¿Debería la formación ser específica para cada género?

¿Debería la formación ser específica para cada género?
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Hay un asunto que me ha preocupado durante años, desde que lancé en Schwab una iniciativa educativa para mujeres inversoras. En aquel momento, una destacada periodista de una importante publicación informativa criticó el programa por considerar denigrante tratar a las mujeres de manera distinta que a los hombres. Se oponía, en principio, a un enfoque de las finanzas personales basado en el género.

Es una opinión respetable. No me sentó bien, pero era su opinión. Y años después, sigo viendo ambos lados. Así que ahora quisiera plantearles la pregunta: cuando se trata de dinero, ¿deberían los profesionales financieros hablar con las mujeres de manera distinta que con los hombres?

Permítanme ser clara. Creo firmemente que todas las mujeres deben tener capacidad e independencia financieras. Es inexcusable que, según la Oficina del Censo de EE. UU., ganemos aproximadamente tres cuartas partes de lo que ganan los hombres por el mismo trabajo. Y como las mujeres trabajan aproximadamente 12 años menos que los hombres a lo largo de sus carreras —al tomarse tiempo para cuidar de sus hijos o de padres enfermos—, tenemos mucho menos tiempo para ahorrar, según el Instituto de Políticas Públicas de AARP. No es de extrañar que muchas más mujeres que hombres tengan dificultades para llegar a fin de mes durante la jubilación.

Dadas las dificultades particulares que afrontan muchas mujeres, la pregunta es: ¿cómo podemos, como profesionales financieros, tener el máximo impacto al ayudarlas a alcanzar sus objetivos financieros?

Por un lado, es evidente que seremos más eficaces si hablamos con las mujeres de una manera que les resulte pertinente. Siempre debemos procurar adaptarnos a las circunstancias de las personas, independientemente de su género, edad o situación socioeconómica. Si las mujeres se sienten más cómodas asistiendo a un seminario solo para mujeres, debemos organizar seminarios solo para mujeres. Si a las mujeres les preocupan asuntos distintos de los que preocupan a los hombres, debemos abordar esos asuntos. Y se deduce que, si las mujeres responden a un lenguaje diferente o a un enfoque distinto, debemos adoptar esas prácticas.

Por otro lado, me estremece la idea de «ponerlo todo de color rosa». No se trata de hablarles a las mujeres con condescendencia. En mi vida personal y profesional me rodean mujeres muy inteligentes y fuertes, y me sentiría una impostora si no tratara a cada persona con la misma consideración y respeto. Me niego a ofrecerles a las mujeres algo menos riguroso que lo que ofrecemos a los hombres.

Otra posibilidad es que tanto los hombres COMO las mujeres merezcan un enfoque renovado que conecte mejor nuestra vida financiera con nuestra vida personal. De hecho, creo que a todos nos beneficiaría eliminar las instrucciones complicadas y la jerga críptica. Creo que todos necesitamos mejores herramientas para tomar decisiones acertadas.

Este artículo se publica en colaboración con LinkedIn. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autora: Carrie Schwab-Pomerantz es presidenta de la Fundación Charles Schwab.

Imagen: Una empleada sostiene una llave mientras trabaja en la planta de preparación de carbón Krasnobrodskaya-Koksovaya. REUTERS/Sergei Karpukhin

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