora de preguntas en las reuniones. Cuando vaya a una reunión, siempre es buena idea llevar preparadas algunas preguntas. La palabra clave aquí es «algunas». No querrá abrumar a quien organiza la reunión ni acaparar la agenda con una ráfaga de 20 preguntas. Elija las preguntas más importantes y espere al final de la reunión para plantearlas. Si se va con más preguntas, siempre puede hacerlas después por correo electrónico, en lugar de hacer perder el tiempo a sus compañeros.
8. No entre sin más en el despacho de alguien. «Hola, Bob, ¿estás ocupado?». Probablemente sí, pero quizá Bob se sienta demasiado incómodo como para echarle de inmediato. Al entrar sin avisar en el despacho de alguien, da por sentado que tiene derecho a interrumpir el trabajo de otra persona. En lugar de entrar cuando le apetezca, dedique unos minutos a llamar o escribir un correo electrónico y acordar una hora para hablar.
9. Responda a todos en los correos electrónicos cuando sea necesario. La función «responder a todos» puede ser peligrosa. Pero si olvida usarla cuando hace falta, genera mucho trabajo extra e innecesario para los demás. Así, algunas personas no estarán al tanto y se perderá tiempo.
10. Saque de los hilos de correo electrónico a quienes no necesiten estar incluidos. Por el contrario, no hay nada más molesto que quedarse atrapado en un hilo de correo electrónico cuando no hace falta participar. Vuelve del almuerzo y, de pronto, la bandeja de entrada está a rebosar, aunque ninguno de esos correos tenga relevancia para su trabajo. Antes de iniciar una cadena de correos, asegúrese de que todas las personas incluidas necesiten estar al tanto de todo el trabajo. Si alguien en la cadena quizá no agradezca recibir una avalancha de correos, déjelo fuera y envíele actualizaciones solo cuando sea necesario.
La etiqueta empresarial adecuada puede ayudarle a ascender al ganarse el aprecio de sus superiores y compañeros de trabajo. Prestar atención a los buenos modales puede hacer más por su carrera de lo que quizá crea.
Publicado en colaboración con LinkedIn
Autor: Ilya Pozin es emprendedor, escritor e inversor. Es el fundador de Pluto.TV, Open Me y Ciplex. Es columnista de Forbes, Inc., LinkedIn y TheNextWeb.
Imagen: Se muestra un apretón de manos. REUTERS.



