Las mujeres son parte integral de nuestros sistemas alimentarios, desde la siembra hasta la dirección de ministerios, pero con demasiada frecuencia pasan desapercibidas.
Las mujeres siguen teniendo un acceso limitado a los recursos, la infraestructura y los espacios de toma de decisiones en los sistemas alimentarios.
Fortalecer la autoridad y el poder de las mujeres dentro de los sistemas alimentarios beneficiaría a todos; eso significa que los hombres deben pasar a la acción.
Las mujeres siempre han desempeñado un papel vital en nuestros sistemas alimentarios, aunque con demasiada frecuencia sus contribuciones han pasado desapercibidas o se han infravalorado. Desde la siembra hasta la dirección de ministerios de agricultura y agencias de la ONU, y desde la preservación de las culturas alimentarias tradicionales hasta la innovación en la producción y el procesamiento de alimentos, las mujeres siempre han estado en primera línea de la alimentación de nuestras comunidades y del cuidado de nuestro planeta. Es hora de reconocer y celebrar su inestimable labor y de fortalecer su capacidad para asumir más puestos de liderazgo.
Pero no podemos limitarnos a reconocer el papel de las mujeres en los sistemas alimentarios y seguir adelante. Las mujeres siguen teniendo un acceso limitado a los recursos, la infraestructura y los espacios de toma de decisiones debido a las profundas desigualdades de género que afectan a su contribución. Por tanto, debemos crear una plataforma que las empodere y las apoye.
Consideramos fundamental reconocer que invitar a las mujeres a liderar es necesario, pero no suficiente. No basta con decirles que tomen la iniciativa si quienes ocupan posiciones de poder, a menudo hombres, no emprenden ninguna acción para eliminar los sesgos arraigados y sistemáticos que impiden que las mujeres lleguen a puestos de liderazgo en primer lugar.
Los hombres, los sistemas alimentarios y la igualdad de género
El progreso real implica animar activamente a los hombres a renunciar al control y proporcionar a las mujeres acceso a recursos, oportunidades y funciones de liderazgo. Significa desafiar percepciones y barreras anticuadas. En cambio, debemos promover una cultura de toma de decisiones inclusiva, igualdad y respeto.
Esta transformación requiere un cambio más amplio en las dinámicas de poder, en el que los hombres, que son los principales actores de los sistemas alimentarios, deben cambiar proactivamente su perspectiva y ceder el control. Así aprovecharemos nuestro potencial colectivo para escuchar las voces de las mujeres y valorar sus perspectivas en pos de un futuro sostenible.
Como ONG internacional especializada de tamaño mediano, los hombres de GAIN reconocemos la importancia de la igualdad de género en los sistemas alimentarios. Nos comprometemos a crear un entorno inclusivo y de apoyo en el que las mujeres puedan prosperar, reconociendo el valor de un liderazgo diverso.
Esto implica fomentar el liderazgo de las mujeres, facilitar el acceso al crecimiento y desarrollo profesional y garantizar la igualdad de oportunidades para todos. Nos esforzamos constantemente por cuestionar los estereotipos existentes y las creencias arraigadas que perpetúan las desigualdades de género dentro del sistema alimentario, y también esperamos que todos los hombres de nuestro ámbito de influencia persigan los mismos objetivos y se conviertan en nuestros aliados. Sobre todo, aspiramos a un cambio sostenido, no a soluciones rápidas, por lo que somos pragmáticos en cuanto a lo que podemos hacer.
Creemos firmemente que estos principios deben estar presentes en todos los ámbitos de la sociedad, no solo en torno al Día Internacional de la Mujer.
Cómo las ONG de sistemas alimentarios pueden impulsar la igualdad de género
En GAIN, eso significa que nuestro enfoque en la transformación del sistema alimentario requiere un planteamiento multidisciplinar que incluya la generación de conocimiento, la tutoría en liderazgo y la realización de campañas de sensibilización centradas en la igualdad de género. También implica romper las normas y los sesgos de género, así como fomentar la revisión de las políticas de género a nivel global y nacional, además de las revisiones de las políticas del sistema alimentario.
Un elemento clave para impulsar la igualdad de género en el sector alimentario es centrarse en la incorporación de la perspectiva de género, tal como lo respaldó ONU Mujeres en la Conferencia Mundial sobre la Mujer de 1995. Cualquier ONG que trabaje en el sector debe asegurarse de que sus proyectos aborden las necesidades específicas de las mujeres como beneficiarias principales. Esta misión resulta especialmente importante en los países de ingreso bajo y medio, donde es necesario reforzar la incorporación de la perspectiva de género.
El programa Nourishing Food Pathways de GAIN, que se está ejecutando en diez países, desde Bangladés hasta Mozambique, trabaja para transformar los sistemas alimentarios de modo que puedan ofrecer alimentos seguros y nutritivos de forma ambientalmente sostenible. Implica cambiar la forma en que se cultivan los alimentos, el funcionamiento de los mercados e incluso los hábitos alimentarios. Nada de esto sería posible sin la participación integral de las mujeres. Esto significa que cada parte del programa debe diseñarse para las mujeres. Las mujeres y las niñas suelen ser las que pasan privaciones cuando hay escasez, por lo que mejorar los sistemas alimentarios beneficia primero a las mujeres.
Es imprescindible comprender con claridad los problemas a los que se enfrentan las mujeres y las vías principales a través de las cuales se abordan estos desafíos. Por ello, GAIN involucra activamente a las mujeres en sus procesos de recopilación de datos y evaluación de impacto. Una de las conclusiones de GAIN es que, lamentablemente, en muchos países las normas de género discriminatorias excluyen a las mujeres de las oportunidades de generación de ingresos que ofrecen las ciudades, lo que reduce la seguridad alimentaria de ellas y de sus familias. Como resultado, las mujeres suelen recurrir a actividades económicas informales, frecuentemente como vendedoras de alimentos, apoyándose en redes sociales para obtener tanto alimentos como dinero. Además, estos mercados informales suelen pasar desapercibidos para los urbanistas. Comprender el problema nos permite abordarlo.
El Día Internacional de la Mujer comienza con la celebración de las mujeres que han trabajado incansablemente para que nuestros sistemas alimentarios sean más sostenibles, equitativos y justos. Debemos honrar sus contribuciones, amplificar sus voces y apoyar su liderazgo. Pero eso debe ser solo el principio.
Cada día, todos debemos encontrar formas de eliminar las barreras que las sociedades dominadas por los hombres han establecido durante décadas, siglos e incluso milenios.
