¿Qué significa el fin del auge de las materias primas para la pobreza en América Latina?

¿Qué significa el fin del auge de las materias primas para la pobreza en América Latina?
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América Latina y el Caribe (ALC) ha logrado avances significativos en la reducción de la pobreza durante la década de 2000: para 2013, menos de una cuarta parte de la población de la región vivía con menos de 4 dólares al día y poco más de una de cada diez personas vivía con menos de 2,50 dólares diarios. Aunque esto implica que millones de personas aún viven en la pobreza, supone una gran reducción frente a principios de la década de 2000, cuando más del 40 por ciento vivía con menos de 4 dólares al día y más de una cuarta parte, con menos de 2,50 dólares. En el equipo de Pobreza del Banco Mundial, constatamos continuamente que el principal factor de estos avances ha sido el aumento de los ingresos laborales. La pregunta que sigue siempre es: «¿Por qué? ¿Qué está ocurriendo en el mercado laboral?»
Buena pregunta.

¿Qué ha estado ocurriendo en la fuerza laboral y los mercados laborales de ALC que pueda explicar el aumento de los ingresos laborales?

Este fue el punto de partida de nuestro reciente informe breve sobre pobreza y trabajo, «Trabajar para poner fin a la pobreza en América Latina y el Caribe: trabajadores, empleos y salarios». Nuestro análisis ofrece algunas pistas.

Estos avances se debieron más al aumento de los ingresos laborales: los trabajadores de todos los niveles educativos experimentaron aumentos salariales reales, y no a cambios en la fuerza laboral ni al aumento del empleo. ¿Cuáles son los posibles factores detrás de este aumento generalizado de los salarios, que ha sido particularmente pronunciado entre los trabajadores no calificados (aquellos que no terminaron la educación primaria)?

Analizamos los cambios en los tipos de empleos o sectores de ocupación, pensando que quizá los salarios más altos fueran resultado de cambios importantes en la estructura del empleo de la región. Sin embargo, aunque se han producido algunos cambios positivos, la mayoría de los trabajadores de todos los niveles de calificación siguen dependiendo del trabajo por cuenta propia o de microempresas (empresas con cinco trabajadores o menos) para obtener ingresos. Por lo general, estos empleos tienen menor productividad, pagan menos y no ofrecen prestaciones. El crecimiento de los ingresos laborales tampoco parece explicarse por cambios en el sector de ocupación: los trabajadores se concentraron cada vez más en los servicios, sectores de menor productividad que han registrado algunos aumentos de productividad laboral en la última década («América Latina y el Caribe, a medida que se disipan los vientos favorables»).

* Véase la nota al pie

Un hecho destacó: los salarios crecieron en todos los ámbitos —entre los distintos niveles de calificación, sectores y tipos de empleo—, pero sobre todo en los países de América del Sur que se beneficiaron del auge de las materias primas. La figura 1 muestra la tasa de crecimiento anualizada de los salarios de los trabajadores en países con y sin auge de las materias primas. En los distintos tipos de sectores —transables (los que se benefician directamente del auge de las materias primas), no transables de salarios bajos y no transables de salarios altos—, el patrón fue uniforme: los salarios de los trabajadores de todos los niveles de calificación aumentaron, especialmente los de los no calificados. En estos países, los trabajadores no calificados registraron un aumento de los salarios promedio de alrededor del cinco por ciento anual entre 2003 y 2013. En cambio, en los países sin auge de las materias primas —particularmente los de América Central—, los salarios no crecieron e incluso disminuyeron para algunos grupos entre 2003 y 2013. En consonancia con estos resultados, la reducción de la pobreza y la desigualdad de ingresos fue relativamente mucho mayor en los países beneficiados por el auge de las materias primas.

El auge de las materias primas ha terminado y el crecimiento de la región se ha desacelerado. La pregunta ahora es: si el crecimiento salarial fue efectivamente, en gran medida, resultado de los precios de las materias primas y no de cambios en el mercado laboral y la fuerza laboral, ¿qué ocurrirá con los avances logrados por la región? Ya observamos señales de que estos avances se están reduciendo: a nivel regional, la reducción de la pobreza se desaceleró en 2013, el progreso en la prosperidad compartida (medida como el crecimiento de los ingresos de las personas ubicadas en el 40 por ciento inferior de la distribución del ingreso) disminuyó y la reducción de la desigualdad se estancó desde 2010.

¿Puede la región seguir sacando a sus ciudadanos de la pobreza sin los grandes aumentos salariales asociados al auge de las materias primas? Es posible, pero será cada vez más importante emprender reformas estructurales e inversiones clave para mejorar la productividad y garantizar que sus beneficios alcancen tanto al 40 por ciento inferior como al 60 por ciento superior. Dado que los pobres siguen enfrentándose a un acceso limitado a las oportunidades y, como resultado, a un acceso limitado a los mercados laborales, los limitados recursos fiscales de la región deberán orientarse mejor para ampliar su acceso, en particular a una educación de calidad.

*Fuente: cálculos del Banco Mundial (2015) basados en SEDLAC (CEDLAS y el Banco Mundial). La figura presenta el crecimiento anualizado de los salarios promedio de los trabajadores mayores de 15 años. Los países con auge de las materias primas son aquellos que registraron un crecimiento anualizado de los términos de intercambio superior al dos por ciento durante el período 2003-13 (Chile, Bolivia, Colombia, Perú, Ecuador, Brasil y Argentina). Los países sin auge de las materias primas son República Dominicana, Guatemala, Honduras, México, Paraguay, El Salvador y Uruguay. Debido a limitaciones de los datos, se excluyen otros países de la región. El sector transable incluye: actividades primarias, minería y manufactura. Los sectores no transables de salarios bajos incluyen: construcción, comercio mayorista y minorista, hoteles y restaurantes, administración pública y trabajo doméstico. Los sectores no transables de salarios altos son: electricidad y gas, transporte y comunicaciones, finanzas, bienes raíces, educación y salud, y organizaciones extraterritoriales.

Esta publicación apareció originalmente en el blog del Banco Mundial Let’s Talk Development . La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autora: Liliana Sousa es economista en la Práctica Global de Pobreza del Banco Mundial.

Imagen: Vista general de la refinería de Petrobras en Cubatao, 25 de febrero de 2015.  REUTERS/Paulo Whitaker

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