Por qué incorporar a las mujeres a puestos tecnológicos beneficia a la sociedad

Woman wearing glasses looking at a laptop.
'Bringing more women into the tech sector is good for the economy and even better for society.'Image: UNSPLASH/Mimi Thian
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  • Las mujeres son esenciales para aprovechar el potencial que la tecnología y la sostenibilidad ofrecen a nuestro futuro, escriben dos socios de McKinsey.

  • Actualmente, las mujeres ocupan solo el 17 % de los principales puestos tecnológicos, incluidos los de programación o desarrollo de software.

  • Hay tres soluciones principales para la brecha de género y la escasez de puestos de trabajo: contratar por competencias, no por títulos; asumir un compromiso generalizado con la representación equitativa; hacer un seguimiento de los porcentajes de representación.

Predecir el futuro es arriesgado, pero estamos seguros de que la tecnología —en particular, las tecnologías digitales— y la sostenibilidad contribuirán en gran medida a darle forma. Sin duda, la Unión Europea apuesta por ello: la mayor parte de su paquete de recuperación frente a la COVID-19, de 724.000 millones de euros (810.000 millones de dólares), se destina a estos sectores. Sin embargo, para aprovechar su potencial hace falta un tercer elemento: las mujeres.

No se trata únicamente de equidad social. Para que las empresas consigan el talento que necesitan en los ámbitos donde lo necesitan, las mujeres —que representan la mitad de la población— tendrán que desempeñar un papel sustancial. Y ahora mismo no lo hacen.

Según Eurostat, las mujeres ocupan solo el 17 % de los principales puestos tecnológicos, como los de programación, análisis de sistemas o desarrollo de software. Y, aunque representan el 47 % de los científicos medioambientales, constituyen menos del 20 % de quienes ejercen otras profesiones importantes relacionadas con la sostenibilidad, como la ingeniería eléctrica, mecánica y civil.

No es de extrañar que Europa sufra una importante escasez de talento: alrededor de 1,4 millones de puestos tecnológicos y 2,4 millones de puestos relacionados con la sostenibilidad, según la OCDE.

El futuro también parece incierto. Las estudiantes están muy poco representadas en las titulaciones que predominan entre los candidatos habituales de los sectores que deberán crecer; por ejemplo, representan solo el 20 % de quienes se gradúan en programas de informática y tecnología, que constituyen las principales canteras de talento digital para los puestos técnicos del futuro.

La cuestión es aún más urgente porque hay pruebas de que las empresas que aprovechan mejor el talento femenino obtienen mejores resultados en otros aspectos importantes. En concreto, las empresas con un 30 % o más de mujeres en sus consejos de administración obtienen puntuaciones medioambientales 1,5 veces mejores e invierten cuatro veces más en I+D que las empresas que no tienen ninguna. En términos más generales, la investigación de McKinsey ha constatado sistemáticamente quelas empresas del cuartil superior en cuanto a la presencia de mujeres en sus equipos directivos tenían más probabilidades de lograr una rentabilidad superior a la media.

Ese es el problema: las brechas de género y la escasez de puestos de trabajo en dos sectores de vital importancia. Por suerte, también hay soluciones. Destacan tres ámbitos.

Ser innovadores: Ampliar el abanico de candidatos podría facilitar que más mujeres accedieran a estos puestos; para lograrlo, las prácticas habituales no bastarán. Pensemos en contratar por competencias, no por títulos. Una forma de ampliar el grupo de candidatos es establecer alianzas con cursos masivos abiertos en línea (MOOC) y otros programas educativos, como los cursos intensivos de programación, y después contratar a sus participantes.

Ser perseverantes: Una mayor representación femenina no se conseguirá por sí sola; debe convertirse en una prioridad y perseguirse activamente. Una opción es que los equipos directivos establezcan como objetivo para todas las nuevas empresas y proyectos la representación equitativa de hombres y mujeres. Otra es hacer un seguimiento del porcentaje de mujeres en puestos de liderazgo y aumentarlo continuamente.

Sabemos que es posible avanzar. Sin embargo, en general, estas iniciativas no se llevan a cabo o no funcionan. Aunque las mujeres representan alrededor del 35 % de los directivos en Europa, esa cifra solo ha aumentado 1,3 puntos porcentuales en la última década y, de hecho, ha disminuido en algunos países.

Para que Europa supere por completo los efectos de la pandemia de COVID-19 y, de hecho, salga de ella mejor y más fuerte, tenemos que hacerlo mejor. Para que todos los sectores de la economía aprovechen plenamente el potencial de la tecnología y la sostenibilidad, las mujeres tendrán que desempeñar un papel importante.

Por tanto, mejorar la situación de las mujeres significa mejorar la situación de todos.

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