Justin Trudeau insta en Davos a poner fin a la desigualdad de las mujeres

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El martes, las mujeres ocuparon un lugar central en el apasionado discurso del primer ministro de Canadá ante Davos. Justin Trudeau dirigió un mensaje contundente e inequívoco a los líderes empresariales y jefes de Estado reunidos:

Es hora de dar prioridad a las mujeres.

«Hablo de contratar, promover y retener a más mujeres», dijo. «No porque sea lo correcto o lo amable, sino porque es lo inteligente».

Hay pruebas sólidas de que las mujeres hacen que las empresas —y los países— sean más rentables. Un informe reciente de McKinsey estima que reducir la brecha de género en Canadá podría sumar 150.000 millones de dólares a la economía para 2026.

Al citar esta investigación, Trudeau sostuvo que gran parte del crecimiento económico experimentado en Canadá durante las últimas décadas se debió a la incorporación de las mujeres al mercado laboral. «Pero aún queda mucho por mejorar y hay enormes beneficios por obtener», añadió.

A los directores ejecutivos presentes en Davos que quizá ya habían establecido la igualdad salarial como política de empresa, les ofreció una advertencia. Eliminar las barreras para las mujeres en el ámbito laboral no es una solución fácil; requiere «esfuerzo, liderazgo y voluntad de cambiar la naturaleza del trabajo tal como lo conocemos».

Y, en última instancia, el desequilibrio va más allá del ámbito laboral. «Las mujeres trabajan más a tiempo parcial y realizan más trabajo no remunerado que los hombres», dijo. «¿Cómo abordamos eso?»

Por suerte, tenía algunas sugerencias:

Revisar las políticas de permiso parental

«Es hora de examinar seriamente las políticas de permiso parental y cuidado infantil. Deberíamos animar a las mujeres —y a los hombres— a tomar la mejor decisión para su situación familiar. En Canadá, hemos dado a los padres más opciones de permiso parental e invertido miles de millones en servicios de cuidado infantil asequibles y de alta calidad».

Mejorar la prestación por hijos

«El año pasado, casi el 90 % de las madres solteras que recibieron la Prestación Canadiense por Hijos ganaron menos de 60.000 dólares y recibieron alrededor de 9.000 dólares en prestaciones totales, libres de impuestos. Y seamos claros: ayudar a esas familias ha sido un factor clave del reciente crecimiento económico de Canadá».

Promover a las mujeres a puestos directivos

«Quizá recuerden que en 2015 presentamos el primer gabinete de nuestro país con equilibrio de género. Los de siempre se quejaron. Pero ¿saben qué? Dos años después, Chrystia Freeland y Maryam Monsef, que están aquí esta semana —junto con sus muchas colegas del gabinete—, están sirviendo al país con gran distinción y han elevado el nivel de toma de decisiones y debate para todos en el gabinete y el Gobierno».

Considerar cuotas de contratación exclusivas para mujeres

«Como líderes empresariales, consideren una junta directiva con equilibrio de género o equipos de proyecto equilibrados. Cada vez que busquemos contratar a alguien, deberíamos identificar candidatas en la misma proporción que candidatos. En Canadá, cuando buscamos cubrir nombramientos, procuramos reclutar a personas que reflejen la verdadera diversidad de nuestro país».

Ser transparentes con las cifras

«Debemos rendir cuentas de nuestros esfuerzos de manera abierta y transparente. De hecho, estamos tramitando una ley que exigiría a las empresas constituidas a nivel federal divulgar información sobre sus políticas de diversidad. Por ejemplo, esto incluiría la proporción de mujeres en sus juntas directivas y en la alta dirección».

Cuidar a quienes cuidan

«Debemos entender que la responsabilidad de cuidar a las personas mayores o enfermas recae a menudo en las mujeres. Por eso, crear un programa para cuidadores que ayude a reducir las dificultades económicas de ausentarse del trabajo es una opción».

Tener en cuenta la interseccionalidad

«Y debemos reconocer que los aspectos de la interseccionalidad siempre están presentes y requieren especial atención. He aquí un ejemplo: en 2016, entre las mujeres recién nombradas para las juntas directivas de empresas de Fortune 500, el 77 % eran blancas. La raza, la religión, la orientación sexual y la situación socioeconómica son solo algunas de las formas en que las mujeres sufren una discriminación aún mayor».

Poner fin al acoso sexual

«El acoso sexual, por ejemplo —en las empresas y en el Gobierno—, es un problema sistémico e inaceptable. Como líderes, debemos actuar para demostrar que, de verdad, se acabó el tiempo. Cada uno de nosotros debe contar con un proceso establecido y bien conocido para presentar denuncias de acoso laboral. Y cuando recibamos esas denuncias, debemos tomárnoslas en serio. Cuando las mujeres alzan la voz, es nuestra responsabilidad escuchar y, sobre todo, creerles».

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