Desde 2015 ha aumentado el número de mujeres en puestos directivos sénior en las empresas, y la diversidad en el liderazgo es buena para los negocios;
Más allá del mundo empresarial, mujeres líderes de distintas generaciones trabajan juntas para encontrar nuevas soluciones a los mayores problemas del mundo;
El sector tecnológico debe atraer a más mujeres para liberar el potencial de la Cuarta Revolución Industrial y garantizar que la tecnología se desarrolle desde una perspectiva equilibrada.
En un mundo ideal, no debería importar que una mujer dirija el FMI, Microsoft o el Partido Demócrata. ¿Le importa a quien dirige una pyme o una empresa emergente tecnológica que sea una mujer quien facilite el acceso a la financiación? Si una persona que trabaja en la minería, en una fábrica o en la pesca obtiene una mayor parte de los beneficios y puede enviar a sus hijos a la escuela, ¿le preocupa que una mujer lo haya hecho posible?
Incendios forestales, desbordamientos de ríos, casquetes polares que se derriten, masas de grasa en las alcantarillas, islas de plástico y extinción de especies: nada de esto tiene en cuenta el sexo de quienes lo provocan o toman las decisiones. Sin embargo, fomentar que más mujeres ocupen puestos de liderazgo sigue siendo fundamental en nuestra época, ante los desafíos del futuro que se avecinan rápidamente.
El cambio avanza lentamente
El número total de mujeres en los puestos más altos de las empresas sigue siendo dolorosamente bajo: solo el 5 % de los directores ejecutivos de las grandes empresas de EE. UU. son mujeres; pero hay motivos para el optimismo. Desde 2015 ha aumentado el número de mujeres en puestos directivos sénior, especialmente en la alta dirección, dondela representación de las mujeres ha pasado del 17 % al 21 %. Hoy, el 44 % de las empresas cuenta con tres o más mujeres en su alta dirección, frente al 29 % en 2015. Las empresas estadounidenses obtienen resultados muy inferiores a las de Francia o Noruega, donde las compañías tienen, en promedio,más del 40 % de representación femenina en sus consejos de administración.
La diversidad en el liderazgo es buena para los negocios. Por ejemplo, un informe dela Escuela de Negocios de Harvardsobre el sector del capital riesgo, dominado por hombres, concluyó que «cuanto más se parecen los socios inversores, peor es el rendimiento de sus inversiones». De hecho, las empresas que aumentaron un 10 % la proporción de mujeres entre sus socios contratados registraron, en promedio, un incremento anual del 1,5 % en la rentabilidad total de sus fondos y un 9,7 % más de desinversiones rentables.
La evolución de las necesidades laborales está empoderando a las mujeres y nivelando las condiciones. La nueva economía de servicios no depende de la fuerza física, sino de aptitudes que a las mujeres se les dan bien, como la determinación, la atención al detalle y el pensamiento ponderado. El cerebro femenino está naturalmente preparado para la visión estratégica a largo plazo y la creación de comunidades.
La aparición de mujeres líderes puede convertirse en una fuerza centrífuga para el bien del mundo. Por primera vez, vemos ejemplos de mujeres líderes de distintas generaciones que entretejen sus conocimientos y su impulso de cambio. Tomemos como ejemplo el medioambiente y el clima: una persona tan experimentada y respetada como Jane Goodall está junto a activistas adolescentes como Greta Thunberg. Y lo que es más importante, hoy hay mujeres ambiciosas y capaces al frente de organizaciones influyentes que pueden impulsar cambios concretos mediante la tecnología y las políticas. Los recientes avances en la economía circular y la cadena de bloques son un claro ejemplo.
La tecnología puede marcar el camino
La cadena de bloques, la inteligencia artificial (IA) o el aprendizaje automático no tienen nada intrínsecamente masculino; los ordenadores son andróginos por naturaleza. Dicho esto, el sector tecnológico sigue estando dominado en gran medida por los hombres. Según el Foro Económico Mundial, el mayor obstáculo para cerrar la brecha económica de género es la escasa representación de las mujeres en los nuevos puestos de trabajo. En la computación en la nube, solo el 12 % de los profesionales son mujeres; en ingeniería y en datos e IA, las cifras son del 15 % y el 26 %, respectivamente. Si el sector no equilibra la balanza haciendo que estos puestos resulten atractivos para las mujeres, corremos el riesgo de desaprovechar todo el potencial de la Cuarta Revolución Industrial.
Las organizaciones deben asegurarse de que haya suficientes peldaños para que las mujeres puedan ascender a puestos directivos. Debemos tener la suficiente amplitud de miras para incorporar a mujeres líderes de otros sectores que no tengan experiencia en tecnología. Tenemos que colaborar estrechamente con escuelas y universidades para convencer de que la tecnología no es una trayectoria profesional exclusiva para hombres. La tecnología también tiene un papel —y una responsabilidad— en la promoción de la diversidad en el trabajo, dada su capacidad para transformar las relaciones laborales, fomentar la transparencia y conectar a personas de todo el mundo. En un periodo de cambios constantes, las organizaciones que den prioridad a una cultura diversa e inclusiva estarán mejor preparadas para resolver los problemas del futuro.
Una investigación de Deloitteindica que las empresas con una cultura inclusiva tienen seis veces más probabilidades de innovar. Al anticiparse a los cambios, tienen el doble de probabilidades de alcanzar o superar sus objetivos financieros. Esto implica ofrecer mentoras y referentes femeninos, demostrar confianza (en vez de hablar de ella), crear un entorno que fomente la colaboración, usar la tecnología para derribar barreras y buscar innovación de forma abierta.
Las mujeres también pueden hacer avanzar nuestro sector. Ahora que la tecnología está presente en todas partes, las fronteras tradicionales entre sectores se han difuminado. Las marcas que se aferren a las viejas estructuras se verán superadas y quedarán rezagadas. En este contexto, la capacidad de las mujeres para empatizar y buscar acuerdos se convierte en un valioso recurso. Si la tecnología debe estar al servicio de toda la humanidad, las grandes decisiones han de tomarse desde una perspectiva equilibrada.
El poder de la política
Cada vez se elige a más mujerespara integrar legislaturas de todo el mundo: las mujeres ocupan el 25,2 % de los escaños de las cámaras bajas parlamentarias y el 21,2 % de los cargos ministeriales, frente al 24,1 % y el 19 %, respectivamente, el año pasado. Aunque queda mucho por hacer, una mayor participación política de las mujeres suele corresponderse con un aumento de su presencia en puestos sénior del mercado laboral.
En mi propio estado, Queensland, un gobierno encabezado por mujeres está dando grandes pasos para impulsar la economía estatal. Ha demostrado un verdadero interés por escuchar a expertos del amplio mundo empresarial. Vemos a mujeres de otros ámbitos, como antiguas atletas olímpicas, incorporarse a la arena política. Sin embargo, en los países y partidos políticos —y también en las empresas— que nunca han nombrado a una mujer para el cargo más alto, la sospecha de que el sistema es injusto y de que los techos de cristal son infranqueables crece con cada elección.
La supervivencia del planeta exige nuevas ideas y estrategias. Estamos inmersos en una batalla encarnizada entre el conjunto actual de recursos y actitudes y el futuro que lucha por nacer. Las mujeres lo entienden; los jóvenes también. Están creando una mentalidad completamente distinta.
En última instancia, los problemas que afrontamos no son tecnológicos, sino humanos: el sistema humano está roto. Los nombramientos siempre deben basarse en el mérito y la decisión corresponde al electorado, pero aún queda mucho por hacer para que todas las mujeres tengan las mejores oportunidades posibles de llegar a lo más alto. Si eso ocurre, seré la primera en decir que da exactamente igual quién esté al mando.





