Durante el último año, la comunidad lésbica, gay, bisexual, transgénero y queer (LGBTQ) ha sido testigo tanto de las cotas de odio y discriminación dirigidas contra nosotros como de algunos de los momentos de apoyo más luminosos e históricos que jamás hayamos recibido.
Como líder de la mayor organización de derechos civiles LGBTQ de Estados Unidos, la Human Rights Campaign (HRC), he tenido la sombría tarea de asistir a una vigilia tras otra por quienes fueron asesinados simplemente por ser quienes son, ya fuera mientras bailaban un sábado por la noche en Orlando o defendían sus derechos en Bangladesh.
La comunidad LGBTQ está bajo ataque en todo el mundo, y por eso nos corresponde a todos seguir avanzando y fortalecer nuestro movimiento global.

Durante el último año, cada vez más de nuestros aliados dejaron claro que la igualdad LGBTQ es fundamental para garantizar un futuro mejor y más próspero para todos. Ya fuera laprimera cumbre empresarial LGBTQ celebrada en Hyderabad, India, el lanzamiento de un programa innovador en México para promover la inclusión LGBTQ en el lugar de trabajo, o incluso laprimera persona abiertamente transgénero que intervino en una convención política importante, HRC pudo ver de primera mano cómo son el cambio real y la esperanza de una mayor igualdad en todo el mundo.
Mientras los líderes mundiales se reúnen en Davos, el mandato está claro: nuestra determinación no debe flaquear cuando se trata de apoyar plenamente la igualdad LGBTQ en todo el mundo. Y sabemos que, en particular, la comunidad empresarial ha impulsado un cambio radical mundial en las actitudes y la adopción de políticas destinadas a crear equidad en el lugar de trabajo.
La mayoría (82 %) de las empresas de Fortune 500 incluye en sus políticas contra la discriminación protecciones explícitas basadas en la orientación sexual y la identidad de género. Las grandes empresas saben que invertir desde el principio en políticas, prestaciones y prácticas inclusivas para las personas LGBTQ les ayuda a atraer y retener una fuerza laboral diversa y talentosa. También les permite ser creativas y ágiles en el mercado, ya que los consumidores buscan marcas que reflejen sus valores de equidad e inclusión. Solo en Estados Unidos, según Witeck Communications, el poder adquisitivo estimado de la comunidad LGBTQ asciende a 917.000 millones de dólares.
Más allá de las políticas fundamentales, las empresas muestran cada vez más visiblemente su compromiso con la igualdad: el número de miembros de la Coalición Empresarial Global de HRC se ha triplicado en un año. Lanzada en 2015, la coalición incluye ahora 36 empresas que representan a más de 3,5 millones de empleados y operan en más de 200 países de todo el mundo. Las grandes empresas que participan en la coalición abarcan distintos sectores y generan en conjunto más de 1 billón de dólares en ingresos cada año.
Las comunidades que promueven la inclusión prosperan, al igual que las empresas que invierten en ellas. En el contexto actual, los líderes empresariales de todo el mundo siguen transmitiendo con firmeza este mensaje: la igualdad favorece la prosperidad económica.
Un buen ejemplo es Carolina del Norte, donde en marzo de 2016 el estado aprobó el proyecto de ley 2 de la Cámara de Representantes, profundamente discriminatorio y contrario a las personas LGBTQ. Cuando quienes formamos parte de la comunidad activista nos reunimos con el entonces gobernador Pat McCrory para repudiar el proyecto, contamos con todo el apoyo de más de 100 destacados líderes empresariales. Pronto, esa cifra superó los 200 líderes empresariales, que alzaron la voz y se pusieron del lado de la equidad. Este nivel de liderazgo envía un mensaje poderoso a ciudades, estados y lugares de trabajo de todo el mundo.
Este avance no se ha producido de la noche a la mañana.
En 2002, HRC anunció una nueva estrategia: el Índice de Igualdad Corporativa (CEI), diseñado para superar el bloqueo político y transformar el lugar de trabajo estadounidense mediante una hoja de ruta fácil de adoptar para crear inclusión LGBTQ en todo el sector privado.
Como contexto histórico, en 2002 las personas LGBTQ aún eran procesadas por mantener relaciones consentidas, hasta que en 2003 el fallo Lawrence contra Texas del Tribunal Supremo anuló esos estatutos. Además, ninguna ley federal ofrecía protecciones claras a la comunidad LGBTQ. Fue en este contexto cuando se creó el argumento empresarial a favor de la igualdad LGBTQ.
En 2002, solo 13 empresas obtuvieron un 100 % en el índice; hoy, 517 empresas han alcanzado esta máxima calificación, y representan prácticamente todos los sectores y ámbitos de inversión del mundo. Además, el porcentaje de empresas evaluadas que ofrecen protecciones específicas a sus empleados transgénero se disparó del 5 % al 92 %.

Tras años de diálogo centrado y fructífero con las empresas sobre sus operaciones en Estados Unidos, el año pasado ampliamos el alcance y la evaluación del informe para incluir las políticas globales contra la discriminación. Los resultados muestran que las grandes empresas no se limitan a garantizar condiciones laborales básicas y equitativas para los empleados LGBTQ en determinados lugares, sino que cada vez aplican más políticas contra la discriminación inclusivas para las personas LGBTQ dondequiera que operen. El 95 % de las empresas del CEI a escala mundial cuenta con políticas contra la discriminación y/o códigos de conducta plenamente inclusivos y aplicables en todo el mundo, que incluyen tanto la orientación sexual como la identidad de género.
El impulso del movimiento global por la igualdad es mayor que nunca, pero, con los cambios en el liderazgo político, tenemos muchos desafíos por delante. Siempre debemos tener presente que la igualdad plena para la comunidad LGBTQ no está garantizada: es una meta por la que todos debemos luchar cada día.
