La crisis inflacionaria mundial afecta de manera desproporcionada a las mujeres y las niñas.
La inflación es más alta en los productos dirigidos a las mujeres, quienes también tienen menos probabilidades de recibir salarios que sigan el ritmo de la inflación.
La sociedad civil puede ayudar creando conciencia, haciendo campaña a favor de la reforma del cuidado infantil y apoyando a las mujeres del sur global.
En todo el mundo afrontamos una aguda crisis inflacionaria. En su último informe de perspectivas económicas, el FMI prevé que la inflación mundial aumente hasta un nivel récord del 8,8 % en 2022, debido a las persistentes perturbaciones causadas por la pandemia y a la invasión rusa de Ucrania. Estos niveles tan elevados de inflación han disparado los precios de los bienes y servicios al alza. Por ello, es urgente contrarrestar esta crisis del costo de vida para proteger el bolsillo de las personas.
Esta crisis inflacionaria mundial afecta a todas las personas, pero su impacto es desproporcionado en las mujeres y las niñas. En los últimos dos años, los precios de los productos dirigidos a las mujeres han subido aún más rápido que los destinados a los hombres. En Gran Bretaña, por ejemplo, el precio del calzado formal de mujer aumentó un 75 % en 2021, mientras que el del calzado de hombre solo subió un 14 %. Las mismas desigualdades se observan en las maquinillas de afeitar eléctricas, las camisetas, los vaqueros e incluso los cortes de pelo en la quinta economía más grande del mundo. Antes de que comenzara la crisis inflacionaria, las mujeres ya eran menos ricas que los hombres en todo el mundo.
La crisis también amenaza con deshacer los avances sociales en la reducción de la brecha salarial de género para las mujeres. En 2022, las mujeres tienen menos probabilidades que los hombres de recibir un aumento salarial superior a la tasa de inflación. En Estados Unidos, una reciente encuesta nacional reveló que los hombres tienen un 33,3 % más de probabilidades que las mujeres de que su salario mantenga el ritmo de la inflación. Del mismo modo, se prevé que la inflación agrave la brecha salarial de género existente entre mujeres y hombres en el Reino Unido. Las organizaciones de la sociedad civil deben presionar a los gobiernos para que brinden más apoyo a las mujeres. Estas son tres formas de hacerlo:

1. Crear mayor conciencia social
La población debe estar bien informada sobre la realidad para movilizar recursos y apoyo adecuados para las mujeres. Las organizaciones de la sociedad civil deberían poner en marcha campañas coordinadas para sensibilizar al público sobre el mayor efecto de la inflación en los productos para mujeres. Una campaña eficaz coordinaría a dos tipos de organizaciones de la sociedad civil: instituciones de investigación y grupos de incidencia.
Los grupos de la sociedad civil centrados en la investigación, como los centros de estudios, pueden ofrecer análisis basados en datos sobre cuestiones clave y asesorar al público y a los responsables de políticas sobre la equidad de género durante esta crisis del costo de vida. Las organizaciones centradas en la incidencia deberían buscar activamente alianzas con instituciones de investigación fiables para amplificar el asesoramiento de expertos sobre cómo promover la igualdad y el empoderamiento de las mujeres.
2. Promover un sistema de cuidado infantil de calidad
Las personas con responsabilidades de cuidado infantil afrontan una crisis del costo de vida especialmente grave. Entre ellas, los progenitores solteros tienen muchas más probabilidades de caer en la pobreza durante una recesión económica, como se observó durante la pandemia de COVID-19. En países de América del Norte, Europa y Asia, las mujeres constituyen la mayoría de los progenitores solteros; en Estados Unidos, el 80 % de las familias monoparentales están encabezadas por mujeres.
El cuidado infantil asequible puede sacar a las familias de la pobreza y contribuir a la economía. Es especialmente importante para las madres solteras, ya que les brinda tiempo y espacio para formarse y acceder al mercado laboral. Los expertos de la sociedad civil deben convencer a los gobiernos de establecer o reformar el sistema de cuidado infantil para equilibrar el control de la inflación con el bienestar social. Las organizaciones de incidencia deberían resumir y presentar los datos mediante recursos visuales sencillos. También deberían sensibilizar al público sobre los patrones y las tendencias de la desigualdad económica basada en el género y sobre el impacto de la inflación.
3. Apoyar a las mujeres del sur global
Las organizaciones internacionales sin fines de lucro también deberían centrar su labor con los gobiernos del sur global en el impacto de la crisis inflacionaria en las mujeres. Las organizaciones internacionales pueden ayudar a recopilar datos que permitan a los gobiernos locales tomar decisiones fundamentadas sobre políticas sociales y de desarrollo. Una vez tomadas las decisiones, las organizaciones sin fines de lucro también pueden facilitar su implementación a nivel local para garantizar que quienes lo necesiten reciban asistencia adecuada.
«Para ser un hombre, hay que reconocer que todas las mujeres y todas las personas que te rodean son iguales», dijo la activista por los derechos de las mujeres Malala Yousafzai en la reunión anual del Foro Económico Mundial de 2018. Ante una crisis mundial de inflación y del costo de vida, todos y todas debemos evaluar y afrontar el impacto desproporcionado que esta crisis ha tenido en las mujeres.
