De coronel a bailarina de ballet: la extraordinaria historia de Jin Xing

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La superestrella china Jin Xing presenta un programa de entrevistas y talentos en televisión, que, según se calcula, cada semana ven 100 millones de personas. Antes de eso, tuvo una carrera internacional como una de las principales bailarinas de ballet de China. Y antes de eso, era un hombre y coronel del ejército chino.

Jin Xing nació varón. Desde pequeña, le fascinaba la danza. Al comprender que no se trataba de un simple capricho, sus padres le permitieron incorporarse a la compañía de danza del Ejército Popular de Liberación, la mejor de China en aquella época. Esto significaba que Jin no solo se formaba en ballet y otras disciplinas de danza, sino que también debía someterse a un duro entrenamiento militar con apenas nueve años. Aun así, a los 17 ya había ganado su primer premio nacional de ballet, lo que marcó el comienzo de una brillante carrera como bailarina. Al mismo tiempo, ascendía en las filas del ejército.

Image: Jin Xing Dance Theatre

Descubrirse a sí misma

Cuando un superior militar intentó ligar con él creyendo que era gay, Jin insistió en que le permitieran salir de China para estudiar danza en Nueva York. Allí, recibió ovaciones de pie por su primera gran actuación y ganó premios en los festivales de danza más prestigiosos de Estados Unidos.

Mientras vivía fuera de China, comprendió que sentía que su sexo biológico no encajaba con su identidad. Su deseo de convertirse en mujer se intensificó cuando se trasladó a Europa para trabajar como coreógrafa y bailarina en Roma y Bruselas.

Finalmente, Jin se sometió a una cirugía de reasignación de género en 1995, insistiendo en que la operación se realizara en China. En aquel momento, la transexualidad era un tabú en el país, pero Jin no encontró resistencia por parte del Gobierno chino, que ya había celebrado sus éxitos internacionales. Incluso habían nombrado a Jin coronel del ejército, aunque ya no estuviera en servicio. Su insistencia en realizar la transición en China, en lugar de en otro lugar, bien pudo haber contribuido tanto como su gran notoriedad pública.

La Oprah china

La operación le dejó una pierna paralizada. Advirtieron a Jin que quizá no pudiera volver a bailar. Pero tres meses después estaba de nuevo en el escenario, haciendo frente al desdén de los medios ante su transición y convirtiéndose en la prima ballerina de China.

Tras adoptar a tres niños —otro gesto inusual en la China tradicional— y casarse con un empresario alemán, Jin dirige ahora su propia compañía de danza moderna en Shanghái. Al mismo tiempo, presenta su propio programa en la televisión china. The Hollywood Reporter la ha descrito como «una mezcla china de Oprah, Simon Cowell y Caitlyn Jenner».

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