La crisis del coste de la vida queda muy patente en las últimas previsiones publicadas por la OCDE.
Según la investigación, las reformas estructurales, como aumentar las prestaciones familiares en especie y reducir la cuña fiscal sobre las rentas del trabajo, pueden incrementar a largo plazo la renta disponible ajustada de los hogares más que el PIB.
En respuesta a la crisis del coste de la vida que se está desarrollando, los gobiernos deberían considerar la aplicación de estas reformas para complementar el apoyo fiscal a los hogares vulnerables.
La crisis del coste de la vida queda muy patente en las últimas previsiones publicadas por la OCDE (OCDE 2022). La tasa de crecimiento del PIB prevista para este año es positiva en todos los países de la OCDE, pero la tasa de crecimiento de la renta disponible real de los hogares es sistemáticamente menor y negativa en la mayoría de ellos (Figura 1). Además, en algunos países no se registraba una diferencia de esta magnitud desde, al menos, la década de 1970, y resulta aún más significativa a la luz del argumento sostenido durante mucho tiempo de que las medidas de renta basadas en la renta disponible de los hogares ofrecen una medida del bienestar superior a la del PIB. Por ejemplo, la renta disponible ajustada de los hogares (AHDI, por sus siglas en inglés) se utiliza como medida alternativa de la renta frente al PIB en la publicación insignia de la OCDE, How’s Life: Measuring Well-being, forma parte del Índice para una Vida Mejor de la OCDE y se ajusta más a las recomendaciones de la Comisión Stiglitz-Sen-Fitoussi sobre la Medición del Desempeño Económico y el Progreso Social, que propone centrarse en la renta y el consumo de los hogares en lugar de la producción (Stiglitz et al. 2009).
Figura 1 Comparación de las proyecciones del PIB y de la renta disponible de los hogares
Crecimiento anual (%) en 2022
En respuesta a la crisis del coste de la vida, los gobiernos están desplegando medidas de apoyo fiscal temporales, oportunas y bien orientadas a los hogares vulnerables (Adam et al. 2022). Estas políticas pueden contrastarse con las medidas de reforma estructural, que suelen ser más permanentes y tardan muchos años en elevar el potencial de la economía por el lado de la oferta. Sin embargo, nuestra investigación reciente examina el impacto diferencial de una serie de reformas estructurales en la AHDI en comparación con el PIB (Botev et al. 2022). Nuestros principales hallazgos se pueden resumir así:
El aumento de los precios reales de la energía que pagan los consumidores y la industria genera una marcada brecha entre el PIB real y la AHDI real: en el país típico de la OCDE, cada aumento del 10 % en los precios reales de la energía reduce la AHDI en relación con el PIB en alrededor de un 2 %.
Algunas políticas de reforma estructural —como las prestaciones familiares en especie, las prestaciones familiares en efectivo y las reducciones de la cuña fiscal sobre la renta para los trabajadores con familia— tienen un efecto amplificado en la AHDI, de modo que, tras una reforma, los cambios porcentuales de la AHDI a largo plazo son mayores que los del PIB. Todas estas políticas impulsan el empleo y aumentan la AHDI más que el PIB, en parte porque también elevan los ingresos de los hogares cuyos miembros ya tienen empleo. Esto también significa que suelen surtir efecto en la AHDI más rápidamente que en el empleo.
Otro grupo de políticas estructurales, generalmente aquellas cuyo mecanismo de transmisión depende principalmente de la productividad y la intensidad de capital, tiene efectos a largo plazo más débiles en la AHDI que en el PIB. Así, aunque las reducciones de los impuestos sobre sociedades y las políticas que estimulan la I+D de las empresas privadas siguen elevando la AHDI, se estima que sus efectos porcentuales equivalen a menos de la mitad de sus efectos a largo plazo en el PIB. Del mismo modo, las políticas que promueven la apertura comercial o mejoran la competencia en los mercados de productos elevan la AHDI, pero el aumento porcentual de esta se reduce en más de un tercio frente a las ganancias del PIB. Otras políticas que pueden debilitar el poder de negociación de los trabajadores, como flexibilizar la legislación de protección del empleo, tienen efectos a largo plazo más débiles en la AHDI que en el PIB; y, aunque se prevé que reducir la cobertura excesiva de los convenios colectivos salariales tenga efectos positivos a largo plazo en el empleo y el PIB, se estima que reduce la AHDI.
En el caso de otras políticas estructurales, los efectos a largo plazo en la AHDI (en términos porcentuales) no difieren significativamente de los del PIB, aunque a veces hay diferencias importantes de signo entre los efectos a corto y a largo plazo. Por ejemplo, aunque reducir la tasa de sustitución de las prestaciones por desempleo o el salario mínimo puede aumentar el empleo, el PIB y la AHDI a largo plazo, estas medidas reducen considerablemente la AHDI a corto plazo.
Para hacer frente a la crisis del coste de la vida, estos resultados respaldan especialmente la ampliación del apoyo a la educación infantil y al cuidado de niños, que representan más del 70 % de las prestaciones familiares en especie en los países de la OCDE. Estas políticas impulsan el empleo a largo plazo, especialmente entre las mujeres, y aumentan con rapidez y de forma amplificada la renta disponible de los hogares. Además, incluso antes del episodio actual, se las había identificado como una de las principales prioridades de reforma estructural en no menos de 22 países de la OCDE, incluidos todos los países del G7 (Botev et al. 2022, OCDE 2021). El gasto público en prestaciones familiares en especie varía considerablemente entre los países de la OCDE (Figura 2); los países nórdicos gastan, como proporción del PIB, más del doble de la mediana de la OCDE. Aunque el rendimiento de este gasto adicional puede disminuir cuando los niveles iniciales son más altos, la mayoría de los países de la OCDE aún tiene un margen considerable para aumentarlo.
Figura 2 Gasto público en prestaciones familiares en especie
Porcentaje del PIB, 2019 o el año más cercano disponible
Por último, hay más motivos para promover servicios de cuidado infantil de buena calidad, tanto por razones de equidad (Cornelissen et al. 2018, Felfe y Lalive 2018, Hermes et al. 2021) como por el beneficio adicional del lado de la oferta que supone mejorar a largo plazo el capital humano y la productividad total de los factores (Égert et al. 2022).
Referencias
Adam, S, C Emmerson, H Karjalainen, P Johnson y R Joyce (2022), «Respuesta del IFS al paquete de ayudas del Gobierno frente al coste de la vida», Institute for Fiscal Studies.
Botev, J, B Égert y D Turner (2022), «El efecto de las reformas estructurales: ¿difiere entre el PIB y la renta disponible ajustada de los hogares?», Documentos de trabajo del Departamento de Economía de la OCDE n.º 1718.
Cornelissen, T, C Dustmann, A Raute y U Schönberg (2018), «Cuidado infantil universal: el potencial para nivelar las condiciones entre ricos y pobres», VoxEU.org, 7 de junio.
Égert, B., C de la Maisonneuve y D Turner (2022), «Una nueva medida agregada del capital humano: vincular las políticas educativas con la productividad mediante las puntuaciones de PISA y PIAAC», VoxEU.org, 28 de abril.
Felfe, C y R Lalive (2018), «Los efectos igualadores de una educación y un cuidado infantil de buena calidad», VoxEU.org, 20 de mayo.
Hermes, H., P. Lergetporer, F Peter y S Wiederhold (2021), «La brecha socioeconómica en la matriculación en servicios de cuidado infantil: el papel de las barreras conductuales», VoxEU.org, 7 de diciembre.
OCDE (2020), ¿Cómo va la vida? 2020: Medición del bienestar, Publicaciones de la OCDE, París.
OCDE (2021), Apuesta por el crecimiento, Publicaciones de la OCDE, París.
OCDE (2022), Perspectivas económicas de la OCDE 2022(1), Publicaciones de la OCDE, París.
Stiglitz, J, A Sen y J-P Fitoussi (2009), Medición del desempeño económico y del progreso social, Informe de la Comisión sobre la Medición del Desempeño Económico y el Progreso Social.
Notas finales
1 El ajuste que refleja el término «ajustada» en la renta disponible ajustada de los hogares corresponde a un valor imputado de servicios públicos como la educación y la salud, que ofrece una base mejor para comparar el desempeño entre países.


