Las mujeres han logrado avances impresionantes en la fuerza laboral durante las últimas décadas. Entre 1960 y 2000, su tasa de participación —impulsada por los avances entre las mujeres casadas y las madres casadas— se disparó del 37,7 % al 59,9 %. Ese crecimiento elevó la proporción de mujeres en el conjunto de la fuerza laboral de Estados Unidos del 33,4 % al 46,5 %.
Pero, según nuevos hallazgos del Centro de Investigación Pew, ambas tendencias están revirtiéndose, un fenómeno que, de continuar, significa que las mujeres nunca llegarán a representar la mitad de todos los trabajadores de EE. UU.

Se espera que la proporción femenina de la población activa alcance su máximo en 2025, con un 47,1 %, pero luego bajará gradualmente hasta el 46,3 % en 2060, relegando a las mujeres a ser una minoría entre los trabajadores en el futuro previsible.
Ese desalentador pronóstico es el resultado de nuevas proyecciones que indican que seguirá disminuyendo la proporción de mujeres que trabajan. Tras dispararse hasta el 59,9 % en 2000, la tasa de participación de las mujeres en la población activa ha ido bajando, hasta situarse en el 56,7 % en 2015. Además del envejecimiento y la jubilación, la caída se debe a una mayor probabilidad de que las madres con hijos pequeños no trabajen. Ese grupo, en especial quienes tienen menos educación, tiene ahora menos probabilidades de participar en la población activa que en 2000, quizá debido a lo que algunos sociólogos consideran un retorno a los roles de género tradicionales. Otro factor es que las mujeres solteras abandonan la población activa para estudiar.
Estas proyecciones son preocupantes, afirma Pew, porque «las mejoras en el nivel de vida del país dependen de la participación en la población activa y del crecimiento de la productividad». A medida que las mujeres se incorporaron rápidamente a la fuerza laboral en las décadas previas a 2000, impulsaron un aumento del nivel de vida, medido por el producto interno bruto per cápita. La reversión de esa tendencia está teniendo ahora el efecto contrario: está frenando el crecimiento económico.
