El shock económico provocado por la pandemia ha puesto de manifiesto la necesidad de mejorar el apoyo fiscal y monetario para garantizar una sociedad más justa.
A medida que los países empiezan a reducir las medidas de apoyo y protección económica, los responsables de las políticas deben afrontar ahora el reto de un mundo pospandemia.
Un nuevo informe del Centro para la Nueva Economía y la Sociedad del Foro Económico Mundial identifica tres vías de actuación en materia de políticas para contribuir a esta transformación.
Lea el documento "Building Back Broader: Policy Pathways for a Post-Pandemic Transformation" aquí.
Los confinamientos provocados por la pandemia y la recesión mundial de 2020 que siguió han generado un panorama económico mundial muy incierto y han tenido dramáticas consecuencias sociales. La globalización se estanca, la cohesión social se ve erosionada por los disturbios y la polarización política, y la crisis económica, que aún se está desarrollando, amenaza los medios de vida de quienes se encuentran en la parte baja del espectro de ingresos. A medida que las medidas de apoyo temporales vigentes empiezan a expirar en varios países, será de suma importancia implementar reformas estructurales que ayuden a reconstruir no solo mejor, sino también de forma más amplia.
El último libro blanco publicado por el Centro para la Nueva Economía y la Sociedad del Foro Económico Mundial, Building Back Broader: Policy Pathways for a Post Pandemic Transformation, es el resultado de una serie de diálogos multisectoriales en los que participaron seis Consejos Globales del Futuro. El Consejo Global del Futuro sobre la Nueva Agenda de Política Fiscal y Monetaria identificó tres vías de actuación para la transformación de la política fiscal y monetaria que podrían propiciar un mundo pospandemia más justo, ecológico e inclusivo:
1. Reducir las desigualdades dentro de los países y entre ellos en un mundo pospandemia
La creciente desigualdad ya era un importante reto social y económico antes de la pandemia. Algunos de los países más golpeados por la pandemia ya se enfrentaban a las mayores desigualdades. Una de las características definitorias de la transformación que están experimentando las economías es su naturaleza asimétrica: las personas con empleos de menores ingresos y en trabajos precarios han soportado la peor parte de las desaceleraciones relacionadas con la pandemia, y las desigualdades raciales, de género e intergeneracionales se han agravado en muchos países. La mayoría de los hogares con recursos limitados no están preparados para responder a los shocks económicos, lo que amplifica los efectos adversos de la crisis.

Los países de todo el mundo han adoptado una serie de medidas para apoyar la economía y complementar las medidas de protección social existentes, ampliar las prestaciones y aumentar su alcance a sectores más amplios de la población como nunca antes. Pero los enfoques han sido necesariamente ad hoc, y ahora hay que centrar la atención en qué mantener y cómo cambiar. Debe prestarse una atención proporcional a las reformas estructurales que mejoren la igualdad de oportunidades mediante un mejor acceso al desarrollo de capacidades y a las reformas estructurales, la mejora del acceso a la educación y de su calidad, así como el fomento del aprendizaje permanente, el acceso a la tecnología y la oferta de oportunidades de trabajo justo.
2. Crear mecanismos de tributación progresivos, eficientes y más justos
Deben diseñarse sistemas fiscales más proactivos y eficientes para lograr una tributación más eficiente del capital y de las multinacionales y mejorar la transparencia global. Diseñar mecanismos fiscales más progresivos y trasladar la carga tributaria de la base a la cima será crucial para diseñar políticas fiscales más eficaces, ágiles y justas. Una tributación más justa y progresiva será un mecanismo esencial para compensar la recuperación desigual en curso, pero también para generar una mayor movilización de ingresos (especialmente en los países con menor capacidad tributaria) y puede contribuir a financiar el gasto social y la reforma estructural.

Recientemente hemos sido testigos de una aceleración del potencial de un acuerdo internacional sobre un tipo mínimo de impuesto de sociedades de aplicación global. Según las últimas estimaciones de Tax Justice International, se estima que se pierden cada año 427.000 millones de dólares en impuestos por fraude fiscal corporativo internacional y evasión fiscal privada. La falta histórica de cooperación multilateral y de acuerdos fiscales internacionales es precisamente el problema que pretende abordar la iniciativa OECD BEPS que busca frenar el traslado de beneficios, haciéndolo más difícil de lograr y menos atractivo para las empresas multinacionales. Con el tipo del 21 % propuesto por la administración Biden, los modelos sugieren que el enfoque de la OCDE generaría unos 540.000 millones de dólares en ingresos adicionales anuales. Una convención fiscal de la ONU también podría establecer normas inclusivas y ambiciosas en materia de transparencia y cooperación fiscal, que, junto con un tipo mínimo global del impuesto de sociedades, podrían poner fin a la carrera internacional hacia el abismo. Debemos mejorar con urgencia la transparencia y reconfigurar nuestro sistema fiscal mundial para priorizar el bienestar y los medios de vida de las personas.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en materia fiscal?
3. Repensar las funciones y la frontera entre la política fiscal y la monetaria
Puede ser necesario un replanteamiento fundamental de la frontera y las funciones de la política fiscal y monetaria, que mejore la coordinación entre las distintas herramientas y políticas durante las recesiones y las recuperaciones. Aunque el marco macroeconómico actual se basa principalmente en los bancos centrales y en las políticas monetarias para controlar los ciclos económicos, el problema del límite inferior efectivo es inminente. Esto implica que, cuando haya espacio fiscal disponible, la política fiscal deberá desempeñar un papel más importante en el apoyo a la economía. Además, aunque las herramientas de política monetaria actuales pueden ser eficaces para mantener la liquidez, es posible que no fomenten la transformación estructural hacia economías más justas, equitativas y sostenibles.
Ecologizar la recuperación debe convertirse en una dimensión central tanto de la política fiscal como de la monetaria si se quieren alcanzar para 2030 los objetivos operativos en materia de cambio climático. Las empresas, los trabajadores y los hogares deberán recibir apoyo durante esta transición hacia un futuro bajo en carbono, garantizando la puesta en marcha de mecanismos para una transición justa. Estas medidas deben diseñarse mediante el diálogo social y la consulta con todas las partes interesadas pertinentes. El cambio de paradigma en la política fiscal y monetaria que estamos viviendo debe percibirse como una oportunidad para adoptar y acelerar el ritmo de la transición hacia un futuro económico más sostenible desde el punto de vista ambiental.
Una transformación pospandemia
Las economías ya se enfrentaban a varios grandes desafíos mundiales antes de la pandemia: las desigualdades globales (dentro de los países y entre ellos), las presiones deflacionarias, el envejecimiento de la población, así como el cambio climático y la degradación medioambiental. La profundidad del shock económico desencadenado por la pandemia ha agravado la necesidad de un apoyo fiscal y monetario eficaz, proporcionado y oportuno para allanar el camino hacia sistemas socioeconómicos más inclusivos y ecológicos, garantizando al mismo tiempo la sostenibilidad fiscal.
Las condiciones actuales han impulsado innovaciones y experimentos políticos en todo el mundo. Ahora es el momento de prepararse para la siguiente fase del mundo pospandemia. Se exige a los responsables de las políticas que reajusten sus prioridades y reestructuren las formas en que apoyan la economía, creando el entorno adecuado para dar forma a economías y sociedades más justas, inclusivas y sostenibles
Building Back Broader: Policy Pathways for a Post Pandemic Transformation, es el resultado de una serie de diálogos internacionales y multisectoriales en los que participaron seis Consejos Globales del Futuro gestionados por el Centro para la Nueva Economía y la Sociedad del Foro Económico Mundial.
