África debe cerrar sus brechas de género para prosperar. El empoderamiento de las mujeres y las niñas es un elemento crucial en la búsqueda de África de un crecimiento y un desarrollo inclusivos y sostenibles. Se estima que las pérdidas económicas potenciales anuales totales debidas a las brechas de género en la participación en la fuerza laboral superan los 255.000 millones de dólares en la región subsahariana y equivalen al 9 % del crecimiento del PIB total de África.
Muchos países africanos han logrado grandes avances mediante los Objetivos de Desarrollo del Milenio en la matriculación de niñas y niños en la educación primaria y el aumento de la matriculación en secundaria. Es importante aprovechar este buen comienzo y cerrar las considerables brechas que aún persisten, entre ellas la baja calidad de la educación, la escasez de docentes y las elevadas tasas de abandono escolar, especialmente entre las niñas. Estas tasas reflejan la prevalencia de los matrimonios forzados y precoces y de los embarazos adolescentes; las limitaciones que impone el trabajo de cuidados no remunerado; y obstáculos como la falta de infraestructura para la higiene menstrual de las adolescentes en las escuelas.
Lograr la igualdad de género es fundamental para liberar un potencial de crecimiento vital para el continente y avanzar hacia sociedades más inclusivas y sostenibles, gracias al crecimiento asociado a mejoras en la salud, la educación y las oportunidades de vida.
El nuevo informe emblemático de ONU Mujeres, El progreso de las mujeres en el mundo muestra que los beneficios del crecimiento económico de África se han distribuido de manera desigual. Aún no han llegado a una gran parte de la población y, en la mayoría de los países, el crecimiento no ha creado suficientes empleos dignos ni ha reducido la pobreza hasta los niveles necesarios. El elevado desempleo tanto de hombres como de mujeres requiere atención urgente.
Sin plenos derechos en igualdad de condiciones a la tierra, las oportunidades económicas, la financiación y los servicios que ayuden a aliviar la carga de los cuidados, se ven limitadas las contribuciones de las mujeres a la seguridad alimentaria, el desarrollo y el crecimiento nacional —y personal—.
Las mujeres cuidan de las personas enfermas y de los jóvenes sin recibir remuneración ni reconocimiento; en Etiopía, Madagascar y Mauricio realizan hasta cuatro veces más trabajo de cuidados y doméstico que los hombres. Nuestro impulso para incluir cada vez más a los hombres y los niños en cambios que reajusten el equilibrio de manera reflexiva es un aspecto vital de las transformaciones que buscamos. Además, debemos invertir en crear infraestructura e industrias que reduzcan la carga de los cuidados, como centros de aprendizaje y cuidado infantil temprano e infraestructura de agua y energía en los hogares.
Ampliar los servicios sociales para hacer efectivos los derechos de las mujeres mediante un aumento del número de trabajadores sociales, trabajadores de la salud y agentes de extensión capacitados y remunerados también crearía empleos dignos muy necesarios para las mujeres.
Si tenemos en cuenta que entre 2015 y 2050 nacerán casi 2.000 millones de bebés en África, queda claro que son esenciales las inversiones en la ampliación y mejora de la atención de la salud, la educación y los servicios sociales, así como cambios más profundos en materia de igualdad.
En África, el 89 % de los empleos de las mujeres son informales. Por ello, no están amparados por las leyes de relaciones laborales, no tienen salario mínimo ni ofrecen protección social, prestaciones de maternidad o pensión de vejez. La agricultura, donde actualmente casi todo el empleo es informal, puede contribuir de manera decisiva al crecimiento y la reducción de la pobreza en África. Como importante fuente de empleo, su transformación en un sector formal tendría gran influencia. Es una prioridad que exige medidas creativas e innovadoras tanto de los gobiernos como de las empresas.
La productividad de las mujeres podría multiplicarse diseñando tecnologías agrícolas específicamente adecuadas para ellas e incorporando soluciones de energía verde que les liberen tiempo, actualmente muy limitado por carencias de infraestructura como las de agua y combustible. Una inversión estratégica y acelerada en estas áreas permitiría destinar el capital mundial a usos productivos y equitativos, aumentar la productividad agrícola y el crecimiento del sector, y reducir la pobreza rural. Mejores instalaciones de almacenamiento poscosecha preservarían las cosechas, y un mejor acceso a los mercados permitiría una distribución más eficiente.
Las empresas son una parte importante de la solución: tienen el poder de pagar salarios iguales, eliminar los techos de cristal y ofrecer a las mujeres salarios y oportunidades en el trabajo y en el mercado que ayuden a reducir la brecha salarial de género, que alcanza un promedio del 30 % en el África subsahariana (el promedio mundial es del 24 %).
Las pequeñas y medianas empresas son motores dinámicos de crecimiento del empleo en la economía mundial y representan el 80 % de los puestos de trabajo del mundo. Invertir en empresas propiedad de mujeres genera beneficios en términos de empleo y desarrollo. Las nuevas tecnologías, como la banca móvil, pueden ser facilitadoras e impulsoras clave del desarrollo empresarial de las mujeres.
Los Principios para el Empoderamiento de las Mujeres, elaborados por ONU Mujeres y el Pacto Mundial de las Naciones Unidas, ofrecen un marco para que empresas de todos los tamaños desempeñen un papel.
Junto con un liderazgo claro del sector empresarial en estos ámbitos, podemos garantizar inversiones concertadas en una mayor variedad de opciones de empleo, con educación, capacitación y mentoría para que las mujeres estén debidamente preparadas para trabajar, progresar y sobresalir en todos los sectores, incluido el emprendimiento.
En última instancia, aportar nueva atención y recursos al sector informal, fortalecer los servicios sociales, defender los derechos de las mujeres y eliminar las barreras de acceso no solo hará que las economías funcionen para las mujeres, sino que también beneficiará a las sociedades en su conjunto al crear un futuro más sostenible para África y para todos nosotros.
El Foro Económico Mundial sobre África 2015 se celebrará en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, del 3 al 5 de junio.
Autoría: Phumzile Mlambo-Ngcuka es Secretaria General Adjunta de las Naciones Unidas y Directora Ejecutiva de ONU Mujeres.
Imagen: Mujeres esperan transporte en Jartum el 30 de abril de 2012. REUTERS/Mohamed Nureldin Abdallah

