¿Dónde invierten las multinacionales de mercados emergentes?

¿Dónde invierten las multinacionales de mercados emergentes?
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Las multinacionales de mercados emergentes (MME) se han convertido en actores cada vez más destacados en los mercados globales. En 2013, una de cada tres unidades monetarias invertidas en el extranjero procedía de multinacionales de economías emergentes.

Hasta ahora, hemos tenido un conocimiento limitado de las características, motivaciones y estrategias de estas empresas. ¿Por qué deciden invertir en el extranjero las MME? ¿En qué mercados concentran sus inversiones y por qué? ¿Y cómo se comparan sus estrategias y necesidades con las de las multinacionales tradicionales de países desarrollados?

En un libro que presentaremos mañana en el Banco Mundial,«Nuevas voces en la inversión», abordamos estas preguntas mediante una encuesta financiada por el Banco Mundial y la ONUDI a 713 empresas de cuatro economías emergentes: Brasil, India, Corea y Sudáfrica.

Diseñamos nuestra encuesta para ir más allá de los esfuerzos anteriores por estudiar a los inversionistas extranjeros: también incluimos a los inversionistas transfronterizos potenciales . Se trata de empresas que consideraron invertir y decidieron no hacerlo, o de compañías que nunca consideraron establecer una presencia en el extranjero. Como bromearon una vez Hausmann y Velasco, preguntar solo a los camellos por las condiciones de vida en el desierto dará una idea muy distinta que preguntar a los hipopótamos.

Nuestra encuesta aborda este problema al entrevistar a estos inversionistas potenciales —los hipopótamos, en este escenario— en sus países de origen. Esto revela diferencias en los incentivos y obstáculos que enfrentan los inversionistas, los inversionistas potenciales y quienes no invierten. Son distinciones de enorme importancia, sobre todo para identificar las restricciones vinculantes a la inversión extranjera que finalmente llevaron a algunas empresas a no invertir.

El estudio arroja varios hallazgos. En primer lugar, nuestro análisis revela un claro patrón de concentración regional, particularmente en la inversión en el sector de servicios. Aunque algunos analistas han destacado la mayor dispersión geográfica de la reciente ola de flujos de inversión extranjera directa (IED) hacia el exterior desde las economías emergentes, encontramos que las empresas de nuestra muestra invierten más en países vecinos, donde enfrentan menores costos de información y barreras culturales. Sin embargo, existen diferencias entre países. Las empresas de India parecen estar más globalizadas que sus homólogas de Brasil, Sudáfrica y Corea, pues invierten más en Asia Oriental y Europa que en la región de Asia Meridional.

En segundo lugar, al igual que las multinacionales de países desarrollados en anteriores olas de expansión de la IED, los inversionistas de mercados emergentes buscan mercados y eficiencia. Cuando preguntamos a las empresas de nuestra muestra por sus principales motivaciones para invertir en el extranjero, el 70 por ciento dijo que buscaba acceder a nuevos mercados y otro 20 por ciento de los inversionistas estaba motivado por reducir los costos de producción y, así, ganar eficiencia. Menos del 5 por ciento de las empresas invirtió en el extranjero para acceder a recursos naturales.[1]

La preocupación de las MME por aprovechar las oportunidades de mercado y de expansión empresarial en países en desarrollo también quedó de manifiesto al analizar los factores que influyen en sus decisiones de ubicación. Casi el 36 por ciento de los inversionistas señaló el tamaño de los mercados nacionales y regionales como el principal factor que influía en la elección del destino de inversión. Para el 30 por ciento de las empresas encuestadas, la presencia de diversos posibles socios comerciales era el factor de ubicación más importante. Una proporción considerable de los encuestados (el 12 por ciento) se preocupaba principalmente por el costo de la mano de obra. En cambio, las MME parecen menos preocupadas por factores no económicos, como el riesgo político y las afinidades culturales, al decidir dónde invertir (Figura 1).

Figura 1

¿Significa esto que las MME son relativamente inmunes al riesgo político o a la incertidumbre regulatoria? Se ha sostenido que las multinacionales de las MME tienen una «ventaja frente a la adversidad» porque ya están expuestas a esas condiciones en sus países de origen. Pero al comparar la importancia que atribuyen al riesgo político los inversionistas efectivos y potenciales, surge un panorama distinto. Mientras que solo el 6 por ciento de los inversionistas y el 10 por ciento de quienes contemplaban invertir en el extranjero clasificaron el riesgo político y los factores culturales entre los principales factores de ubicación, más del 20 por ciento de quienes no invierten los identificaron como las principales consideraciones que influyeron en su decisión de no invertir. Así, el riesgo político y las diferencias culturales parecen constituir restricciones vinculantes que disuaden a algunas empresas de mercados emergentes de invertir en mercados en desarrollo. Lejos de ser inmunes al riesgo político y a la incertidumbre cultural en los mercados anfitriones, las empresas más reacias a esas condiciones parecen autoexcluirse de la inversión extranjera.

Figura 2

Estos hallazgos tienen implicaciones para los responsables de formular políticas que buscan aumentar las entradas de IED. Al profundizar la integración en el mercado global mediante el comercio y la inversión, y ampliar las oportunidades de participación en redes regionales de producción, los gobiernos de países en desarrollo pueden contribuir a aumentar la inversión de las empresas existentes; es decir, promover el crecimiento de la inversión en el margen intensivo .

Sin embargo, atraer nuevas empresas —es decir, promover el crecimiento de la inversión en el margen extensivo — requiere abordar otras restricciones vinculantes, como la mala gobernanza, un entorno normativo y jurídico débil, y los altos costos de información y transacción asociados a las particularidades culturales. Una reducción progresiva de los costos de transacción y del riesgo político podría hacer que los inversionistas potenciales se decidieran a invertir efectivamente.

Esta publicación apareció primero en el blog del Banco Mundial

Autores: Gonzalo Varela es economista especializado en comercio del área de Práctica Global de Comercio y Competitividad del Grupo Banco Mundial. Laura Gómez-Mera es profesora asociada de Ciencia Política en la Universidad de Miami y consultora a corto plazo del área de Práctica Global de Comercio y Competitividad.

Imagen: En la imagen aparecen un letrero de Bank Street y edificios de oficinas de gran altura en el distrito financiero de Canary Wharf, en Londres, el 21 de octubre de 2010. REUTERS/Luke MacGregor.

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