Por qué fortalecer la resiliencia es clave para el futuro de África

Por qué fortalecer la resiliencia es clave para el futuro de África
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África ha logrado avances notables en una serie de indicadores sociales y económicos en los últimos años, pero aún queda mucho por hacer para desarrollar la resiliencia del continente ante riesgos interconectados a escala regional y mundial. El Banco Mundial informa que el PIB del África subsahariana ha crecido a una tasa anual del 4,4 % durante las últimas dos décadas y se espera que aumente en 2015.

Ese progreso económico ha ido acompañado de desarrollo social. En un informe de 2014, la Comisión Económica de las Naciones Unidas para África señala que desde 2003 se ha acelerado el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en el continente, y que ocho de las 10 naciones con mejor desempeño en esos objetivos son africanas.

El informe destaca los avances en la reducción de la pobreza, el desempleo, la mortalidad infantil y materna, las tasas de infección por VIH y las muertes relacionadas con la malaria. Al mismo tiempo, señala una mejora constante en el acceso al agua potable, los mercados extranjeros y los servicios financieros.

Fragilidad

Por alentadores que sean estos éxitos, África sigue afrontando desafíos fundamentales y continúa siendo vulnerable a una serie de factores de riesgo externos e internos en evolución.

El África subsahariana sigue siendo la región con la clasificación más baja del mundo en desarrollo humano, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, y casi la mitad de la población aún vive por debajo del umbral de pobreza de 1,25 dólares al día. También tiene el mayor número de países con estrés hídrico de todas las regiones, lo que alimenta un amplio conjunto de riesgos sociales y económicos.

Riesgos globales 2015, un informe publicado por el Foro Económico Mundial en colaboración con instituciones líderes, entre ellas Zurich Insurance Group, destaca los riesgos para los que los líderes mundiales consideran que su región está menos preparada. En el África subsahariana, uno de cada tres encuestados señaló el desempleo y el subempleo. Las crisis alimentarias, la propagación de enfermedades infecciosas, los conflictos interestatales y los atentados terroristas también se consideraron problemas importantes. En el norte de África, la atención se centró principalmente en los conflictos por el agua y la inestabilidad social.

Hay numerosos males subyacentes a estas preocupaciones; entre ellos destaca que, pese al reciente crecimiento económico, África en su conjunto sigue dependiendo en gran medida de las exportaciones de materias primas.

La región «está pasando en gran medida por alto la industrialización como principal motor del crecimiento», afirma el Banco Mundial; gran parte del reciente aumento del PIB del continente proviene de las industrias extractivas y los servicios, mientras que la proporción de la producción correspondiente a la manufactura y la agricultura va disminuyendo.

Como resultado de este desequilibrio en la producción, la reciente caída de los precios del petróleo y otras materias primas, sumada al crecimiento anémico de Europa, hizo que las previsiones de crecimiento del África subsahariana para 2015 se redujeran en más de un punto porcentual.

Gobernanza

También existen importantes desafíos de gobernanza. La mayoría de los países de África se encuentran en una etapa relativamente temprana de su proceso de democratización y, como reconoció la Comisión Económica de las Naciones Unidas en un informe de 2013, el proceso «sigue siendo frágil y disputado». La mayoría de los países presenta importantes debilidades en cuanto a la eficacia legislativa, la independencia judicial, los derechos humanos y el respeto del Estado de derecho.

Riesgos que se agravan entre sí

Esta percibida debilidad de la gobernanza dificulta aún más que la región responda a las catástrofes y agrava considerablemente los riesgos interconectados. Un ejemplo reciente es el brote de ébola que sigue activo en Guinea, Liberia y Sierra Leona. Aunque la enfermedad se ha limitado a estos tres países, sus efectos se han sentido en toda la región.

Según Abdoulaye Mar Dieye, director de la Oficina Regional para África del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, «El estigma y la aversión al riesgo han causado daños considerables, con el cierre de fronteras y efectos indirectos en las economías de numerosos países de la subregión».

El Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo estima que la enfermedad le costará a África Occidental en su conjunto unos 3.600 millones de dólares al año entre 2014 y 2017, y reducirá la renta per cápita en unos 18 dólares anuales durante ese periodo. Estima que la tasa de pobreza en Côte d’Ivoire ya ha aumentado medio punto porcentual, mientras que en Senegal el número de personas que viven por debajo del umbral de pobreza podría haber aumentado hasta un 1,8 % debido a la enfermedad. Se prevé que aumente la inseguridad alimentaria en los países vecinos.

Fortalecer la resiliencia

La Unión Africana ha reconocido la necesidad de actuar y se ha comprometido, mediante la Posición Común Africana (PCA) sobre la Agenda de Desarrollo Post-2015[1] a abordar «los desafíos que plantean el cambio climático, la desertificación, la degradación de las tierras, la sequía y la pérdida de biodiversidad; promover la paz y la seguridad; e implementar una arquitectura de gobernanza mundial receptiva y responsable mediante, entre otras medidas, la representación plena y equitativa de los países africanos en las instituciones financieras y económicas internacionales».

La PCA incluye medidas para diversificar las economías africanas, mejorar las técnicas agrícolas y superar algunos de los desafíos sociales de la región; pero, para que tengan éxito, estos cambios necesitarán el apoyo de las empresas.

Las empresas deben colaborar proactivamente con los gobiernos para fomentar las condiciones que respalden las inversiones futuras en la región, y deben contribuir a combatir la corrupción y a desarrollar soluciones para la fragilidad social.

El Foro Económico Mundial sobre África 2015 se celebra en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, del 3 al 5 de junio.

Autor: Patrick Manley, director ejecutivo del negocio de seguros generales de Zurich en Europa, Oriente Medio y África.

Imagen: Una mujer transporta agua por el campamento de refugiados inundado de Jamam, en el Alto Nilo, Sudán del Sur, 2 de julio de 2012. REUTERS/Adriane Ohanesian

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