Durante los últimos 10 años, lograr la paridad de género en los servicios financieros ha seguido siendo un desafío en Europa y en todo el mundo; el sector continúa dominado por los hombres, especialmente en los puestos directivos. Aunque hoy hay más mujeres que nunca en cargos de alta dirección a escala mundial, los avances han sido graduales y queda mucho camino por recorrer, como deja claro el nuevo Informe sobre las mujeres en los servicios financieros 2020 de la consultora de gestión Oliver Wyman. Esta falta de paridad de género perjudica cada vez más los intereses comerciales del sector.
A medio camino del éxito
En Europa estamos acostumbrados a ver a mujeres líderes destacadas en el sector, cuyo ejemplo más notable quizá sea Christine Lagarde. En algunos lugares, la situación parece positiva a primera vista. En el Reino Unido, por ejemplo, hitos como el reciente nombramiento de Alison Rose como directora ejecutiva de RBS, así como el papel del 30% Club en lograr una mayor representación de las mujeres en los consejos de administración de las empresas del FTSE 100 y el FTSE 250, se han presentado como señales de un cambio muy necesario.
Sin embargo, las cifras cuentan otra historia. Según Oliver Wyman, en Europa ha aumentado la representación en los comités ejecutivos, hasta alcanzar el 20%, y en los consejos de administración, hasta el 29%. Pero hay grandes diferencias: desde un 33% de representación femenina en Suecia hasta apenas un 6% en Grecia.

Una perspectiva amplia
Está claro que el trabajo que nos ha traído hasta aquí no nos llevará al siguiente nivel. El informe también señala que, para impulsar la próxima ola de cambio, el sector debe reconocer que el impacto de la paridad de género va más allá de la fuerza laboral. Atender mejor a las mujeres como clientas representa una oportunidad de generar al menos 700.000 millones de dólares en ingresos a escala mundial.
En un contexto político y económico que cambia rápidamente y está marcado por una gran incertidumbre, no es exagerado calificar la situación de crítica. Se reconoce que la paridad de género es fundamental para el éxito, pero, para muchas organizaciones, ahora es esencial para la supervivencia de la empresa.
Para cerrar la brecha, captar ingresos y promover un negocio sostenible, hay que hacer más. Esto significa adoptar un enfoque más amplio que el tradicional y garantizar que el avance hacia la paridad dentro de las organizaciones también se extienda al exterior, para atender de verdad a las mujeres como clientas.
La oportunidad de generar ingresos
Podría decirse que las mujeres son el mayor grupo de clientes desatendido en los servicios financieros. Aunque desempeñan un papel cada vez más influyente como compradoras de productos y servicios, sus necesidades no se satisfacen de manera constante. Como resultado, las empresas dejan escapar ingresos al no escuchar ni comprender a sus clientas.
Está bien documentada la escasez de financiación que reciben las empresas dirigidas por mujeres en el ámbito de las pequeñas y medianas empresas (pymes), así como el sesgo histórico a favor de las trayectorias profesionales masculinas en la gestión patrimonial y de activos. Pero nuestra investigación también revela deficiencias en la manera en que las aseguradoras, los bancos minoristas y los bancos corporativos e institucionales atienden a las mujeres como clientas.
La falta de flexibilidad, junto con productos y servicios que parecen neutrales en cuanto al género, pero que en realidad toman a los hombres como referencia, puede generar una brecha en la atención que los bancos minoristas ofrecen a las mujeres. .
A escala mundial, nuestro análisis indica que los bancos podrían generar 65.000 millones de dólares mediante la aprobación de hipotecas y otros créditos a clientes minoristas actuales, si aprobaran a las mujeres al mismo ritmo que a los hombres.
A esto se suman 30.000 millones de dólares en ingresos netos por intereses derivados de préstamos a pymes dirigidas por mujeres. Asimismo, hoy las mujeres invierten una mayor proporción de su patrimonio en efectivo que en acciones y bonos, en comparación con los hombres. Los gestores de patrimonios y activos podrían obtener 25.000 millones de dólares en nuevas comisiones si ayudaran a las mujeres a gestionar sus inversiones del mismo modo que ayudan a los hombres.
Además, si las aseguradoras vendieran seguros de vida a las mujeres en la misma proporción de sus ingresos que a los hombres, podrían generarse 500.000 millones de dólares adicionales en nuevas primas emitidas. En la banca corporativa e institucional, podrían estar en juego 80.000 millones de dólares de ingresos actuales si los bancos gestionaran mejor sus relaciones con las clientas y ganaran cuota de mercado a sus competidores.
Corregir la falta de paridad de género no solo beneficia a la sociedad o a una empresa en particular: beneficia al negocio, sin más.
Cerrar la brecha de género no es un simple plus
En estos tiempos tan volátiles y cambiantes, las empresas de servicios financieros no pueden permitirse pasar por alto a las mujeres, ya sea como parte de la fuerza laboral o como clientas. En Europa, es probable que las dificultades aumenten a corto plazo, y la posibilidad de una recesión es muy real. Históricamente, cuando la economía entra en declive, la paridad de género queda relegada y se considera algo deseable, en vez de imprescindible, como destaca nuestro análisis.
Como mínimo, las organizaciones harían bien en reconocer que aumentar la proporción de mujeres en los equipos directivos probablemente contribuirá de manera importante a resolver las crisis, gracias a una mayor diversidad cognitiva y a una creatividad reforzada.
Los cambios culturales que genera una mayor paridad de género pueden favorecer no solo la toma de decisiones interna, sino también el desarrollo de productos para clientes, mientras las empresas tratan de comprender y reflejar las necesidades de todos los grupos de interés, incluidos los clientes. Esto supone generar y analizar activamente los datos desde otra perspectiva y traducir esa visión en una oferta reorientada. Podría tratarse de seguros de vida que tengan en cuenta el trabajo doméstico no remunerado, asesoramiento patrimonial flexible basado en objetivos o hipotecas con aplazamientos de pago durante los permisos parentales. En definitiva, estas ofertas serán mejores para todos los clientes, no solo para las mujeres.
Del mismo modo, si las empresas actúan más para promover la paridad de género y combatir los sesgos, probablemente verán efectos positivos en aspectos que van desde la moral del personal y la captación de talento hasta la marca y la reputación. Internamente, una fuerza laboral con paridad de género hace que la empresa sea más eficaz. Externamente, las empresas contribuirán a promover la igualdad en el conjunto de la sociedad.
En definitiva, al adoptar una perspectiva más amplia, la paridad de género se convertirá en un elemento central del propósito, la atención al cliente, la estrategia empresarial y la marca de cada empresa. Como resultado, dejará de ser una opción para el director ejecutivo y pasará a ser una parte fundamental de su mandato.
