Las mujeres tienen la clave de la economía del futuro

Las mujeres tienen la clave de la economía del futuro
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El tabú ha sido superado. Durante décadas, los debates sobre los comportamientos específicos de género se consideraban políticamente incorrectos. Esto ya no es así, puesto que la idea de la superioridad masculina, que subyacía en el trasfondo, ha quedado completamente descartada y, como resultado, por fin estamos desarrollando una comprensión real de las fortalezas de las mujeres en los negocios.

¿Cómo puede la diversidad de género desencadenar una revolución que tanto se necesita en la economía mundial? Es cierto que aún existen numerosos obstáculos para las mujeres en puestos de liderazgo, incluso en países desarrollados como Estados Unidos, Alemania y Japón. Pero las sociedades occidentales, en particular, con sus poblaciones envejecidas y la escasez de mano de obra altamente cualificada, no pueden permitirse ignorar a la mitad de su propio talento local a la hora de definir las agendas económicas del futuro.

El Global Gender Gap Report 2013 del Foro Económico Mundial respalda esta idea. Islandia, que en el informe fue clasificada como el país más avanzado del mundo en igualdad de género, superó una brutal crisis financiera abriéndose al liderazgo femenino en empresas y en el gobierno. Los países escandinavos que le siguen lograron mantener sólidos estados de bienestar y combinarlos con economías dinámicas al abrirse, desde etapas tempranas, a la participación femenina en todos los niveles.

Los números hablan por sí solos. Los estudios demuestran que cuanta mayor diversidad de género haya en la alta dirección de una empresa, mejor es su rendimiento financiero y organizativo. La cooperación, la conciencia del riesgo, la empatía y la flexibilidad no son rasgos exclusivamente femeninos, pero las mujeres en puestos de liderazgo los muestran con mucha más frecuencia que los hombres. Y, cada vez más, las empresas que intentan avanzar en el mercado global esperan encontrar estas cualidades en sus líderes.

Pero no basta con incorporar a una o dos mujeres a un consejo de administración. Las empresas deben apreciar de verdad las ventajas que puede aportar un lugar de trabajo con igualdad de género. Nuestro libro, Think Again! How the Economy is Becoming More Feminine, demuestra que tiene sentido que las empresas abran sus culturas a ambos géneros. Quizá sea esta la última gran aventura económica, y una que puede resultar rentable para todos.

Todo empieza por la forma en que pensamos sobre el género y sobre la economía. En efecto, nuestra larga historia de pensamiento económico dominado por hombres es lo que ha provocado desequilibrios de género en la práctica económica y empresarial. En este modelo, el mundo era un lugar de seres superracionales y egoístas que competían entre sí. Era un mundo de hombres y les daba motivos para creer que los negocios les pertenecían y que eran ellos quienes debían dirigirlos. Mientras tanto, el pensamiento económico se ha ampliado y una nueva generación de economistas mujeres está volviendo a examinar el comportamiento humano, lejos del antiguo modelo del homo oeconomicus. Y está resolviendo problemas concretos y acuciantes para consumidores, empleados y emprendedores por igual.

Como parte de nuestra investigación, hemos conocido a mujeres fascinantes en la vanguardia de esta revolución económica. Emprendedoras alemanas luchan contra los sindicatos y la rígida tradición para crear un lugar de trabajo flexible para hombres y mujeres por igual. Las banqueras islandesas, a diferencia de sus competidores masculinos, han prosperado durante los auges y las crisis. Líderes estadounidenses como Sheryl Sandberg, de Facebook, están luchando contra el estancamiento en el avance hacia una economía con igualdad de género. Y los líderes de Noruega se han unido para establecer una cuota para mujeres en los puestos de dirección, extraordinariamente alta y polémica, con un éxito sorprendente.

Mujeres influyentes, desde Christine Lagarde, del FMI, hasta Lubna Olayan, de Arabia Saudí (muchas de ellas las conocimos por primera vez en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos), son las protagonistas de nuestro libro. El mundo necesita más mujeres como ellas. Y ellas, a su vez, necesitan el apoyo del mundo.

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Autores: Deborah Steinborn es corresponsal estadounidense galardonada. Uwe Jean Heuser es redactor jefe de Economía y Negocios de Die ZEIT.

Imagen: una mujer sube las escaleras de un banco en Inglaterra. REUTERS/Kieran Doherty.

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