La igualdad económica de la mujer es buena para las empresas. Es evidente que las mujeres desempeñan un papel fundamental en la construcción y el sostenimiento de la economía mundial. Ofrecen una fuente poderosa de crecimiento y oportunidades económicas. Las mujeres contribuyen no solo a la economía formal, sino también a través de las valiosas tareas no remuneradas, en general, de cuidado y de trabajo doméstico. Se ha demostrado que las mejores oportunidades en educación, salud, empleo y políticas favorecen un mayor bienestar para las mujeres, sus comunidades y, a su vez, el bienestar económico y social de un país. Sin embargo, solo recientemente se ha abordado la relación entre género e infraestructura —más concretamente, el transporte— y el papel que desempeña en el bienestar social y económico de un país. Las redes de transporte son uno de los elementos más importantes de la infraestructura de un país y son clave para reducir la pobreza y promover la igualdad. La infraestructura de transporte de un país se centra, en general, en posibilitar el suministro de bienes, en conectar y dar acceso a personas, servicios y comercio, con el objetivo de generar prosperidad económica para una nación. Sin embargo, solo en los últimos cinco a diez años los proyectos de infraestructura han empezado a incluir la perspectiva de género como parte de sus decisiones de inversión.A medida que las mujeres adquieren aún más protagonismo en la economía de un país, atender sus necesidades de transporte adquiere un papel esencial para promover el crecimiento y la prosperidad económica.¿Pero en qué se diferencian realmente las necesidades y los patrones de transporte de mujeres y hombres? Tanto hombres como mujeres utilizan el transporte como instrumento para acceder a oportunidades económicas. Sin embargo, además de acceder al mercado laboral, las mujeres utilizan el transporte para atender sus hogares y familias.Las inversiones en transporte diseñadas teniendo en cuenta las dimensiones de género pueden aportar beneficios significativos no solo a las mujeres, en términos de mayor acceso al empleo, a los mercados, a la educación y a los servicios de salud, sino también a las responsabilidades de cuidado y del hogar que asume la mayoría de las mujeres, contribuyendo en última instancia al bienestar de la comunidad en su conjunto. Los proyectos y servicios de transporte también deberían incluir en su diseño la perspectiva de género en cuanto a necesidades, patrones, preocupaciones, prioridades, preferencias y parámetros de seguridad personal de los desplazamientos.
En los últimos años, el Grupo Banco Mundial ha dado pasos importantes para garantizar la incorporación transversal de la perspectiva de género en sus operaciones. En el sector del transporte, el desarrollo de herramientas de incorporación transversal de la perspectiva de género, como capacitaciones, directrices, listas de verificación y publicaciones como “Mainstreaming Gender in Road Transport: Operational Guidance for World Bank Staff” y “Social Development & Infrastructure” proporcionan al personal información y herramientas para incorporar cuestiones relacionadas con el género en sus proyectos de transporte. Sin embargo, aún queda mucho por hacer en este ámbito, y el uso de estrategias innovadoras puede resultar un valioso complemento en este importante empeño.
Algunas sugerencias para incluir en el proceso de incorporación transversal de la perspectiva de género en el transporte, más allá de las herramientas utilizadas actualmente y ya mencionadas, son las siguientes:
Equipos multidisciplinarios: Si la perspectiva de género ha de abordarse con éxito en los proyectos de transporte, es esencial establecer un equipo multidisciplinario. Un equipo que, desde las etapas de planificación, incluya la colaboración de ingenieros con sociólogos, economistas y antropólogos podrá ofrecer una mejor representación de las necesidades de infraestructura, sociales y económicas de la persona y de la comunidad.
Evaluaciones de impacto: La evaluación de los resultados de las intervenciones e inversiones genera datos sobre la eficacia de los proyectos. Los resultados de las evaluaciones de impacto pueden ofrecer ejemplos de diseño y ejecución de proyectos que incorporan la perspectiva de género en el transporte, con la posibilidad de ampliar las intervenciones y soluciones exitosas. Además, cabe señalar que, si bien los métodos de investigación tradicionales utilizados en las evaluaciones de impacto han sido principalmente cuantitativos, una imagen más completa de los resultados puede presentarse mediante el uso de métodos mixtos. El uso conjunto de métodos cuantitativos y cualitativos constituye un componente importante para comprender los problemas de fondo y captar la complejidad y la dinámica del proyecto o de la intervención.
Aprender del fracaso: “La sabiduría de aprender del fracaso es incuestionable. Sin embargo, las organizaciones que lo hacen bien son extraordinariamente raras.”[1] La cultura organizativa del éxito está muy arraigada en el Banco: cuanto más exitoso es un proyecto, mayor es el reconocimiento positivo; el fracaso de un proyecto, en muchas ocasiones, se considera vergonzoso. Sin embargo, una nueva forma en que las corporaciones e instituciones innovadoras evalúan su desempeño y sus resultados consiste en identificar y aprender de sus fracasos. El fracaso debe debatirse y evaluarse como una herramienta importante para la reflexión y el aprendizaje, convirtiéndose así en un componente importante del aprendizaje institucional. De este modo, el Banco Mundial puede avanzar hacia un enfoque más innovador en su estrategia de conocimiento.
Colaboración interregional e intersectorial / intercambio de conocimientos: El intercambio de ideas y experiencias entre regiones y sectores fortalece la capacidad de interpretar el conocimiento y los proyectos en el contexto de sus propias circunstancias locales. Además, proporciona ideas para adaptar aquellas lecciones que sean relevantes a nivel local.
Siguiendo el compromiso del Banco Mundial con la incorporación transversal de la perspectiva de género, una estrategia de género renovada con énfasis en el impacto y los resultados se encuentra actualmente en preparación. Las reuniones de consulta con miembros del Grupo Interinstitucional de Género y Desarrollo se han celebrado durante este año.
Un tema recurrente en las consultas ha sido el de las barreras de género para el transporte, y la falta de movilidad como una limitación importante para el acceso de las mujeres al mercado laboral. Dado el papel fundamental que desempeñan las mujeres en el desarrollo económico de un país, y la función que cumple el transporte en la movilidad de las mujeres, la incorporación transversal de la perspectiva de género en el transporte es esencial para el desarrollo internacional.
A medida que el Banco Mundial avanza hacia una nueva estrategia de género y una nueva estrategia institucional guiadas por los dos objetivos principales de poner fin a la pobreza extrema y promover la prosperidad compartida, también surgen nuevos desafíos. El desafío de lograr un crecimiento económico a largo plazo, sólido, sostenible y equitativo solo puede alcanzarse si todos los recursos disponibles —sociales y económicos— se utilizan en su totalidad. Para contar con infraestructuras y políticas de transporte más equitativas, el Banco Mundial debe desarrollar y adoptar una forma innovadora de analizar y hacer las cosas, junto con un cambio de perspectiva: pasar de centrarse en la infraestructura en sí a centrarse en las necesidades, tanto individuales como comunitarias, de quienes utilizan los sistemas de transporte.
[1] Edmondson, A. Strategies for Learning from Failure. Harvard Business Review. 2011
Esta entrada apareció por primera vez en el blog Transport for Development del Banco Mundial. La publicación no implica el respaldo de las opiniones por parte del Foro Económico Mundial.
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Autora: Catalina Crespo-Sancho es consultora de la Práctica Mundial de Transporte y TIC del Banco Mundial.
Imagen: Tráfico denso avanza por una concurrida carretera durante la tarde en Nueva Delhi. REUTERS/Vijay Mathur
