La audiencia y la participación se disparan en grandes eventos como la Copa Mundial Femenina y la WNBA, y los patrocinios crecen un 50 % más rápido que en las ligas masculinas. Mientras tanto, las marcas obtienen sólidos rendimientos.
Las deportistas son poderosas defensoras de causas sociales y medioambientales; su influencia ayuda a las marcas a conectar con públicos guiados por valores y a contribuir a un cambio cultural significativo.
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El meteórico crecimiento del deporte femenino ofrece a marcas e inversores la oportunidad de llegar a nuevos públicos, acceder a nuevas fuentes de ingresos y obtener altos rendimientos. También beneficia a la sociedad y al planeta.
Los aficionados al deporte femenino priorizan los valores y las marcas que demuestran integridad y responsabilidad social. Las deportistas usan sus plataformas para defender causas importantes y, a medida que estas crecen, también aumenta el alcance de sus mensajes.
El rápido auge del deporte femenino
En los últimos años, el deporte femenino ha crecido a un ritmo «meteórico». La FIFA informó de 3.200 millones de visualizaciones de sus contenidos sociales y digitales de la Copa Mundial Femenina de 2023, y la final femenina del US Open de 2023 superó a la masculina en audiencia.
En 2024, los Juegos Olímpicos de París contaron por primera vez con el mismo número de atletas hombres y mujeres. El deporte femenino en el Reino Unido alcanzó su año de mayor audiencia hasta la fecha, con 44,7 millones de espectadores que siguieron los partidos nacionales.
«Como jugadora veterana, ha sido increíble presenciar de primera mano el crecimiento exponencial de los recursos y el interés por el fútbol femenino», compartió Hayley Ladd, futbolista del Everton FC e internacional con Gales.
«Cada año trae avances tangibles, ya sea en forma de mayores presupuestos para clubes y competiciones, premios en metálico más altos o entornos más profesionales». El crecimiento no se refleja solo en las cifras, sino también en «el trato que recibimos como jugadoras, con mejores instalaciones, más personal de apoyo e inversión real en nuestro desarrollo», señaló Ladd.
2024 fue un año extraordinario para el baloncesto femenino. El campeonato de baloncesto femenino de la NCAA alcanzó un máximo de 24 millones de espectadores y se convirtió en el partido de baloncesto universitario más visto de los últimos cinco años.
La temporada regular de la WNBA atrajo a más de 54 millones de espectadores únicos, un aumento del 170 % respecto a la temporada anterior, y la liga fue señalada como la marca de más rápido crecimiento en el deporte profesional.
Al hablar de esto con Cathy Engelbert, comisionada de la WNBA, me dijo: «La WNBA confía más que nunca en la oportunidad de llevar por todo el mundo los valores del baloncesto femenino, tanto juvenil como profesional, como parte de nuestro papel fundamental en el ecosistema deportivo en general».
Y añadió: «Las jugadoras de la WNBA inspiran y empoderan a la próxima generación de mujeres para que rompan barreras y alcancen nuevas metas; como liga, buscamos impulsar el movimiento acelerando la acción dentro y fuera de la cancha».
Qué significa el crecimiento del deporte femenino para inversores y marcas
El patrocinio del deporte femenino está creciendo un 50 % más rápido que el de las principales ligas masculinas y está superando las expectativas de rentabilidad. El 86 % de los patrocinadores encuestados recientemente afirmaron que su inversión en el deporte femenino cumplió o superó sus expectativas; un tercio indicó que sus activaciones obtuvieron resultados mejores de lo previsto.
S&P Global afirma que «el auge del deporte femenino está generando oportunidades de inversión con valoraciones de entrada relativamente bajas y un potencial de alto crecimiento». En Australia, cada dólar australiano invertido (A$1) por un patrocinador corporativo para dar visibilidad al deporte femenino de élite genera más de A$7 de valor para los clientes de la organización.
Captar aficionados y fomentar su participación es la piedra angular del deporte profesional, y el deporte femenino está atrayendo a personas nuevas a la afición deportiva. Entre ellas hay «aficionadas más jóvenes, lo que es una gran noticia para el sector, pues demuestra que empezamos a atraer a una base de seguidores diferenciada», comentó Tammy Parlour, directora ejecutiva y cofundadora de Women’s Sport Trust.
«Una de las diferencias más destacadas del fútbol femenino es el fuerte sentido de comunidad y propósito. Parece más accesible e inclusivo, y la conexión auténtica con los aficionados crea un ambiente especial, tanto dentro como fuera del campo», afirma Ladd.
Por qué el crecimiento del deporte femenino beneficia a las personas y al planeta
«El fútbol femenino tiene una oportunidad única de abrirse camino y establecer nuevos estándares, no solo en el fútbol, sino también en la promoción de valores positivos como la igualdad, la diversidad y la sostenibilidad», afirma Ladd. «Me apasiona la sostenibilidad medioambiental en el fútbol y he intentado usar mi plataforma para destacar este tema».
No es la única. Cada vez más deportistas usan sus plataformas para pronunciarse sobre temas importantes. En octubre de 2024, 100 futbolistas profesionales firmaron una carta abierta en la que instaban a la FIFA a rescindir su acuerdo de patrocinio con Aramco, el gigante petrolero saudí. Expresaron su rechazo a la asociación con una empresa que «tiene una responsabilidad evidente en la crisis climática, pertenece a un Estado que criminaliza a la comunidad LGBTQ+ y oprime sistemáticamente a las mujeres».
Innes Fitzgerald, corredora británica apodada la «Greta Thunberg del deporte», fue noticia en 2023 por rechazar la oportunidad de competir en el campeonato mundial de campo a través, alegando su preocupación medioambiental por volar a Australia. Desde entonces ha viajado en avión, pero afirma: «Seguiré hablando de los problemas medioambientales en el futuro, porque son muy importantes, y creo firmemente que, como deportistas, tenemos una responsabilidad».
Amy James-Turner, futbolista del Tottenham Hotspur, cree que «el fútbol femenino puede liderar el cambio y la acción climática». En 2024, contribuyó a dar visibilidad a este tema al publicar un informe que reveló que la mayoría de 113 jugadoras de 36 clubes estaban muy preocupadas por el cambio climático.
Napheesa Collier, jugadora de baloncesto de la WNBA con las Minnesota Lynx, se ha convertido recientemente en embajadora de la salud oceánica. «Quiero que mi hija —y los hijos de todos— puedan disfrutar de los mismos deportes que me han dado tanta alegría y éxito», compartió Collier.
El deporte femenino impulsa beneficios y un impacto duradero
Grandes torneos próximos, como la Copa Mundial Femenina de Rugby de 2025 y la Eurocopa Femenina de la UEFA de 2025, registran una demanda récord de entradas. Estos eventos destacados ponen de relieve el impulso del deporte femenino y atraerán a públicos más numerosos que nunca, además de generar crecientes oportunidades comerciales.
El rápido crecimiento del deporte femenino constituye una gran oportunidad de negocio, pero también es un movimiento cultural y social que está transformando la industria deportiva mundial. A medida que las deportistas siguen usando sus plataformas para defender la sostenibilidad, la igualdad y la justicia social, su impacto va más allá del terreno de juego.
Con audiencias récord, una inversión en patrocinios cada vez mayor y una afición guiada por valores, el deporte femenino ofrece a las marcas la oportunidad de conectar con el público mediante acciones con propósito. Los inversores y patrocinadores que lo reconocen no solo obtienen rendimientos financieros, sino que también contribuyen a un ecosistema deportivo más inclusivo y responsable.