La brecha de desigualdad se amplía: más de dos tercios (69 %) de la riqueza mundial están en manos de las naciones desarrolladas, mientras que menos de un tercio se encuentra en el mundo en desarrollo.
Las mujeres y las minorías también se ven afectadas de forma desproporcionada por el aumento de la desigualdad de ingresos.
El Informe sobre el futuro del crecimiento 2024 del Foro Económico Mundial propone un nuevo cuadro de indicadores para evaluar el crecimiento y armonizarlo con objetivos más amplios de inclusión y sostenibilidad.
La brecha entre ricos y pobres se amplía en lugar de reducirse, y el 60 % de las personas del mundo se ha empobrecido: casi 5.000 millones de personas. Así lo indica un nuevo informe de Oxfam, la organización benéfica con sede en el Reino Unido, que examina los extremos de la distribución de ingresos en todo el mundo.
La riqueza mundial se concentra en el Norte Global
Oxfam informa de que la desigualdad de ingresos mundial ha aumentado por primera vez en 25 años. Se define como la brecha entre el Norte Global —los países desarrollados y de ingresos altos del mundo, situados en su mayoría en el hemisferio norte— y el Sur Global, que comprende los países en desarrollo y menos adelantados, ubicados en gran medida en el hemisferio sur.
En cuanto a la distribución de la riqueza, más de dos tercios (69 %) de la riqueza mundial están en manos de las naciones desarrolladas, mientras que menos de un tercio se encuentra en el mundo en desarrollo.
Las personas más ricas del mundo y su porción de la riqueza también están muy concentradas en el mundo desarrollado. El 1 % más rico posee ahora el 43 % de todos los activos financieros mundiales. Al mismo tiempo, según Oxfam, solo el 0,4 % de las empresas más grandes e influyentes del mundo se compromete a pagar a su personal un salario digno, es decir, una remuneración que permita a las personas «tener un nivel de vida decente»

Mujeres y minorías, entre las más perjudicadas
El informe destaca que 4.800 millones de personas se han empobrecido desde 2019, y que las mujeres, las comunidades racializadas y los grupos marginados soportan la mayor parte de las consecuencias.
Los autores señalan a los hogares negros de Estados Unidos, cuya riqueza suele ser inferior al 16 % de la de un hogar blanco. Asimismo, en Brasil, los ingresos medios de las personas blancas son un 70 % superiores a los de las personas descendientes de africanos.
Según Oxfam, las mujeres ocupan algunos de los empleos peor pagados y menos seguros, y siguen enfrentándose a una gran brecha salarial de género. El trabajo que realizan suele estar muy infravalorado. Las estadísticas también revelan que los hombres poseen 105 billones de dólares más que las mujeres, una cifra equivalente a más de cuatro veces el tamaño de la economía estadounidense.
A esto se suma la elevada proporción de trabajo no remunerado que realizan las mujeres en el ámbito de los cuidados y las tareas domésticas. Según Oxfam, solo el trabajo de cuidados no remunerado que realizan las mujeres tiene un valor de 10,8 billones de dólares anuales para la economía, tres veces el tamaño del sector tecnológico mundial.
La pandemia, un punto de inflexión para la desigualdad de ingresos
El informe de Oxfam, junto con otras investigaciones, señala la pandemia como un importante punto de inflexión en el aumento de la desigualdad de ingresos.
Hasta la pandemia de COVID-19, los ingresos del 40 % más pobre del mundo crecían más rápido que los respectivos promedios nacionales en la mayoría de los países supervisados, según el informe de 2023 de Naciones Unidas: Informe sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Sin embargo, la tendencia se revirtió en 2020, lo que provocó el mayor aumento de la desigualdad de ingresos entre países en tres décadas. Según los datos disponibles, la ONU calcula que la desigualdad aumentó un 4,4 % solo entre 2019 y 2020.
Esto también concuerda con el Informe sobre el futuro del crecimiento 2024 del Foro Económico Mundial.
El informe destaca una brecha de inclusión entre las economías de ingresos altos —con una puntuación de crecimiento de 69— y las economías de ingresos bajos, cuya puntuación es menos de la mitad (30). Las economías de ingresos medios y medios altos se sitúan entre ambos extremos. Los autores del informe concluyen que existe una fuerte correlación entre los niveles de ingresos per cápita y los resultados en materia de inclusión.
El Foro afirma que esta tendencia ya se observaba desde hacía tiempo, pero se acentuó por el efecto combinado de la pandemia, el aumento de la inflación y la crisis del coste de la vida.
Cómo encontrar soluciones a la desigualdad de ingresos
Dado que hasta la fecha solo se ha alcanzado alrededor de una décima parte del ODS para erradicar la desigualdad, sigue pendiente la cuestión de qué estrategias podrían aplicarse para cerrar la brecha.
El informe de Oxfam insta a los gobiernos a asumir un papel proactivo en la configuración de sus economías para impulsar la igualdad. Propone lograrlo mediante una combinación de medidas, entre ellas:
Garantizar servicios públicos —como la atención sanitaria, la educación, los cuidados y la seguridad alimentaria— que contribuyen a abordar la desigualdad
Invertir en infraestructura y servicios públicos
Mejorar la gobernanza del sector público para garantizar una mayor rendición de cuentas y transparencia
Reforzar las leyes en favor de la justicia de género y racial
Mejorar la gobernanza empresarial para evitar una concentración excesiva del poder y la riqueza corporativos
Limitar la remuneración de los directores ejecutivos y proteger el pago de un salario digno
Crear regímenes fiscales empresariales más eficaces y garantizar su cumplimiento
Ofrecer apoyo proactivo a modelos empresariales sostenibles y equitativos mediante impuestos y otros incentivos.
Oxfam afirma que respalda la idea de que «cada país debería aspirar a una situación en la que la desigualdad se reduzca hasta el punto de que el 40 % más pobre de la población tenga unos ingresos similares a los del 10 % más rico».
