Cómo ayudar a las mujeres comerciantes de África

Cómo ayudar a las mujeres comerciantes de África
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Acabo de regresar de un viaje a África Occidental, durante el cual crucé en automóvil la frontera entre Benín y Nigeria por el puesto fronterizo de Seme. Mientras esperábamos que nuestros pasaportes pasaran por largos controles y fueran sellados, observé la intensa actividad de los numerosos automóviles, motocicletas y peatones que cruzaban.

Como era de esperar, la mayoría de las mujeres iban a pie, y eran ellas quienes estaban sometidas al escrutinio más intenso. Mientras que los hombres en motocicleta podían abrirse paso a la fuerza al negarse a reducir la velocidad, todas las mujeres tenían que pasar por un estrecho corredor donde eran interrogadas y se les exigían documentos. Era bastante evidente que a las mujeres les pedían sobornos que los hombres podían evitar simplemente conduciendo sin detenerse. Había estado leyendo sobre cómo las mujeres están sujetas a un acoso más intenso en los cruces fronterizos; esta experiencia lo hizo muy patente.

Me hizo sentir agradecida por todo el trabajo que estamos realizando en el Grupo Banco Mundial para ayudar a las mujeres comerciantes del continente africano.

Un informe publicado el año pasado, «Mujeres y comercio en África: hacer realidad el potencial», y un breve video, «Cuidado con la brecha», muestran que las mujeres desempeñan un papel clave en el comercio de África: como agricultoras y productoras, como comerciantes transfronterizas de bienes y servicios, y como gerentes y propietarias de empresas que comercian. Estarán en el centro del éxito de África en la expansión del comercio. El informe expuso algunos de los obstáculos específicos que enfrentan las mujeres en las fronteras y más allá, e instó a los gobiernos a prestar atención y desarrollar el comercio de manera que las beneficie. Constató que los gobiernos y los donantes están realizando esfuerzos concertados para facilitar el comercio, aumentar la productividad en los sectores orientados a la exportación y mejorar la competitividad, pero que estos deben orientarse mejor para garantizar que no solo se beneficien los hombres. Instó a los gobiernos a ayudar a las mujeres a abordar riesgos como el acoso físico en la frontera y la confiscación de mercancías, la falta de acceso a redes comerciales estables y relaciones con compradores, los riesgos para sus negocios derivados de la necesidad de cuidar de sus familias y las limitaciones para acceder a financiación.

En la región de los Grandes Lagos, el trabajo en curso del Banco Mundial incluye medidas de facilitación del comercio dirigidas específicamente a las mujeres comerciantes. Esta nota de políticas, «Negocio arriesgado: mujeres pobres que comercian a través de las fronteras en la región africana de los Grandes Lagos», basada en los resultados de un estudio sobre el comercio transfronterizo en la República Democrática del Congo (RDC), Burundi, Rwanda y Uganda, concluye que los medios de vida de las mujeres comerciantes se ven socavados por los altos niveles de acoso y violencia física en la frontera, así como por la prevalencia de pagos no oficiales y sobornos. Este video, «Les Petites Barrieres», producido en la frontera entre la República Democrática del Congo (RDC) y Rwanda, ilustra los dilemas que enfrentan las mujeres que simplemente quieren llevar sus escasas mercancías al mercado. Y el trabajo continúa, incluido este proyecto de facilitación del comercio en los Grandes Lagos, cuyo objetivo es mejorar el entorno para los comerciantes, especialmente las mujeres, de la región.

En África Occidental, este informe, «Liberar a las mujeres comerciantes de sus ataduras: comercio transfronterizo de eru de Camerún a Nigeria», se centra en el papel de las mujeres en el comercio de un producto específico: el eru, una enredadera silvestre de hojas nutritivas que se usa comúnmente en sopas, guisos, gachas y platos de pescado y carne. El eru no solo es una importante fuente de proteínas, sino que su comercio también constituye una importante fuente de ingresos para las mujeres, que realizan la mayor parte de la recolección y comercialización de la enredadera. Sin embargo, el informe constató que las mujeres enfrentan obstáculos para obtener beneficios de este sector: su acceso a las mejores zonas de recolección está restringido, y sufren acoso, falta de acceso al crédito y a la capacitación, y restricciones a su movilidad y capacidad para aprovechar las oportunidades del mercado. El informe recomendó que los gobiernos promulguen políticas para garantizar la igualdad de derechos de acceso de hombres y mujeres en el sector y ayuden a las mujeres comerciantes a organizarse y aumentar su poder de negociación en el mercado.

Uno de nuestros proyectos más recientes adopta un enfoque novedoso para ayudar a los comerciantes que participan en el comercio informal en África. Se trata de comerciantes pobres y de pequeña escala de comunidades remotas en zonas fronterizas, y la mayoría son mujeres. Este comercio transfronterizo suele ser su principal, si no su única, fuente de ingresos. Es informal en el sentido de que no se mide, pero los comerciantes suelen cruzar por puestos fronterizos oficiales; los riesgos y costos de cruzar por otros lugares pueden ser muy altos. En muchos casos, el cruce oficial es el punto más cercano entre los mercados situados a ambos lados de la frontera. Así ocurre en Goma, en la RDC, y Gisenyi, en Rwanda, donde más de 3.000 comerciantes —principalmente mujeres— cruzan la frontera todos los días.

El enfoque de este proyecto, que se está poniendo a prueba en determinados puestos fronterizos de África Oriental y Meridional, se plasma en un sencillo documento que establece los derechos y obligaciones mutuos de comerciantes y funcionarios: los primeros pasos hacia un cambio de comportamiento más amplio. El documento, denominado Carta para los comerciantes transfronterizos de bienes y servicios, está concebido para reducir el acoso a los comerciantes y aumentar la transparencia, la integridad y la eficiencia de las transacciones en la frontera. También busca generar confianza entre los comerciantes (mujeres) y los funcionarios. Por ejemplo, establece que, siempre que se solicite una inspección física, las comerciantes tienen derecho a que las inspeccionen funcionarias en un entorno privado, pero regulado y sujeto a rendición de cuentas. Del mismo modo, los comerciantes tienen la obligación de tratar a los funcionarios con respeto y evitar ofrecer sobornos u otros favores a cambio de un trato preferencial. El proyecto ofrece capacitación periódica a los funcionarios y pone a disposición de los comerciantes líneas telefónicas gratuitas para denunciar abusos. En última instancia, el objetivo es agilizar los tiempos de tramitación, facilitar el comercio y hacer de la frontera un entorno acogedor donde los comerciantes puedan cruzar de forma segura y los funcionarios trabajar con eficiencia.

Pero, aunque estos esfuerzos responden a la dinámica que presencié durante mi visita a Benín y Nigeria, el trabajo aún no ha terminado. Hay muchas mujeres comerciantes a las que proteger y muchas fronteras que todavía deben mejorarse. En el Grupo Banco Mundial, estamos comprometidos. Seguiremos aprovechando nuestro conocimiento de los países y nuestra experiencia técnica para encontrar soluciones eficaces y adecuadas a las circunstancias locales para las mujeres comerciantes de África. Sabemos que las economías dependen de ello.

Este artículo se publicó originalmente en el blog The Trade Post del Banco Mundial. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autora: Cecile Fruman es directora de la Práctica Global de Comercio y Competitividad del Grupo Banco Mundial.

Imagen: Una vendedora devuelve el cambio a un cliente en su puesto de mercado, con etiquetas de precios en pesos cubanos, en La Habana, el 23 de octubre de 2013. REUTERS.

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