La igualdad de derechos no es solo un imperativo moral. También es un imperativo económico. Open for Business, una coalición de empresas globales que defiende los derechos de las personas LGBTQ, publicó recientemente un informe exhaustivo que demuestra que las ciudades más inclusivas son mejores para la economía. La inclusión de las personas LGBTQ+ está vinculada a una mayor competitividad y a mejores resultados financieros, según una investigación basada en una amplia variedad de datos, entre ellos el Informe de competitividad 2017-18 del Foro Económico Mundial.
Por el contrario, las economías salen perdiendo al no aplicar estrategias más inclusivas, especialmente cuando más del 80% del PIB mundial se genera en las ciudades. La economía de Estados Unidos podría generar 9.000 millones de dólares adicionales al año si las empresas mejoraran su capacidad para retener el talento LGBTQ+ mediante la aplicación de políticas inclusivas, según calcula un informe de Out Now. Según estima el Banco Mundial, India pierde 32.000 millones de dólares en producción económica anual debido a la discriminación generalizada contra las personas LGBTQ+. Según USAID, cada derecho legal adicional para las personas LGBTQ+ generaría un aumento de 320 dólares en el PIB per cápita.
Entonces, ¿qué caracteriza a una ciudad diversa e inclusiva? ¿Y por qué son tan buenas para la economía? Según Open for Business, hay tres indicadores clave: innovación, talento y competencias, y calidad de vida.
Innovación
La capacidad de impulsar la innovación es un factor clave de la competitividad. En la Cuarta Revolución Industrial, la capacidad de una ciudad para seguir el ritmo del cambio tecnológico determina su lugar en la economía mundial. Los datos de Open for Business muestran una correlación directa entre las estrategias inclusivas con las personas LGBTQ+ y el potencial de innovación.
Ciudades que se han transformado en los últimos años, como Medellín, señalan la inclusión de las personas LGBTQ+ como un factor impulsor del cambio.
«Medellín es una ciudad que ha entendido la diversidad», afirma Luis Bernard Velez, director de la Oficina de Inclusión Social, Familia y Derechos Humanos de Medellín, que trabajó para reducir la discriminación. También cabe considerar ciudades como San Francisco, Buenos Aires y Ciudad Ho Chi Minh —que, según las previsiones, tendrá la economía de más rápido crecimiento de Asia en los próximos cinco años—, donde la inclusión de las personas LGBTQ+ forma parte de su identidad.
Talento y competencias
Mantener una población de personas talentosas y evitar la llamada «fuga de cerebros» atrae empresas a las ciudades y mejora los resultados económicos. Las ciudades inclusivas con las personas LGBTQ+ tienen una mayor concentración de personas talentosas. Las personas rinden mejor y están más satisfechas. Gigantes tecnológicos como PayPal y Salesforce lo entendieron claramente cuando se opusieron a las «leyes de libertad religiosa» en Estados Unidos, cuyo propósito era impedir que las personas transgénero utilizaran baños públicos que no correspondieran a su sexo biológico. Salesforce es uno de los mayores empleadores de Carolina del Norte, y retirar sus operaciones habría tenido un impacto significativo en la ventaja económica de San Francisco.
El Banco Mundial informa de que las tasas más altas de emigración de trabajadores altamente cualificados se registran en regiones que suelen asociarse con una falta de inclusión de las personas LGBT+. Según datos de la OCDE, es probable que más de la mitad de los graduados de ciudades como Accra, Kampala, Lagos o Nairobi emigren. Moscú, Estambul y Kuala Lumpur afrontan problemas similares.
El informe de 2016 Out in the World: Securing LGBT Rights in the Global Marketplace expone claramente el desafío que las leyes discriminatorias plantean a las empresas. Aunque muchas empresas establecen políticas para proteger a sus empleados, estas suelen entrar en conflicto con las leyes discriminatorias locales. Esto puede limitar la capacidad de mantener una plantilla móvil de personas talentosas si existe el riesgo de que los empleados LGBTQ+ no se sientan cómodos ni puedan prosperar en una ciudad donde pueden sufrir discriminación.

Calidad de vida
Ofrecer un alto nivel de calidad de vida es esencial para que una ciudad atraiga y conserve tanto empresas como talento. La presencia de una comunidad LGBTQ+ visible suele utilizarse como indicador de una alta calidad de vida. Open for Business utiliza el Índice anual de calidad de vida de Mercer, basado en datos de 450 ciudades de todo el mundo, para mostrar que las ciudades con mayor nivel de inclusión de las personas LGBTQ+ también ofrecen la mayor calidad de vida. Por el contrario, los altos niveles de discriminación en las ciudades se correlacionan directamente con una menor calidad de vida.
Varios indicadores muestran una clara correlación entre la inclusión de las personas LGBTQ+, el desempeño económico y la calidad de vida. Aunque todavía hay una importante carencia de investigaciones sobre las personas LGBTQ+ en muchas economías, está claro que no se está alcanzando el potencial ni de las personas ni de las ciudades.
Hay 196 países en el mundo. En 72 de ellos, mantener una relación con una persona del mismo sexo constituye un delito. En 12, ese delito puede castigarse con la pena de muerte. Solo en 26 países las parejas del mismo sexo pueden adoptar legalmente a un menor. Apenas 23 permiten el matrimonio entre personas del mismo sexo. Por primera vez en varios años, la aceptación de las personas LGBTQ+ está disminuyendo y aumenta la discriminación abierta, según el informe Accelerating Acceptance 2018 de GLAAD.
Tanto los gobiernos como las empresas tienen un papel que desempeñar para hacer que nuestras ciudades sean más diversas. Esto puede generar importantes beneficios económicos.




